Michelle Onofre

  / martes 22 de octubre de 2019

Las horas más oscuras


Parafrasear a Anthony McCarten puede ser una forma de iniciar un recuento de los hechos sucedidos en Culiacán, una de las pruebas más duras para lo que va de esta administración se dio el jueves en Sinaloa;

las fuerzas castrenses acompañadas por la policía federal llevaron a cabo una suerte de “operativo amateur” sobra decir de pésima implementación, el objetivo era la captura de los herederos de Joaquín Guzmán Loera, evidente resulta que no midieron la respuesta del Cártel de Sinaloa, una organización delictiva que si bien es cierto, sin el apapacho calderonista ha visto pasar ya sus años de mayor auge, no se puede negar que mantiene una gran capacidad operativa y financiera insospechada al menos para los que no vivimos en esa región.

Los resultados del nefasto despliegue fueron puestos en imágenes, algunas verídicas otras no, pero todas le dieron la vuelta al mundo, dando a conocer la realidad del México bárbaro en el que nos tocó vivir o sobrevivir como usted mejor lo defina.

La mañana del 17 de Octubre, Andrés Manuel López Obrador lucía una gran sonrisa, el banderazo en Santa Lucía ponía en marcha una de sus principales promesas de campaña, lejos estaba de sospechar lo que estaba por venir, una fallida acción para detener a los hijos del “chapo” inició alrededor de las 15:30 horas, sin hacer de conocimiento a los Secretarios Durazo y Sandoval, situación que sin duda debe esclarecerse por inaudita e inaceptable, significa una clara y preocupante fractura en el mando, el presidente ha manifestado su preferencia por otro tipo de estrategias ¿Qué sucedió entonces? Debe evaluarse seriamente si los que están son los que deben estar.

La historia ha sido paseada en todos los medios, se detiene a un criminal como Ovidio Guzmán y ante la amenaza del Cartel de Sinaloa de iniciar un baño de sangre por toda la ciudad se aborta el dispositivo, no sin antes sufrir una fuga masiva de reos del penal de Aguaruto, el deceso de un elemento de la GN con un total de 8 muertos (la mayoría agresores) y culminando con la liberación del objetivo, lo anterior significa varias cosas que es interesante analizar, ¿El Estado de Derecho existe en México? ¿Puede un criminal amenazar al gobierno y salirse con la suya? ¿Ante un operativo desastrosamente planeado y peor implementado que puso la seguridad de los sinaloenses al borde del precipicio, el siguiente paso a seguir era para atrás o para adelante?

Hoy, los políticos opositores envalentonados detrás de la seguridad que brindan las escoltas personales afirman que el gobierno federal fue humillado, tal vez tengan razón, pero olvidan mencionar que los mexicanos en general tenemos años, muchos años viviendo de rodillas ante el crimen organizado y que los narcobloqueos son pan de cada día sobre todo en el norte del país.

Algunos medios “extrañamente” perdonan al Gobernador Quirino Ordaz Coppel, que acostumbrado como están la mayoría de sus homólogos, recarga en la Guardia Nacional la responsabilidad total de la seguridad de sus gobernados, le falta explicar porque el narco desde hace tiempo se pasea por las calles de Sinaloa, armados hasta los dientes y con ostentosos vehículos exhibiéndose orgullosamente como quien viaja en turibús, debe aclarar los señalamientos del semanario Ríodoce en cuanto a su inédita reunión con mandos de la DEA en el mes de Septiembre y dar a conocer que se dijo en ese evento, la situación así lo demanda.

Hemos dicho que la aceptación la 4T parece blindada a pifias políticas, el crecimiento económico o la ausencia de éste no parece ser una razón potencial para romper el romance con sus bases, pero la inseguridad es sin duda el talón de Aquiles lopezobradorista, el presidente tiene la responsabilidad de actuar en consecuencia ante lo sucedido en Culiacán, ahí se tomó una decisión final, sin duda impopular y pudiera ser que hasta ilegítima, pero a veces es necesario considerar si los daños colaterales valen la pena para ganar una sola batalla, la mejor respuesta sin duda, estará en la boca únicamente de los sinaloenses.

En estos complejos momentos para nuestro país es necesario entender que el clima de violencia es culpa de todos, un ejemplo son los vergonzosos acontecimientos sucedidos en el estadio Alfonso Lastras de San Luis Potosí, en donde se generó una trifulca sin importar el llanto de los niños, nos llena de rabia e impotencia ver en lo que nos hemos convertido, debemos exigir resultados a nuestros gobernantes y a nosotros mismos.

Después de las horas más oscuras para la llamada 4T, veremos si tenemos como gobierno y sociedad la resiliencia necesaria para levantarnos.


