/ lunes 29 de mayo de 2023

Desbandada de alcaldes: El mensaje equivocado de Ulises

Diecinueve alcaldes y alcaldesas de Morelos decidieron abandonar los partidos políticos por los que fueron postulados y ganaron las elecciones para sumarse, dicen, al proyecto de transformación que representa Morena en el estado y que encabeza Ulises Bravo (el hermano de Cuauhtémoc Blanco), pero aunque pudiera parecer a simple vista un buen mensaje de fuerza política, esta es en realidad un fórmula antes probada y con resultados que no son precisamente los mejores.

La realidad política de Morelos siempre ha sido sui generis. La presencia del Obradorismo no ha logrado consolidar a Morena como en otras entidades en las que la transformación juega un papel verdaderamente dominante. En nuestro estado, el partido en el poder le ha apostado a generar cacicazgos que no solo no reconocen a las bases sino que no se identifican con el proyecto de nación del presidente pero sí lo hacen con el poder y las cúpulas: los Bravo son el ejemplo de esto.

A la vieja usanza, Ulises Bravo, operador político y negociador oficial de Cuauhtémoc Blanco, ha emprendido una campaña de “acorralamiento” a los otros partidos políticos a través de lo que vislumbra como “un gran movimiento” pero que no es otra cosa que un trato electoral con quienes además pueden o no representar las mayorías que aseguran, porque si bien muchas y muchos ganaron por su perfil, también hubo quienes se favorecieron del partido que en ese momento les postuló. No creo que Bravo no haya hecho ese análisis, por lo que claramente la suma no es un movimiento estratégico electoral, sino una jugada de amague que no sabemos si le dé resultados.

No hay que irnos muy lejos para saber que estos movimientos políticos no siempre representan grandes jugadas, tan solo recordemos que previo al inicio del proceso electoral del 2018 Rodrigo Gayosso, entonces dirigente estatal del PRD utilizó la fuerza del aparato gubernamental para acercar a alcaldes, alcaldesas y diputados y diputadas locales para “fortalecer” el proyecto político del sol azteca de cara a lo que más tarde sería su candidatura a la gubernatura de Morelos. Representantes populares de diversas expresiones políticas se sumaron con la supuesta convicción de fortalecer el proyecto que representaba el entonces partido del gobierno. El resultado ya todas y todos lo conocemos: Gayosso no sólo no ganó la gubernatura sino que perdió frente a un aplastante 52% de Cuauhtémoc Blanco, su fama y la ola de Morena.

Representar, incluso al 100% de la población del estado a través de adhesiones como está no garantiza resultados electorales favorables, el análisis sobre los bloques de competitividad, la paridad e incluso la dinámica de usos y costumbres juegan un papel determinante para la asignación de candidaturas y eso tiene un impacto directo en quienes hoy han decidido transitar a Morena, digámoslo con todas sus letras; para amarrar la permanencia en un cargo público (aunque el discurso sea otro).

Lo verdaderamente importante aquí es que los espacios son los mismos y los personajes cada día son más. Por matemática simple a Morena no va a alcanzarle para pagar los compromisos asumidos, máxime cuando el partido está fragmentado. Lo que Ulises no vio es que será la definición de la candidatura al gobierno del estado la que también defina a quien llevará mano en la asignación de las otras candidaturas y los tiradores del gobernador no son precisamente punteros.

Ya no vivimos en la era de las hegemonías, hoy es corta y limitada la visión política de quienes ven en este tipo de acciones un beneficio político verdaderamente tangible. Subestimar al electorado no es una posición favorecedora y ya quedó demostrado. Lo que haga Morena de aquí al proceso electoral no puede limitarse a acaparar liderazgos, no va por ahí la elección del 2024.

Pd: “Con el PRI ni a la esquina” dice Movimiento Ciudadano, con una lógica que me parece extraordinaria. La narrativa pragmática de la alianza del PAN, el PRI, el PRD y sus afines de cara al proceso electoral es deleznable y no representa ni a la ciudadanía ni a quienes militan en los proyectos políticos. Por pura congruencia, hoy Movimiento Ciudadano alza la voz sobre la historia política de aberraciones del PRI que ha desembocado no solo en los peores gobiernos sino en la perpetuación de las peores prácticas políticas. En todo el país Movimiento Ciudadano ha decidido no sumarse a la alianza y ofrecer un proyecto único y de la mano de la ciudadanía. Ojalá así fuera siempre con todos los partidos, se esforzarían más en representar los intereses de las personas.

