/ miércoles 10 de febrero de 2021

Los gastos reveladores

El reporte ¿Cómo gastan los estados? del Instituto Mexicano de la Competitividad sobre el ejercicio del presupuesto en las entidades federativas evidencia la pésima planeación del gasto público en el estado y también las prioridades de la administración pública y por supuesto sirve para entender la cantidad de problemas complejísimos que atraviesa el estado en materia sanitaria, educativa, de seguridad y económica.

En el 2019, Morelos presupuestó menos del 10 por ciento del gasto gubernamental a los rubros de salud, educación, seguridad pública y justicia; mientras que el promedio nacional fue destinar el 36% del presupuesto en educación; 13% en salud; 4% en Seguridad Pública y la misma proporción en Justicia. La mala planeación obligó al gobierno del estado a gastar casi el doble de lo presupuestado para educación (92%); más del doble en Salud, (115%); en seguridad pública el gasto fue de 51% más de lo programado; y en justicia la variación fue del 26%. Aún con esos incrementos, el gasto en las que son prioridades sociales en la entidad no se acercó a la media nacional, es decir, los cuatro rubros prioritarios para la ciudadanía siguieron empobrecidos y de hecho, las transferencias que tuvieron que hacerse para cubrir los gastos que pudieron programarse en el presupuesto, favoreció la discrecionalidad del gobierno en el uso de esos recursos.

En el año previo a la pandemia, el gobierno estatal destinó al rubro de salud apenas 41 millones de pesos, de acuerdo con el reporte del IMCO; la falta de recursos en el sector salud no sólo pudo haber debilitado al sistema que en marzo del 2020 inició la lucha contra la pandemia por Covid-19; sino que limitó la capacidad del mismo para enfrentar el crecimiento de casos de dengue, y otras enfermedades transmitidas por vectores; para atender a los pacientes de enfermedades crónico-degenerativas, y en general para reforzar la plantilla de trabajadores de la salud en el estado.

Pero hubo otras prioridades, el IMCO establece, con datos de las cuentas públicas e información financiera del gobierno del estado, que en publicidad y comunicación social, el Ejecutivo gastó 206 millones de pesos, cinco veces más de lo que ejerció en Salud. Lo que pare el colectivo de investigadores es una evidencia de que la verdadera prioridad del gobierno fue su propia imagen. Añadiríamos que ni en eso le fue bien, en los tres meses posteriores al cierre del ejercicio 2019, el nivel de aprobación de Cuauhtémoc Blanco fue de 14.8% en enero; 6.7% en febrero; y 11% en marzo, según el ranking de Mitofsky que es similar al de la mayoría de las encuestadoras en su conclusión: Blanco es el gobernador con menor respaldo ciudadano en el país, condición que mantiene hasta ahora a pesar de una mejoría generalizada en el respaldo ciudadano a todos los mandatarios estatales.

El redireccionamiento de recursos podría atribuirse a errores si fuera una proporción menor. Para educación, el gobierno debió reorientar 360.4 millones de pesos; para seguridad, 250.8 millones; desarrollo económico, 713 millones; transporte, 700 millones. Más que un equívoco parece un sistema que acabó redirigiendo,a discreción del Ejecutivo, 8 mil 407 millones de pesos.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

El reporte ¿Cómo gastan los estados? del Instituto Mexicano de la Competitividad sobre el ejercicio del presupuesto en las entidades federativas evidencia la pésima planeación del gasto público en el estado y también las prioridades de la administración pública y por supuesto sirve para entender la cantidad de problemas complejísimos que atraviesa el estado en materia sanitaria, educativa, de seguridad y económica.

En el 2019, Morelos presupuestó menos del 10 por ciento del gasto gubernamental a los rubros de salud, educación, seguridad pública y justicia; mientras que el promedio nacional fue destinar el 36% del presupuesto en educación; 13% en salud; 4% en Seguridad Pública y la misma proporción en Justicia. La mala planeación obligó al gobierno del estado a gastar casi el doble de lo presupuestado para educación (92%); más del doble en Salud, (115%); en seguridad pública el gasto fue de 51% más de lo programado; y en justicia la variación fue del 26%. Aún con esos incrementos, el gasto en las que son prioridades sociales en la entidad no se acercó a la media nacional, es decir, los cuatro rubros prioritarios para la ciudadanía siguieron empobrecidos y de hecho, las transferencias que tuvieron que hacerse para cubrir los gastos que pudieron programarse en el presupuesto, favoreció la discrecionalidad del gobierno en el uso de esos recursos.

En el año previo a la pandemia, el gobierno estatal destinó al rubro de salud apenas 41 millones de pesos, de acuerdo con el reporte del IMCO; la falta de recursos en el sector salud no sólo pudo haber debilitado al sistema que en marzo del 2020 inició la lucha contra la pandemia por Covid-19; sino que limitó la capacidad del mismo para enfrentar el crecimiento de casos de dengue, y otras enfermedades transmitidas por vectores; para atender a los pacientes de enfermedades crónico-degenerativas, y en general para reforzar la plantilla de trabajadores de la salud en el estado.

Pero hubo otras prioridades, el IMCO establece, con datos de las cuentas públicas e información financiera del gobierno del estado, que en publicidad y comunicación social, el Ejecutivo gastó 206 millones de pesos, cinco veces más de lo que ejerció en Salud. Lo que pare el colectivo de investigadores es una evidencia de que la verdadera prioridad del gobierno fue su propia imagen. Añadiríamos que ni en eso le fue bien, en los tres meses posteriores al cierre del ejercicio 2019, el nivel de aprobación de Cuauhtémoc Blanco fue de 14.8% en enero; 6.7% en febrero; y 11% en marzo, según el ranking de Mitofsky que es similar al de la mayoría de las encuestadoras en su conclusión: Blanco es el gobernador con menor respaldo ciudadano en el país, condición que mantiene hasta ahora a pesar de una mejoría generalizada en el respaldo ciudadano a todos los mandatarios estatales.

El redireccionamiento de recursos podría atribuirse a errores si fuera una proporción menor. Para educación, el gobierno debió reorientar 360.4 millones de pesos; para seguridad, 250.8 millones; desarrollo económico, 713 millones; transporte, 700 millones. Más que un equívoco parece un sistema que acabó redirigiendo,a discreción del Ejecutivo, 8 mil 407 millones de pesos.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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