/ lunes 27 de junio de 2022

Las vueltas que da la vida | La historia oficial en deuda con el General de División Francisco R. Serrano.

Fíjense, queridos amigos, que 20 años después de ocurrido, en 1927, el cobarde asesinato del General de División Francisco R. Serrano junto con 13 de sus colaboradores militares y amigos civiles que celebraban su onomástico, Helia D´Acosta, periodista y escritora mexicana, recibe la orden del director de la Revista Jueves de Excélsior, de publicar una serie de reportajes sobre el tema.

En 1975 la periodista reunió esos materiales para publicarlos en un libro titulado La Matanza Política de Huitzilac. “Porque ahí, -narró la periodista en el prólogo-, fue asesinado también mi tío abuelo Enrique Monteverde González, amigo de Serrano”.

Al adentrarme en el conocimiento de tan lamentables hechos, repaso la importancia de ese joven que, llevando una impecable carrera política, diplomática y militar, fue brutalmente masacrado a los 38 años de edad en momentos en que ya había dado a conocer su candidatura a la presidencia de México y por lo mismo era el principal opositor a la ambición desmedida de Álvaro Obregón que buscaba la reelección.

Serrano desde muy joven enarboló la bandera antireeleccionista inspiradora del movimiento armado que dio origen a la Revolución de 1910 bajo el lema Sufragio Efectivo, No Reelección. Obregón, con este crimen no solo traicionó a un gran militar, sino a la misma Revolución de México. Este tema causó tal interés que me enorgullece decirles que para esta serie de artículos recibí importantes apoyos que enriquecieron mis columnas.

El primero fue el envío del libro: “Bajo la Sombra del Caudillo”, nombre casi similar pero más completo su contenido al de Martín Luis Guzmán, del chihuahuense Pedro Castro por parte del ex gobernador de Morelos Jorge Carrillo Olea; el segundo: “La Matanza Política de Huitzilac” de la periodista mexicana de mediados y parte de la segunda mitad del siglo pasado Helia D´Acosta que el presidente del Consejo de Cronistas de Cuernavaca Octavio Sedano, “bajó” de su biblioteca familiar para hacérmelo llegar. Pero a lo que voy, es que, estas modestas líneas, pero cargadas de emoción y amor por México, salieron de los límites del estado de Morelos y volaron hasta el pequeño pueblo sinaloense Santana Choix, tierra del General Serrano en donde el promotor cultural Ángel Sergio Villalba me envió valiosos videos.

Efraín L, desde el Bajío diciendo “que existe información que ha estado prohibida y aplaude que se destape para conocer realmente, en este caso, a personajes duros como Obregón”. Así también desde Culiacán, el maestro Gilberto López me informa cómo en agosto próximo se cumplirán diez años de que el cabildo de Choix retiró el nombre del general Álvaro Obregón a la calle principal de su pueblo y colocaron en su lugar la placa del General Francisco R. Serrano. Felizmente todo en el pueblo lleva su nombre: la Esc. Primaria, la Secundaria, la Biblioteca, una colonia y un largo etcétera. Ha sido muy alentador recibir todos esos comentarios y más que indican el aprecio a este gran personaje revolucionario con el que inexplicablemente la historia oficial de México ha permanecido muda ante tal atrocidad.

Y pensar que a Obregón hasta un mausoleo le hicieron para albergar su mano. ¡Qué vergüenza! porque ahora se, que fue doble la traición de Obregón: una a los principios anti reeleccionistas de 1910 y otra, al Gral. de Div. Francisco R. Serrano a quien desarmado y sin juicio alguno, asesinaron aquí en Huitzilac, Morelos.

No me resta más que recordar la gran deuda que tiene la Historia Oficial de México con su memoria.

Y hasta el próximo lunes.

Fíjense, queridos amigos, que 20 años después de ocurrido, en 1927, el cobarde asesinato del General de División Francisco R. Serrano junto con 13 de sus colaboradores militares y amigos civiles que celebraban su onomástico, Helia D´Acosta, periodista y escritora mexicana, recibe la orden del director de la Revista Jueves de Excélsior, de publicar una serie de reportajes sobre el tema.

En 1975 la periodista reunió esos materiales para publicarlos en un libro titulado La Matanza Política de Huitzilac. “Porque ahí, -narró la periodista en el prólogo-, fue asesinado también mi tío abuelo Enrique Monteverde González, amigo de Serrano”.

Al adentrarme en el conocimiento de tan lamentables hechos, repaso la importancia de ese joven que, llevando una impecable carrera política, diplomática y militar, fue brutalmente masacrado a los 38 años de edad en momentos en que ya había dado a conocer su candidatura a la presidencia de México y por lo mismo era el principal opositor a la ambición desmedida de Álvaro Obregón que buscaba la reelección.

Serrano desde muy joven enarboló la bandera antireeleccionista inspiradora del movimiento armado que dio origen a la Revolución de 1910 bajo el lema Sufragio Efectivo, No Reelección. Obregón, con este crimen no solo traicionó a un gran militar, sino a la misma Revolución de México. Este tema causó tal interés que me enorgullece decirles que para esta serie de artículos recibí importantes apoyos que enriquecieron mis columnas.

El primero fue el envío del libro: “Bajo la Sombra del Caudillo”, nombre casi similar pero más completo su contenido al de Martín Luis Guzmán, del chihuahuense Pedro Castro por parte del ex gobernador de Morelos Jorge Carrillo Olea; el segundo: “La Matanza Política de Huitzilac” de la periodista mexicana de mediados y parte de la segunda mitad del siglo pasado Helia D´Acosta que el presidente del Consejo de Cronistas de Cuernavaca Octavio Sedano, “bajó” de su biblioteca familiar para hacérmelo llegar. Pero a lo que voy, es que, estas modestas líneas, pero cargadas de emoción y amor por México, salieron de los límites del estado de Morelos y volaron hasta el pequeño pueblo sinaloense Santana Choix, tierra del General Serrano en donde el promotor cultural Ángel Sergio Villalba me envió valiosos videos.

Efraín L, desde el Bajío diciendo “que existe información que ha estado prohibida y aplaude que se destape para conocer realmente, en este caso, a personajes duros como Obregón”. Así también desde Culiacán, el maestro Gilberto López me informa cómo en agosto próximo se cumplirán diez años de que el cabildo de Choix retiró el nombre del general Álvaro Obregón a la calle principal de su pueblo y colocaron en su lugar la placa del General Francisco R. Serrano. Felizmente todo en el pueblo lleva su nombre: la Esc. Primaria, la Secundaria, la Biblioteca, una colonia y un largo etcétera. Ha sido muy alentador recibir todos esos comentarios y más que indican el aprecio a este gran personaje revolucionario con el que inexplicablemente la historia oficial de México ha permanecido muda ante tal atrocidad.

Y pensar que a Obregón hasta un mausoleo le hicieron para albergar su mano. ¡Qué vergüenza! porque ahora se, que fue doble la traición de Obregón: una a los principios anti reeleccionistas de 1910 y otra, al Gral. de Div. Francisco R. Serrano a quien desarmado y sin juicio alguno, asesinaron aquí en Huitzilac, Morelos.

No me resta más que recordar la gran deuda que tiene la Historia Oficial de México con su memoria.

Y hasta el próximo lunes.

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