/ martes 24 de mayo de 2022

La OTAN su expansión

Esta semana Suecia y Finlandia han presentado su solicitud para unirse a la Organización del Atlántico Norte (OTAN) bajo la premisa de buscar protección en el hipotético caso de que Rusia quisiera invadirles, como en el caso de Ucrania. Sin embargo, aunque pareciera que su ingreso podría ser sencillo, Turquía y Hungría han levantado la mano para poner oposición a la idea que el mundo ya daba por hecha.

Pero, el problema no es que Turquía y Hungría pongan un poco de tensión en una decisión que, a mi parecer, terminará sucediendo tarde o temprano, sino las condiciones que estos pedirán a cambio de dar el sí. Y la verdad es que ahora, la propia OTAN deberá pagar las consecuencias de su creación y de su nula actualización a la hora de pensar en un mundo diferente.

Sucede que cuando la OTAN fue creada, el contexto mundial era distinto, pues el mundo se encontraba formando bloques que les permitieran defenderse en caso de ser atacados, sobretodo, luego de las amenazas nucleares: por un lado, se firmó la OTAN liderado por países como Estados Unidos, Reino Unido y Francia, mientras por otro lado se firmó el Pacto de Varsovia, con la URSS al frente.

La OTAN se mantuvo firme durante la guerra fría, sin embargo, luego de la caída del bloque socialista y la desaparición de la URSS a principios de la década de los años noventa, ésta consideró importante comenzar una expansión territorial hacia países que en algún momento pertenecieron a la URSS y que también habían sido parte del extinto Pacto de Varsovia.

El problema sucedió cuando se pensó que la OTAN debía expandirse tal como lo hacía la Unión Europea por todo el continente, sin pensar en que las condiciones habían cambiado y que más no siempre es mejor. Para muestra un botón:

Antes de 1997, la OTAN apenas tenía 16 naciones, pero luego de 1997, con la anexión de Hungría, Polonia y República Checa en 1999, la adhesión de Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumania en 2004 y las posteriores de Croacia, Albania, Montenegro y Macedonia del Norte entre 2009 y 2020, pareció que la OTAN no estuvo al tanto de que las integraciones y bloques de todo tipo ya no deben de ser en masa ni por extensión geográfica, sino mejor pensadas, incluso con apenas uno o dos países, sino, habrá que ver el desastre que Rusia está provocando en Ucrania directamente y en el mundo indirectamente sin si quiera pertenecer a un bloque tan grande.

La OTAN no se dio cuenta que el ejemplo de la Unión Europea no era la mejor referencia para integrarse pues en el caso de ésta última, antes de 1997 apenas tenía 15 naciones y luego, hasta el 2013 se encargó de casi duplicar sus miembros llegando a 28; sin embargo, ya hasta el Reino Unido les abandonó, sin olvidar los rescates económicos en la década pasada a países como Grecia, Italia, España, Portugal, Irlanda y Chipre, liderados por la Alemania de Merkel.

Es por ello que expongo ambos casos como un ejemplo de que no siempre se pueden lograr cosas en conjunto y que la posible adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN pudiera no ser tan benéfica debido a que pudiera desatar la furia de Rusia, que no es que sea la máxima potencia a nivel global, pero que sí pertenece a esa élite y que, por ende, tiene poder por sobre muchas otras naciones y regiones en el mundo.

Además, aunque el pretexto sea una posible invasión de Rusia a estos países nórdicos, la realidad es que, por más que el mundo quisiera, a nadie le conviene la guerra, ni a los involucrados directamente ni a los que dependen de las economías involucradas. A lo mejor, y solo a lo mejor, Finlandia y Suecia están llegando a acuerdos con el bloque equivocado. ¿Qué opinas?

Twitter: @fabrecam


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Esta semana Suecia y Finlandia han presentado su solicitud para unirse a la Organización del Atlántico Norte (OTAN) bajo la premisa de buscar protección en el hipotético caso de que Rusia quisiera invadirles, como en el caso de Ucrania. Sin embargo, aunque pareciera que su ingreso podría ser sencillo, Turquía y Hungría han levantado la mano para poner oposición a la idea que el mundo ya daba por hecha.

Pero, el problema no es que Turquía y Hungría pongan un poco de tensión en una decisión que, a mi parecer, terminará sucediendo tarde o temprano, sino las condiciones que estos pedirán a cambio de dar el sí. Y la verdad es que ahora, la propia OTAN deberá pagar las consecuencias de su creación y de su nula actualización a la hora de pensar en un mundo diferente.

Sucede que cuando la OTAN fue creada, el contexto mundial era distinto, pues el mundo se encontraba formando bloques que les permitieran defenderse en caso de ser atacados, sobretodo, luego de las amenazas nucleares: por un lado, se firmó la OTAN liderado por países como Estados Unidos, Reino Unido y Francia, mientras por otro lado se firmó el Pacto de Varsovia, con la URSS al frente.

La OTAN se mantuvo firme durante la guerra fría, sin embargo, luego de la caída del bloque socialista y la desaparición de la URSS a principios de la década de los años noventa, ésta consideró importante comenzar una expansión territorial hacia países que en algún momento pertenecieron a la URSS y que también habían sido parte del extinto Pacto de Varsovia.

El problema sucedió cuando se pensó que la OTAN debía expandirse tal como lo hacía la Unión Europea por todo el continente, sin pensar en que las condiciones habían cambiado y que más no siempre es mejor. Para muestra un botón:

Antes de 1997, la OTAN apenas tenía 16 naciones, pero luego de 1997, con la anexión de Hungría, Polonia y República Checa en 1999, la adhesión de Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumania en 2004 y las posteriores de Croacia, Albania, Montenegro y Macedonia del Norte entre 2009 y 2020, pareció que la OTAN no estuvo al tanto de que las integraciones y bloques de todo tipo ya no deben de ser en masa ni por extensión geográfica, sino mejor pensadas, incluso con apenas uno o dos países, sino, habrá que ver el desastre que Rusia está provocando en Ucrania directamente y en el mundo indirectamente sin si quiera pertenecer a un bloque tan grande.

La OTAN no se dio cuenta que el ejemplo de la Unión Europea no era la mejor referencia para integrarse pues en el caso de ésta última, antes de 1997 apenas tenía 15 naciones y luego, hasta el 2013 se encargó de casi duplicar sus miembros llegando a 28; sin embargo, ya hasta el Reino Unido les abandonó, sin olvidar los rescates económicos en la década pasada a países como Grecia, Italia, España, Portugal, Irlanda y Chipre, liderados por la Alemania de Merkel.

Es por ello que expongo ambos casos como un ejemplo de que no siempre se pueden lograr cosas en conjunto y que la posible adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN pudiera no ser tan benéfica debido a que pudiera desatar la furia de Rusia, que no es que sea la máxima potencia a nivel global, pero que sí pertenece a esa élite y que, por ende, tiene poder por sobre muchas otras naciones y regiones en el mundo.

Además, aunque el pretexto sea una posible invasión de Rusia a estos países nórdicos, la realidad es que, por más que el mundo quisiera, a nadie le conviene la guerra, ni a los involucrados directamente ni a los que dependen de las economías involucradas. A lo mejor, y solo a lo mejor, Finlandia y Suecia están llegando a acuerdos con el bloque equivocado. ¿Qué opinas?

Twitter: @fabrecam


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