/ jueves 6 de mayo de 2021

Morena y PES: el divorcio

La relación entre Morena y el PES no es sencilla; nunca lo son las sociedades que se gestan en la lógica de coyunturas electorales que emparentan momentáneamente a posiciones ideológicas tan distintas. Las coincidencias entre la izquierda revisionista y conservadora que abandera Morena, y las posturas casi confesionales del PES resultan muy escasas, y el asunto tiene que ver con sus dirigencias (que han demostrado poder pactar por casi cualquier cosa) y los grupos de interés que son los apoyos más activos de ambos partidos.

Morena, tiene en sus filas hay miles de activistas del feminismo, del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y eso incluye la despenalización del aborto como un tema no central, pero relativo a los anteriores. Desde una perspectiva diferente, el PES defiende el derecho a la vida que entiende como un fenómeno ocurrido desde la concepción, por lo que el aborto es no sólo punible, sino indiscutible. Pareciera que el tema que distanciaría a Morena y el PES es muy simple, pero resulta tan radical que modifica profundamente casi cualquier perspectiva en el diseño de las políticas públicas.

Por supuesto que Hugo Eric Flores Cervantes, como académico del CIDE, debió conocer esta profunda diferencia desde los primeros acercamiento que tuvo con el hoy presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Pero entonces no importaba, su partido luchaba por el registro y López Obrador por la presidencia, y con un dejo de maquiavelismo se permitió que ambos fines justificaran los medios. Aquella elección no sólo le dio la presidencia a López Obrador (que paradójicamente habría obtenido aún sin los votos de Encuentro Social), además mantuvo el registro al PES y hasta le dio al partido de Hugo Eric la gubernatura de Morelos y posiciones en el Congreso local y de la Unión. En términos de coyuntura, el maridaje fue un éxito que poco más tarde se volvería una conflagración permanente.

Los de Morena, con muchos más votos y respaldo popular en Morelos y el resto del país que el PES, exigen los espacios de poder que creen les corresponden; el PES insiste en que no deben tenerlos porque se trata de una alianza pactada directamente con el presidente y que a final de cuentas es él quien tendría que determinar los espacios. Al sentir que la elección intermedia será mucho más difícil que la presidencial, López Obrador y sus operadores consideraron hacer coalición incluso con Nueva Alianza, y mantener la que tenían con el PES a pesar de lo que se percibe como un alto costo. Pero el lío no sólo se trata de ambiciones de poder, también tiene que ver, y quizá mucho más, con la ideología y el estilo de hacer política de Morena y el PES. Las notorias diferencias en ello iniciaron desde el reparto de espacios en el Congreso de Morelos y fueron mucho más evidentes en la formación del gabinete de Cuauhtémoc Blanco en el gobierno de Morelos. El PES prácticamente se apoderó de la toma de decisiones en el estado y no sólo marginó la influencia de Morena, además, paralizó el trabajo político en el estado. Romper la alianza con elecciones ya en marcha es imposible, pero a nadie convendría apostar a que la coalición se mantenga más allá del 6 de junio.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

La relación entre Morena y el PES no es sencilla; nunca lo son las sociedades que se gestan en la lógica de coyunturas electorales que emparentan momentáneamente a posiciones ideológicas tan distintas. Las coincidencias entre la izquierda revisionista y conservadora que abandera Morena, y las posturas casi confesionales del PES resultan muy escasas, y el asunto tiene que ver con sus dirigencias (que han demostrado poder pactar por casi cualquier cosa) y los grupos de interés que son los apoyos más activos de ambos partidos.

Morena, tiene en sus filas hay miles de activistas del feminismo, del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y eso incluye la despenalización del aborto como un tema no central, pero relativo a los anteriores. Desde una perspectiva diferente, el PES defiende el derecho a la vida que entiende como un fenómeno ocurrido desde la concepción, por lo que el aborto es no sólo punible, sino indiscutible. Pareciera que el tema que distanciaría a Morena y el PES es muy simple, pero resulta tan radical que modifica profundamente casi cualquier perspectiva en el diseño de las políticas públicas.

Por supuesto que Hugo Eric Flores Cervantes, como académico del CIDE, debió conocer esta profunda diferencia desde los primeros acercamiento que tuvo con el hoy presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Pero entonces no importaba, su partido luchaba por el registro y López Obrador por la presidencia, y con un dejo de maquiavelismo se permitió que ambos fines justificaran los medios. Aquella elección no sólo le dio la presidencia a López Obrador (que paradójicamente habría obtenido aún sin los votos de Encuentro Social), además mantuvo el registro al PES y hasta le dio al partido de Hugo Eric la gubernatura de Morelos y posiciones en el Congreso local y de la Unión. En términos de coyuntura, el maridaje fue un éxito que poco más tarde se volvería una conflagración permanente.

Los de Morena, con muchos más votos y respaldo popular en Morelos y el resto del país que el PES, exigen los espacios de poder que creen les corresponden; el PES insiste en que no deben tenerlos porque se trata de una alianza pactada directamente con el presidente y que a final de cuentas es él quien tendría que determinar los espacios. Al sentir que la elección intermedia será mucho más difícil que la presidencial, López Obrador y sus operadores consideraron hacer coalición incluso con Nueva Alianza, y mantener la que tenían con el PES a pesar de lo que se percibe como un alto costo. Pero el lío no sólo se trata de ambiciones de poder, también tiene que ver, y quizá mucho más, con la ideología y el estilo de hacer política de Morena y el PES. Las notorias diferencias en ello iniciaron desde el reparto de espacios en el Congreso de Morelos y fueron mucho más evidentes en la formación del gabinete de Cuauhtémoc Blanco en el gobierno de Morelos. El PES prácticamente se apoderó de la toma de decisiones en el estado y no sólo marginó la influencia de Morena, además, paralizó el trabajo político en el estado. Romper la alianza con elecciones ya en marcha es imposible, pero a nadie convendría apostar a que la coalición se mantenga más allá del 6 de junio.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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