/ lunes 19 de octubre de 2020

Noticias del electorado

Los días y los hechos en el plano electoral trascurren vertiginosamente, dentro del preludio a la jornada electoral del pasado fin de semana en Coahuila e Hidalgo, el intento reeleccionista de Felipe Calderón llamado “México Libre” recibió un golpe mortal por parte del TEPJF al ser ratificado un rotundo no a las cínicas pero legales aspiraciones del ex presidente, no habrá partido pero sí multas e investigaciones, una serie de irregularidades tal y como sucedió en 2018 con la candidatura independiente de Margarita Zavala y un argumento de defensa ya clásico en la familia Calderón cuando de evadir cuestionamientos se trata, el “no me di cuenta” no fue suficiente esta vez.

Otro de los eventos que antecedieron al reciente ejercicio democrático fue la detención del ex titular de la SEDENA, Salvador Cienfuegos Zepeda, acusado por tráfico, distribución y venta de droga así como lavado de dinero, delitos que presuntamente habría cometido en territorio estadounidense, la aprehensión se llevó a cabo en el aeropuerto de los Ángeles a petición de la DEA.

Tratándose de un personaje tan relevante en la administración peñista, se pensó que este último suceso podría influir en las preferencias electorales en Coahuila e Hidalgo sin embargo, tal vez por la cercanía de la jornada o quizá porque la estructura partidista del tricolor en esas entidades es un edificio sólido, el PRI tomó su segundo aire el pasado fin de semana.

En Coahuila, en medio de acusaciones de compra del voto y el “haiga sido como haiga sido” el revolucionario institucional obtuvo “carro completo” ganando los 16 distritos electorales en juego y aplicando un contundente “zapato” a sus antagónicos, quedando de manifiesto que el cacicazgo de los Moreira aún se encuentra asentado en la entidad y Miguel Ángel Riquelme es un excelente operador de esa corriente, amén de las evidentes fallas de MORENA que manda un mensaje de descobijo cuando no se halla bajo el manto protector de López Obrador, en débil y tardía respuesta, el ex barzonista y líder morenista Alfonso Ramírez Cuéllar, ha mencionado que acudirá ante las instancias electorales para denunciar fuertes irregularidades durante el proceso tales como compra y coacción del voto en Coahuila y hechos de violencia en Hidalgo, lo innegable es la dolencia crónica de Morena, un partido inoperante que parece no contar con baterías de respaldo cuando la energía presidencial se aleja, los jaloneos y asignación de facturas han iniciado, Antonio Attolini culpa directamente al dirigente de su partido como responsable de los resultados negativos, tachando su estrategia como facciosa, sesgada y patrimonialista.

Precisamente en Hidalgo existía un mayor interés en los comicios debido al relevo de alcaldías, ahí el PRI obtuvo 32 de 84 alcaldías con un cerrado resultado ante MORENA en la capital del Estado (Pachuca es gobernada actualmente por Yoli Tellería del PAN) los intereses políticos y el actual divisionismo entre los morenistas y sus aliados fueron sin duda factor para no concretar el total de alianzas que habrían dado resultados más decorosos en esta entidad, obtuvieron 6 alcaldías sin alianza y 5 como coalición con PT, Verde y PANAL.

Después de unas jornadas atípicas debido a las medidas sanitarias y que pudieron ser causa del abstencionismo registrado, la cascada de impugnaciones llegará como es tradición, pero las elecciones en las dos entidades a pesar de lo previsible de los resultados, han servido como laboratorio político para lo que viene en 2021, las cartas están sobre la mesa y revelan nuevas realidades: El gran perdedor ha sido el PAN quien fue lanzado al tercer lugar en la carrera, otra noticia es que pese a pesar de lo escrito en libros, los dinosaurios no están extintos, la estructura priista sigue en pie y los gobernadores han mostrado músculo operativo, en la misma lectura, MORENA ha visto desnudada su vulnerabilidad, López Obrador desmarcó su imagen y eso deberá ser asimilado por la nueva dirigencia a cargo de Mario Delgado o Muñoz Ledo, el año que viene tendrá un escenario muy distinto a 2018 y ya no habrá puestos de elección popular que caigan del cielo (alusión local) En la antesala de la madre de todas las batallas, los frentes políticos deben saber que renovarse o morir serán las únicas opciones.

