Michelle Onofre

  / martes 23 de julio de 2019

La oposición fantasma

Hacia los primeros 100 días de gobierno de López Obrador, su popularidad parecía incrementarse y así lo revelaban las encuestas: Consulta Mitofsky daba el dato más conservador con un 67% en la aprobación, mientras el Financiero y Reforma lo ubicaban en un inédito 80%

Lo anterior no resulta increíble si tomamos en cuenta las cifras de la victoria del tabasqueño en las elecciones federales y su llegada al poder con camino pavimentado por un congreso pintado con los colores de su partido, que le brindó la mejor bienvenida terminando con las pensiones a ex presidentes; un asunto con el que el pueblo cargaba desde la década de los 70's y que durante la campaña el entonces candidato presidencial usó como bandera política.

A poco más de un año de distancia, la historia tiene más ingredientes, se habla o se trata de convencer a la opinión pública de que la aceptación viene en picada, pero para eso falta más tiempo, si existe un descenso es algo normal, los desencantos suelen aparecer en los primeros meses en todos los casos anteriores; los niveles de inseguridad no ceden y decisiones polémicas tienen definitivamente un impacto negativo en la percepción popular.

Sin embargo, López Obrador tiene a su favor una débil tarea opositora, quizá porque fue precisamente la carencia de credibilidad en los políticos que hoy lo atacan, la razón de su victoria, agregue a lo anterior el cinismo activista que Felipe Calderón y Vicente Fox se empeñan en utilizar aunque resulte contraproducente para sus causas.

En los días recientes, la parodia opositora que protagonizan los ex mandatarios siguió dando tema, el dedo tuitero de ambos personajes parece incansable y aún sin verificar noticias, tratan de "llevar agua a su molino" sin resultados aparentes; Felipe Calderón a través de Margarita Zavala ha denunciado guerra sucia hacia su proyecto “México Libre” que dicho sea de paso necesita no menos de 60 mil personas registradas y 200 asambleas distritales cosa complicada cuando la popularidad no es una palabra que acompañe a la pareja, de no lograr lo anterior, el proyecto calderonista al menos por ahora no podría ser un partido y debería esperar hasta 2025.

Actualmente el expresidente Calderón no tiene capital político para una "empresa" de esa magnitud, el abandono de Margarita a la candidatura en 2018 es prueba de ello, sin embargo no ha bajado la guardia, tal vez le hubiera redituado favorablemente un poco de silencio, sobre todo en temas como el de la violencia en México, definitivamente es erróneo confiar en la amnesia popular y de no concretarse su partido, recibiría esa lección.

Dentro de la oposición fantasma para López Obrador se encuentra también Vicente Fox, convertido en una caricatura de sí mismo, ahora diezmado y acallado momentáneamente por un posible adeudo fiscal, denunciado en donde más, sino en la mañanera.

El asunto podría ir más allá de un simple “estate quieto” ya que el SAT ha respaldado los dichos del presidente y por si fuera poco el Sol de México ha publicado que el hijo menor de Fox, Rodrigo Fox de la Concha se benefició de un perdón fiscal en Octubre de 2017 en un bloque que “afortunados” que dejó de pagar más de 43 millones de pesos.

Ante la falta de altura política y la diluida resistencia que representan los ex presidentes a pesar de lo persistencia, habremos de esperar a un personaje que tome un lugar tan importante en la democracia como lo es una oposición eficaz.

Hay un presidente que no es infalible pero sí bastante obstinado, por lo tanto es necesario una fuerza que dé ese equilibrio.

Hacia los primeros 100 días de gobierno de López Obrador, su popularidad parecía incrementarse y así lo revelaban las encuestas: Consulta Mitofsky daba el dato más conservador con un 67% en la aprobación, mientras el Financiero y Reforma lo ubicaban en un inédito 80%

Lo anterior no resulta increíble si tomamos en cuenta las cifras de la victoria del tabasqueño en las elecciones federales y su llegada al poder con camino pavimentado por un congreso pintado con los colores de su partido, que le brindó la mejor bienvenida terminando con las pensiones a ex presidentes; un asunto con el que el pueblo cargaba desde la década de los 70's y que durante la campaña el entonces candidato presidencial usó como bandera política.

A poco más de un año de distancia, la historia tiene más ingredientes, se habla o se trata de convencer a la opinión pública de que la aceptación viene en picada, pero para eso falta más tiempo, si existe un descenso es algo normal, los desencantos suelen aparecer en los primeros meses en todos los casos anteriores; los niveles de inseguridad no ceden y decisiones polémicas tienen definitivamente un impacto negativo en la percepción popular.

Sin embargo, López Obrador tiene a su favor una débil tarea opositora, quizá porque fue precisamente la carencia de credibilidad en los políticos que hoy lo atacan, la razón de su victoria, agregue a lo anterior el cinismo activista que Felipe Calderón y Vicente Fox se empeñan en utilizar aunque resulte contraproducente para sus causas.

En los días recientes, la parodia opositora que protagonizan los ex mandatarios siguió dando tema, el dedo tuitero de ambos personajes parece incansable y aún sin verificar noticias, tratan de "llevar agua a su molino" sin resultados aparentes; Felipe Calderón a través de Margarita Zavala ha denunciado guerra sucia hacia su proyecto “México Libre” que dicho sea de paso necesita no menos de 60 mil personas registradas y 200 asambleas distritales cosa complicada cuando la popularidad no es una palabra que acompañe a la pareja, de no lograr lo anterior, el proyecto calderonista al menos por ahora no podría ser un partido y debería esperar hasta 2025.

Actualmente el expresidente Calderón no tiene capital político para una "empresa" de esa magnitud, el abandono de Margarita a la candidatura en 2018 es prueba de ello, sin embargo no ha bajado la guardia, tal vez le hubiera redituado favorablemente un poco de silencio, sobre todo en temas como el de la violencia en México, definitivamente es erróneo confiar en la amnesia popular y de no concretarse su partido, recibiría esa lección.

Dentro de la oposición fantasma para López Obrador se encuentra también Vicente Fox, convertido en una caricatura de sí mismo, ahora diezmado y acallado momentáneamente por un posible adeudo fiscal, denunciado en donde más, sino en la mañanera.

El asunto podría ir más allá de un simple “estate quieto” ya que el SAT ha respaldado los dichos del presidente y por si fuera poco el Sol de México ha publicado que el hijo menor de Fox, Rodrigo Fox de la Concha se benefició de un perdón fiscal en Octubre de 2017 en un bloque que “afortunados” que dejó de pagar más de 43 millones de pesos.

Ante la falta de altura política y la diluida resistencia que representan los ex presidentes a pesar de lo persistencia, habremos de esperar a un personaje que tome un lugar tan importante en la democracia como lo es una oposición eficaz.

Hay un presidente que no es infalible pero sí bastante obstinado, por lo tanto es necesario una fuerza que dé ese equilibrio.

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