/ sábado 12 de diciembre de 2020

Las futboleras llegaron a Cuernavaca y la neta es que están bien buenas

De regreso al semáforo naranja en Morelos y en día de jornada larga decidí escuchar la recomendación de mi amigo Manuel y nos pedimos unas futboleras. La clásica godin, armamos el Didi y llegaron calientitas y bien surtidas.

Manuel y el Inge que son exquisitos ordenaron una Barcelona. Estaban bien satisfechos y medio altaneros del trozo de jamón serrano y el queso manchego que llenaban una telera de pan que crujía en cada mordida y que se antoja nomás de ver las mordidotas con las que devoraban.

Estuve a punto de pedirme una Regia y es que la combinación de arrachera y mucho queso que ofrecía el menú no era para menos. Me la imaginé con su aguacatito, una embarrada de frijoles - sin albur- y mucha carne, sin embargo el prejuicio de que la arrachera es para tacos me ganó y decliné la opción.

También pensé en la Merengue, con pierna, jamón de pavo y quesos oaxaca, manchego y amarillo, pero tampoco me animé pues sabía que podía con algo más.

Incluso pensé en echarme una Americanista, para saber que tan feo se siente, y porque nunca cae mal una milanesa doradita, con quesos manchego y amarillo a la plancha,pero el simple hecho de que me hicieran burla me hizo dar un paso atrás.

Y como para quedar bien con todos a veces es necesario ser neutral, me definí por una Selección Nacional. Cuando me la entregaron en las manos me di cuenta que era una torta de peso, de esas que tienes que atacar con cuidado porque te puede llevar a tiempos extras.

Fui paladeando poco a poco la combinación precisa de todos los ingredientes habidos y por haber. La milanesa si estaba doradita y embonaba exactamente con los frijoles refritos. Luego la pierna ahumada, el jamón y la salchicha le daban el cuerpo necesario para la cantidad de quesos que traía en la alineación.

Tuve que hacer un entretiempo no de 15 pero si de tres o cuatro minutos para darle a la segunda mitad, mientras de reojo veía al Oso que con más facilidad, le atizaba a una tortita igual que la mía pero que en sus manos se veía un poco más pequeña.

Al final yo mismo decreté un empate que me va a servir para definir qué tanto barrio traen las demás opciones que ofrece la carta de Las futboleras, que la neta no se dónde están ubicadas pero que las reparten a todos lados y que encuentras fácilmente en Face como las futbolerasmex.

De regreso al semáforo naranja en Morelos y en día de jornada larga decidí escuchar la recomendación de mi amigo Manuel y nos pedimos unas futboleras. La clásica godin, armamos el Didi y llegaron calientitas y bien surtidas.

Manuel y el Inge que son exquisitos ordenaron una Barcelona. Estaban bien satisfechos y medio altaneros del trozo de jamón serrano y el queso manchego que llenaban una telera de pan que crujía en cada mordida y que se antoja nomás de ver las mordidotas con las que devoraban.

Estuve a punto de pedirme una Regia y es que la combinación de arrachera y mucho queso que ofrecía el menú no era para menos. Me la imaginé con su aguacatito, una embarrada de frijoles - sin albur- y mucha carne, sin embargo el prejuicio de que la arrachera es para tacos me ganó y decliné la opción.

También pensé en la Merengue, con pierna, jamón de pavo y quesos oaxaca, manchego y amarillo, pero tampoco me animé pues sabía que podía con algo más.

Incluso pensé en echarme una Americanista, para saber que tan feo se siente, y porque nunca cae mal una milanesa doradita, con quesos manchego y amarillo a la plancha,pero el simple hecho de que me hicieran burla me hizo dar un paso atrás.

Y como para quedar bien con todos a veces es necesario ser neutral, me definí por una Selección Nacional. Cuando me la entregaron en las manos me di cuenta que era una torta de peso, de esas que tienes que atacar con cuidado porque te puede llevar a tiempos extras.

Fui paladeando poco a poco la combinación precisa de todos los ingredientes habidos y por haber. La milanesa si estaba doradita y embonaba exactamente con los frijoles refritos. Luego la pierna ahumada, el jamón y la salchicha le daban el cuerpo necesario para la cantidad de quesos que traía en la alineación.

Tuve que hacer un entretiempo no de 15 pero si de tres o cuatro minutos para darle a la segunda mitad, mientras de reojo veía al Oso que con más facilidad, le atizaba a una tortita igual que la mía pero que en sus manos se veía un poco más pequeña.

Al final yo mismo decreté un empate que me va a servir para definir qué tanto barrio traen las demás opciones que ofrece la carta de Las futboleras, que la neta no se dónde están ubicadas pero que las reparten a todos lados y que encuentras fácilmente en Face como las futbolerasmex.