/ lunes 20 de septiembre de 2021

México, la CELAC, y América Latina

Este fin de semana se llevó a cabo en nuestro país la sexta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), convocado por el presidente de México con los principales objetivos de crear un plan regional de vacunas que apoyen en la crisis sanitaria vivida en la región a partir de la pandemia provocada por la COVID-19, así como la creación de un plan de ayuda para la crisis migratoria en Centroamérica, sin embargo, el hecho de que el presidente mexicano haya convocado a la reunión tiene un interés particular que no se detiene en los objetivos oficiales de la reunión.

Desde su posición como presidente temporal de la CELAC, México ha pedido el respeto a la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos, sobre todo a los que han tenido mucho mayor conflicto con la hegemónica participación económica y política estadounidense, tales como Venezuela o Cuba, y que, incluso, se han tenido como visitantes distinguidos en el Palacio Nacionales desde el día en que tomó posesión como presidente Andrés Manuel López Obrador, resaltando el caso de haber dado asilo político al ex presidente de Bolivia, Evo Morales.

En esta ocasión, el evento ha sido precedido por la polémica decisión de tener como invitado de honor, para celebrar el aniversario del inicio de la independencia, al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien ha sido criticado recientemente por no permitir la libertad de expresión en su país amén de mantener el régimen de Fidel y Raúl Castro en la isla de la estrella solitaria desde hace más de 60 años; no obstante, el presidente mexicano pidió al gobierno estadounidense, en su discurso, que liberara el bloqueo económico hacia Cuba al cual calificó como “una perversa estrategia” que no permite el avance de la nación caribeña.

Pero las decisiones de servir como mediador de conflictos y proveedor de ayuda sanitaria para las naciones latinoamericanas que no tenían suficiente poder de vacunación ha sido altamente benéfico para los intereses que el gobierno mexicano tiene en la región ya que, sumado al posicionamiento del Canciller Ebrard y del presidente de la República donde se pide la eliminación de la Organización de Estados Americanos (OEA) para poder crear un nuevo organismo desde la CELAC que ayude a todas las naciones de la región sin ser lacayo de nadie, México ha incrementado su posicionamiento en una región que se tenía olvidada en los últimos años.

Es así que, hoy más que nunca, México ha logrado consolidarse como el líder regional al cuál las naciones latinoamericanas voltean a ver como un país que les respeta, valora y defiende ante las injusticias cometidas por los Estados Unidos de América, situación que se ha visto reflejada en la visita de varios presidentes latinoamericanos a nuestro país en los tres años que van de este gobierno, ya que en este periodo se han recibido 28 visitas oficiales de Estado de las cuales 21 fueron de países miembros de la CELAC.

Sin embargo, se puede pensar que el verdadero cuestionamiento no es el por qué México ha tomado el liderazgo de la región, sino el por qué Estados Unidos lo ha permitido y no se ha opuesto a que incluso, como ya se mencionó, se busque acabar con la OEA, que en su origen fue impulsada por los vecinos del norte; habrá que ver si todo esto no es un plan orquestado desde Washington para que los gobiernos de izquierda y anti neoliberales de América Latina y el Caribe se terminen uniendo a los intereses estadounidenses a través de un tercero: México.

Este fin de semana se llevó a cabo en nuestro país la sexta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), convocado por el presidente de México con los principales objetivos de crear un plan regional de vacunas que apoyen en la crisis sanitaria vivida en la región a partir de la pandemia provocada por la COVID-19, así como la creación de un plan de ayuda para la crisis migratoria en Centroamérica, sin embargo, el hecho de que el presidente mexicano haya convocado a la reunión tiene un interés particular que no se detiene en los objetivos oficiales de la reunión.

Desde su posición como presidente temporal de la CELAC, México ha pedido el respeto a la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos, sobre todo a los que han tenido mucho mayor conflicto con la hegemónica participación económica y política estadounidense, tales como Venezuela o Cuba, y que, incluso, se han tenido como visitantes distinguidos en el Palacio Nacionales desde el día en que tomó posesión como presidente Andrés Manuel López Obrador, resaltando el caso de haber dado asilo político al ex presidente de Bolivia, Evo Morales.

En esta ocasión, el evento ha sido precedido por la polémica decisión de tener como invitado de honor, para celebrar el aniversario del inicio de la independencia, al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien ha sido criticado recientemente por no permitir la libertad de expresión en su país amén de mantener el régimen de Fidel y Raúl Castro en la isla de la estrella solitaria desde hace más de 60 años; no obstante, el presidente mexicano pidió al gobierno estadounidense, en su discurso, que liberara el bloqueo económico hacia Cuba al cual calificó como “una perversa estrategia” que no permite el avance de la nación caribeña.

Pero las decisiones de servir como mediador de conflictos y proveedor de ayuda sanitaria para las naciones latinoamericanas que no tenían suficiente poder de vacunación ha sido altamente benéfico para los intereses que el gobierno mexicano tiene en la región ya que, sumado al posicionamiento del Canciller Ebrard y del presidente de la República donde se pide la eliminación de la Organización de Estados Americanos (OEA) para poder crear un nuevo organismo desde la CELAC que ayude a todas las naciones de la región sin ser lacayo de nadie, México ha incrementado su posicionamiento en una región que se tenía olvidada en los últimos años.

Es así que, hoy más que nunca, México ha logrado consolidarse como el líder regional al cuál las naciones latinoamericanas voltean a ver como un país que les respeta, valora y defiende ante las injusticias cometidas por los Estados Unidos de América, situación que se ha visto reflejada en la visita de varios presidentes latinoamericanos a nuestro país en los tres años que van de este gobierno, ya que en este periodo se han recibido 28 visitas oficiales de Estado de las cuales 21 fueron de países miembros de la CELAC.

Sin embargo, se puede pensar que el verdadero cuestionamiento no es el por qué México ha tomado el liderazgo de la región, sino el por qué Estados Unidos lo ha permitido y no se ha opuesto a que incluso, como ya se mencionó, se busque acabar con la OEA, que en su origen fue impulsada por los vecinos del norte; habrá que ver si todo esto no es un plan orquestado desde Washington para que los gobiernos de izquierda y anti neoliberales de América Latina y el Caribe se terminen uniendo a los intereses estadounidenses a través de un tercero: México.

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