Los días y los hechos en el plano electoral trascurren vertiginosamente, dentro del preludio a la jornada electoral del pasado fin de semana en Coahuila e Hidalgo, el intento reeleccionista de Felipe Calderón llamado “México Libre” recibió un golpe mortal por parte del TEPJF al ser ratificado un rotundo no a las cínicas pero legales aspiraciones del ex presidente, no habrá partido pero sí multas e investigaciones, una serie de irregularidades tal y como sucedió en 2018 con la candidatura independiente de Margarita Zavala y un argumento de defensa ya clásico en la familia Calderón cuando de evadir cuestionamientos se trata, el “no me di cuenta” no fue suficiente esta vez.

Otro de los eventos que antecedieron al reciente ejercicio democrático fue la detención del ex titular de la SEDENA, Salvador Cienfuegos Zepeda, acusado por tráfico, distribución y venta de droga así como lavado de dinero, delitos que presuntamente habría cometido en territorio estadounidense, la aprehensión se llevó a cabo en el aeropuerto de los Ángeles a petición de la DEA.

Tratándose de un personaje tan relevante en la administración peñista, se pensó que este último suceso podría influir en las preferencias electorales en Coahuila e Hidalgo sin embargo, tal vez por la cercanía de la jornada o quizá porque la estructura partidista del tricolor en esas entidades es un edificio sólido, el PRI tomó su segundo aire el pasado fin de semana.

En Coahuila, en medio de acusaciones de compra del voto y el “haiga sido como haiga sido” el revolucionario institucional obtuvo “carro completo” ganando los 16 distritos electorales en juego y aplicando un contundente “zapato” a sus antagónicos, quedando de manifiesto que el cacicazgo de los Moreira aún se encuentra asentado en la entidad y Miguel Ángel Riquelme es un excelente operador de esa corriente, amén de las evidentes fallas de MORENA que manda un mensaje de descobijo cuando no se halla bajo el manto protector de López Obrador, en débil y tardía respuesta, el ex barzonista y líder morenista Alfonso Ramírez Cuéllar, ha mencionado que acudirá ante las instancias electorales para denunciar fuertes irregularidades durante el proceso tales como compra y coacción del voto en Coahuila y hechos de violencia en Hidalgo, lo innegable es la dolencia crónica de Morena, un partido inoperante que parece no contar con baterías de respaldo cuando la energía presidencial se aleja, los jaloneos y asignación de facturas han iniciado, Antonio Attolini culpa directamente al dirigente de su partido como responsable de los resultados negativos, tachando su estrategia como facciosa, sesgada y patrimonialista.

Precisamente en Hidalgo existía un mayor interés en los comicios debido al relevo de alcaldías, ahí el PRI obtuvo 32 de 84 alcaldías con un cerrado resultado ante MORENA en la capital del Estado (Pachuca es gobernada actualmente por Yoli Tellería del PAN) los intereses políticos y el actual divisionismo entre los morenistas y sus aliados fueron sin duda factor para no concretar el total de alianzas que habrían dado resultados más decorosos en esta entidad, obtuvieron 6 alcaldías sin alianza y 5 como coalición con PT, Verde y PANAL.

Después de unas jornadas atípicas debido a las medidas sanitarias y que pudieron ser causa del abstencionismo registrado, la cascada de impugnaciones llegará como es tradición, pero las elecciones en las dos entidades a pesar de lo previsible de los resultados, han servido como laboratorio político para lo que viene en 2021, las cartas están sobre la mesa y revelan nuevas realidades: El gran perdedor ha sido el PAN quien fue lanzado al tercer lugar en la carrera, otra noticia es que pese a pesar de lo escrito en libros, los dinosaurios no están extintos, la estructura priista sigue en pie y los gobernadores han mostrado músculo operativo, en la misma lectura, MORENA ha visto desnudada su vulnerabilidad, López Obrador desmarcó su imagen y eso deberá ser asimilado por la nueva dirigencia a cargo de Mario Delgado o Muñoz Ledo, el año que viene tendrá un escenario muy distinto a 2018 y ya no habrá puestos de elección popular que caigan del cielo (alusión local) En la antesala de la madre de todas las batallas, los frentes políticos deben saber que renovarse o morir serán las únicas opciones.

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