Daniel Martínez

  / viernes 5 de julio de 2019

Optimismo en empleo y turismo

Dos aparentemente buenas noticias para Morelos nos ayudan a iniciar el período vacacional veraniego con cierto optimismo. Primero, la cifra de desempleo medida por el INEGI para Morelos es la más baja del país, con apenas 1.8 por ciento, de acuerdo con el jefe del Servicio Estatal de Empleo.

µSegundo, inició el período vacacional veraniego y con él la campaña “Lánzate a Morelos” que espera captar un mínimo de 300 mil visitantes para el estado, que dejarían una importante derrama económica y aumentarían en por lo menos 15 por ciento la ocupación hotelera.

Aunque abundan los asegunes, que pueden destrozar cualquier optimismo, tendría que reconocerse que la consolidación de esas dos noticias tendría que estimular la actividad económica en la entidad e iniciar la recuperación en un rubro doloroso desde hace años, el ciclo trabajo-producción-consumo. Por ejemplo, habría quienes advirtieran que el indicador de desempleo ofrecido por el INEGI no considera la eventualidad del trabajo, la subocupación, la formalidad del empleo, y otros detalles, sino refiere exclusivamente a quienes no pudieron trabajar ni un lapso mínimo de tiempo durante el período que se mide. Pero para otros, el indicador significa que la gente trabaja y eso se traduce en producción y consumo. Es decir, se trata de una herramienta que ofrece en todo caso un optimismo momentáneo y que, si se complementa con los índices de formalidad, de pobreza laboral, de productividad y de consumo, puede ofrecer un panorama mucho más serio de la situación económica y orientar la toma de decisiones. El trabajo debe medirse con muchos más indicadores, pero la tasa de desocupación es uno de los importantes y la reducción en la misma puede ser precursora de otros marcadores positivos, pero deben atenderse la formalidad, el poder adquisitivo, la productividad, y por supuesto, la esperanza de compra a fin de garantizar que la baja tasa de desocupación se mantenga y dinamice la economía.

La actividad turística suele ser un buen detonante del empleo, aunque sea eventual; y también atrae capital e inversiones cuando se percibe un proyecto y vocación claras. El trazo de un programa de promoción turística que apela a la explotación real de los atractivos del estado no ha sido fácil. De hecho, uno de los problemas fundamentales de la política económica de Morelos ha sido la incapacidad de conciliar la oferta con los intereses del público. En este sentido, hemos sido testigos de ocurrencias terribles que, llenas de buenas intenciones, han dado al traste al producto turístico que se ofrece o a las comunidades que lo alojan. Elemental preguntarse qué atractivos para los visitantes tiene Morelos y cuáles puede tener en el corto plazo como fundamento para desarrollar campañas que vayan más allá de la ocurrencia sexenal. En este sentido, habría que reconocer que la unión hasta orgánica que el gobierno estatal pretende entre el turismo y la cultura parecen una forma inteligente de explotar uno de los atractivos del estado. Faltarían otros que también se han considerado en el programa de la secretaría del ramo, como el tursimo de bodas y eventos sociales, el de negocios, el médico y de salud, entre otros que se esbozan como posibilidades para el estado porque ya se ofrecen, pero aún no con una política integral que permita al turismo y quienes de él se mantienen, depender menos de la temporalidad y construir negocios siempre prósperos.

Las dos noticias tendrían que ser tomadas con cautela, se ha mejorado pero aún es pronto para hablar de tendencias. Conviene tenerlo en mente para evitar el triunfalismo alrededor de indicadores aislados o de fechas fastas en el calendario. Aunque apuntan bien las cosas es indispensable seguir trabajando, fortalecer la economía es una tarea que deben enfrentar sociedad y gobierno y resulta urgente hacerlo antes de perder esa dulce inercia del movimiento.

Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Dos aparentemente buenas noticias para Morelos nos ayudan a iniciar el período vacacional veraniego con cierto optimismo. Primero, la cifra de desempleo medida por el INEGI para Morelos es la más baja del país, con apenas 1.8 por ciento, de acuerdo con el jefe del Servicio Estatal de Empleo.

µSegundo, inició el período vacacional veraniego y con él la campaña “Lánzate a Morelos” que espera captar un mínimo de 300 mil visitantes para el estado, que dejarían una importante derrama económica y aumentarían en por lo menos 15 por ciento la ocupación hotelera.

Aunque abundan los asegunes, que pueden destrozar cualquier optimismo, tendría que reconocerse que la consolidación de esas dos noticias tendría que estimular la actividad económica en la entidad e iniciar la recuperación en un rubro doloroso desde hace años, el ciclo trabajo-producción-consumo. Por ejemplo, habría quienes advirtieran que el indicador de desempleo ofrecido por el INEGI no considera la eventualidad del trabajo, la subocupación, la formalidad del empleo, y otros detalles, sino refiere exclusivamente a quienes no pudieron trabajar ni un lapso mínimo de tiempo durante el período que se mide. Pero para otros, el indicador significa que la gente trabaja y eso se traduce en producción y consumo. Es decir, se trata de una herramienta que ofrece en todo caso un optimismo momentáneo y que, si se complementa con los índices de formalidad, de pobreza laboral, de productividad y de consumo, puede ofrecer un panorama mucho más serio de la situación económica y orientar la toma de decisiones. El trabajo debe medirse con muchos más indicadores, pero la tasa de desocupación es uno de los importantes y la reducción en la misma puede ser precursora de otros marcadores positivos, pero deben atenderse la formalidad, el poder adquisitivo, la productividad, y por supuesto, la esperanza de compra a fin de garantizar que la baja tasa de desocupación se mantenga y dinamice la economía.

La actividad turística suele ser un buen detonante del empleo, aunque sea eventual; y también atrae capital e inversiones cuando se percibe un proyecto y vocación claras. El trazo de un programa de promoción turística que apela a la explotación real de los atractivos del estado no ha sido fácil. De hecho, uno de los problemas fundamentales de la política económica de Morelos ha sido la incapacidad de conciliar la oferta con los intereses del público. En este sentido, hemos sido testigos de ocurrencias terribles que, llenas de buenas intenciones, han dado al traste al producto turístico que se ofrece o a las comunidades que lo alojan. Elemental preguntarse qué atractivos para los visitantes tiene Morelos y cuáles puede tener en el corto plazo como fundamento para desarrollar campañas que vayan más allá de la ocurrencia sexenal. En este sentido, habría que reconocer que la unión hasta orgánica que el gobierno estatal pretende entre el turismo y la cultura parecen una forma inteligente de explotar uno de los atractivos del estado. Faltarían otros que también se han considerado en el programa de la secretaría del ramo, como el tursimo de bodas y eventos sociales, el de negocios, el médico y de salud, entre otros que se esbozan como posibilidades para el estado porque ya se ofrecen, pero aún no con una política integral que permita al turismo y quienes de él se mantienen, depender menos de la temporalidad y construir negocios siempre prósperos.

Las dos noticias tendrían que ser tomadas con cautela, se ha mejorado pero aún es pronto para hablar de tendencias. Conviene tenerlo en mente para evitar el triunfalismo alrededor de indicadores aislados o de fechas fastas en el calendario. Aunque apuntan bien las cosas es indispensable seguir trabajando, fortalecer la economía es una tarea que deben enfrentar sociedad y gobierno y resulta urgente hacerlo antes de perder esa dulce inercia del movimiento.

Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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