/ sábado 26 de septiembre de 2020

Las carnitas de Don Leo

Don Leo es un amigo a todo dar que recientemente decidió mudar sus excelentes carnitas de Jiutepec al Centro de Cuernavaca y lo hizo arriesgando todo, con la confianza que le da el sabor de su producto y la buena atención que conquista a cualquiera.

Y es que sus carnitas no sólo llenan la panza, sino el corazón de los tragones que como yo, siempre andamos en la búsqueda de cualquier changarro que ofrezca cuche bien servido, con precios accesibles y una variedad destacada de salsas y complementos para redondear el antojo.

Para quienes son recatados, la maciza de Don Leo es ideal: suave y jugosa, te la sirve como quieras, ya sea en trozos grandes o bien picadita. Solo le hace falta un chorrito de limón, una pizca de sal y dos cucharadas de salsa para taquearla de forma decidida.

Para quienes buscamos siempre un sabor un poco más adictivo tiene costillita, o cuero, o una combinación de ambas que sabe a gloria, sobre todo si le aplicas su famosa salsa de habanero con cebolla y piña, que combina lo dulce con lo salado para que te quedes con el recuerdo de su sazón en el paladar.

He visto quienes le piden sus tacos de puro cuerito: lo confeccionan con el jugo de un limón, un buen puñito de sal, salsa de la que pica y un tequilita, para cortar la grasa y seguir disfrutando.

Pero sin duda a mi lo que me gusta es la nana y el buche que le quedan de rechupete. Si lo visitas tarde ni pienses que vas a alcanzar; sus clientes más gordos ya saben que vuelan y lo visitan temprano para no fallarle.

Además de todo su sabor, Leo siempre te sorprende con alguna cortesía, un trozo de chicharrón, un taco rebozado, o un huesito para roer mientras te decides por el siguiente taco, que por cierto es tamaño jumbo, y su precio… de sus precios ni hablamos porque me da coraje tanto sabor por tan pocos morlacos.

Don Leo tiene su local en la calle de Clavijero número 18, a espaldas de la iglesia de Tepetates, en pleno Centro de Cuernabaches y abre toda la semana excepto los martes, de nueve de la mañana a cinco de la tarde. Por cierto que hace ya un tiempo no encuentro carnitas tan ricas como estas en el primer cuadro de la ciudad.

Don Leo es un amigo a todo dar que recientemente decidió mudar sus excelentes carnitas de Jiutepec al Centro de Cuernavaca y lo hizo arriesgando todo, con la confianza que le da el sabor de su producto y la buena atención que conquista a cualquiera.

Y es que sus carnitas no sólo llenan la panza, sino el corazón de los tragones que como yo, siempre andamos en la búsqueda de cualquier changarro que ofrezca cuche bien servido, con precios accesibles y una variedad destacada de salsas y complementos para redondear el antojo.

Para quienes son recatados, la maciza de Don Leo es ideal: suave y jugosa, te la sirve como quieras, ya sea en trozos grandes o bien picadita. Solo le hace falta un chorrito de limón, una pizca de sal y dos cucharadas de salsa para taquearla de forma decidida.

Para quienes buscamos siempre un sabor un poco más adictivo tiene costillita, o cuero, o una combinación de ambas que sabe a gloria, sobre todo si le aplicas su famosa salsa de habanero con cebolla y piña, que combina lo dulce con lo salado para que te quedes con el recuerdo de su sazón en el paladar.

He visto quienes le piden sus tacos de puro cuerito: lo confeccionan con el jugo de un limón, un buen puñito de sal, salsa de la que pica y un tequilita, para cortar la grasa y seguir disfrutando.

Pero sin duda a mi lo que me gusta es la nana y el buche que le quedan de rechupete. Si lo visitas tarde ni pienses que vas a alcanzar; sus clientes más gordos ya saben que vuelan y lo visitan temprano para no fallarle.

Además de todo su sabor, Leo siempre te sorprende con alguna cortesía, un trozo de chicharrón, un taco rebozado, o un huesito para roer mientras te decides por el siguiente taco, que por cierto es tamaño jumbo, y su precio… de sus precios ni hablamos porque me da coraje tanto sabor por tan pocos morlacos.

Don Leo tiene su local en la calle de Clavijero número 18, a espaldas de la iglesia de Tepetates, en pleno Centro de Cuernabaches y abre toda la semana excepto los martes, de nueve de la mañana a cinco de la tarde. Por cierto que hace ya un tiempo no encuentro carnitas tan ricas como estas en el primer cuadro de la ciudad.

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