Parafrasear a Anthony McCarten puede ser una forma de iniciar un recuento de los hechos sucedidos en Culiacán, una de las pruebas más duras para lo que va de esta administración se dio el jueves en Sinaloa;

las fuerzas castrenses acompañadas por la policía federal llevaron a cabo una suerte de “operativo amateur” sobra decir de pésima implementación, el objetivo era la captura de los herederos de Joaquín Guzmán Loera, evidente resulta que no midieron la respuesta del Cártel de Sinaloa, una organización delictiva que si bien es cierto, sin el apapacho calderonista ha visto pasar ya sus años de mayor auge, no se puede negar que mantiene una gran capacidad operativa y financiera insospechada al menos para los que no vivimos en esa región.

Los resultados del nefasto despliegue fueron puestos en imágenes, algunas verídicas otras no, pero todas le dieron la vuelta al mundo, dando a conocer la realidad del México bárbaro en el que nos tocó vivir o sobrevivir como usted mejor lo defina.

La mañana del 17 de Octubre, Andrés Manuel López Obrador lucía una gran sonrisa, el banderazo en Santa Lucía ponía en marcha una de sus principales promesas de campaña, lejos estaba de sospechar lo que estaba por venir, una fallida acción para detener a los hijos del “chapo” inició alrededor de las 15:30 horas, sin hacer de conocimiento a los Secretarios Durazo y Sandoval, situación que sin duda debe esclarecerse por inaudita e inaceptable, significa una clara y preocupante fractura en el mando, el presidente ha manifestado su preferencia por otro tipo de estrategias ¿Qué sucedió entonces? Debe evaluarse seriamente si los que están son los que deben estar.

La historia ha sido paseada en todos los medios, se detiene a un criminal como Ovidio Guzmán y ante la amenaza del Cartel de Sinaloa de iniciar un baño de sangre por toda la ciudad se aborta el dispositivo, no sin antes sufrir una fuga masiva de reos del penal de Aguaruto, el deceso de un elemento de la GN con un total de 8 muertos (la mayoría agresores) y culminando con la liberación del objetivo, lo anterior significa varias cosas que es interesante analizar, ¿El Estado de Derecho existe en México? ¿Puede un criminal amenazar al gobierno y salirse con la suya? ¿Ante un operativo desastrosamente planeado y peor implementado que puso la seguridad de los sinaloenses al borde del precipicio, el siguiente paso a seguir era para atrás o para adelante?

Hoy, los políticos opositores envalentonados detrás de la seguridad que brindan las escoltas personales afirman que el gobierno federal fue humillado, tal vez tengan razón, pero olvidan mencionar que los mexicanos en general tenemos años, muchos años viviendo de rodillas ante el crimen organizado y que los narcobloqueos son pan de cada día sobre todo en el norte del país.

Algunos medios “extrañamente” perdonan al Gobernador Quirino Ordaz Coppel, que acostumbrado como están la mayoría de sus homólogos, recarga en la Guardia Nacional la responsabilidad total de la seguridad de sus gobernados, le falta explicar porque el narco desde hace tiempo se pasea por las calles de Sinaloa, armados hasta los dientes y con ostentosos vehículos exhibiéndose orgullosamente como quien viaja en turibús, debe aclarar los señalamientos del semanario Ríodoce en cuanto a su inédita reunión con mandos de la DEA en el mes de Septiembre y dar a conocer que se dijo en ese evento, la situación así lo demanda.

Hemos dicho que la aceptación la 4T parece blindada a pifias políticas, el crecimiento económico o la ausencia de éste no parece ser una razón potencial para romper el romance con sus bases, pero la inseguridad es sin duda el talón de Aquiles lopezobradorista, el presidente tiene la responsabilidad de actuar en consecuencia ante lo sucedido en Culiacán, ahí se tomó una decisión final, sin duda impopular y pudiera ser que hasta ilegítima, pero a veces es necesario considerar si los daños colaterales valen la pena para ganar una sola batalla, la mejor respuesta sin duda, estará en la boca únicamente de los sinaloenses.

En estos complejos momentos para nuestro país es necesario entender que el clima de violencia es culpa de todos, un ejemplo son los vergonzosos acontecimientos sucedidos en el estadio Alfonso Lastras de San Luis Potosí, en donde se generó una trifulca sin importar el llanto de los niños, nos llena de rabia e impotencia ver en lo que nos hemos convertido, debemos exigir resultados a nuestros gobernantes y a nosotros mismos.

Después de las horas más oscuras para la llamada 4T, veremos si tenemos como gobierno y sociedad la resiliencia necesaria para levantarnos.

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