Diecinueve alcaldes y alcaldesas de Morelos decidieron abandonar los partidos políticos por los que fueron postulados y ganaron las elecciones para sumarse, dicen, al proyecto de transformación que representa Morena en el estado y que encabeza Ulises Bravo (el hermano de Cuauhtémoc Blanco), pero aunque pudiera parecer a simple vista un buen mensaje de fuerza política, esta es en realidad un fórmula antes probada y con resultados que no son precisamente los mejores.

La realidad política de Morelos siempre ha sido sui generis. La presencia del Obradorismo no ha logrado consolidar a Morena como en otras entidades en las que la transformación juega un papel verdaderamente dominante. En nuestro estado, el partido en el poder le ha apostado a generar cacicazgos que no solo no reconocen a las bases sino que no se identifican con el proyecto de nación del presidente pero sí lo hacen con el poder y las cúpulas: los Bravo son el ejemplo de esto.

A la vieja usanza, Ulises Bravo, operador político y negociador oficial de Cuauhtémoc Blanco, ha emprendido una campaña de “acorralamiento” a los otros partidos políticos a través de lo que vislumbra como “un gran movimiento” pero que no es otra cosa que un trato electoral con quienes además pueden o no representar las mayorías que aseguran, porque si bien muchas y muchos ganaron por su perfil, también hubo quienes se favorecieron del partido que en ese momento les postuló. No creo que Bravo no haya hecho ese análisis, por lo que claramente la suma no es un movimiento estratégico electoral, sino una jugada de amague que no sabemos si le dé resultados.

No hay que irnos muy lejos para saber que estos movimientos políticos no siempre representan grandes jugadas, tan solo recordemos que previo al inicio del proceso electoral del 2018 Rodrigo Gayosso, entonces dirigente estatal del PRD utilizó la fuerza del aparato gubernamental para acercar a alcaldes, alcaldesas y diputados y diputadas locales para “fortalecer” el proyecto político del sol azteca de cara a lo que más tarde sería su candidatura a la gubernatura de Morelos. Representantes populares de diversas expresiones políticas se sumaron con la supuesta convicción de fortalecer el proyecto que representaba el entonces partido del gobierno. El resultado ya todas y todos lo conocemos: Gayosso no sólo no ganó la gubernatura sino que perdió frente a un aplastante 52% de Cuauhtémoc Blanco, su fama y la ola de Morena.

Representar, incluso al 100% de la población del estado a través de adhesiones como está no garantiza resultados electorales favorables, el análisis sobre los bloques de competitividad, la paridad e incluso la dinámica de usos y costumbres juegan un papel determinante para la asignación de candidaturas y eso tiene un impacto directo en quienes hoy han decidido transitar a Morena, digámoslo con todas sus letras; para amarrar la permanencia en un cargo público (aunque el discurso sea otro).

Lo verdaderamente importante aquí es que los espacios son los mismos y los personajes cada día son más. Por matemática simple a Morena no va a alcanzarle para pagar los compromisos asumidos, máxime cuando el partido está fragmentado. Lo que Ulises no vio es que será la definición de la candidatura al gobierno del estado la que también defina a quien llevará mano en la asignación de las otras candidaturas y los tiradores del gobernador no son precisamente punteros.

Ya no vivimos en la era de las hegemonías, hoy es corta y limitada la visión política de quienes ven en este tipo de acciones un beneficio político verdaderamente tangible. Subestimar al electorado no es una posición favorecedora y ya quedó demostrado. Lo que haga Morena de aquí al proceso electoral no puede limitarse a acaparar liderazgos, no va por ahí la elección del 2024.

Pd: “Con el PRI ni a la esquina” dice Movimiento Ciudadano, con una lógica que me parece extraordinaria. La narrativa pragmática de la alianza del PAN, el PRI, el PRD y sus afines de cara al proceso electoral es deleznable y no representa ni a la ciudadanía ni a quienes militan en los proyectos políticos. Por pura congruencia, hoy Movimiento Ciudadano alza la voz sobre la historia política de aberraciones del PRI que ha desembocado no solo en los peores gobiernos sino en la perpetuación de las peores prácticas políticas. En todo el país Movimiento Ciudadano ha decidido no sumarse a la alianza y ofrecer un proyecto único y de la mano de la ciudadanía. Ojalá así fuera siempre con todos los partidos, se esforzarían más en representar los intereses de las personas.