Daniel Martínez

  / jueves 29 de agosto de 2019

La falta de paracetamol…

Lo parcialmente grave es que se agotaron cinco de las vacunas que el sector salud ofrece de manera gratuita a los menores de Morelos, decimos parcialmente grave porque tampoco es cuestión de escándalo aún en tanto el gobierno estatal ha anunciado que ya gestiona recursos por 2.5 millones de pesos para cubrir la escasez de los biológicos a la brevedad y de hecho reitera, en voz del secretario de salud, el compromiso del Ejecutivo con la vacunación como forma esencial de prevención del daño físico, familiar, social y económico que provocan las enfermedades evitables.

La noticia que no deja de ser curiosa en el mismo sector salud, es la falta de paracetamol, el medicamento tradicional en la mayoría de las recetas de los servicios de salud del Estado.

El paracetamol es una medicina que regularmente se administra en tabletas y sirve para tratar el dolor y reducir la fiebre. La efectividad asociada a su bajo riesgo lo han hecho el analgésico y antipirético favorito de la comunidad médica desde hace muchos años, lo que lo ha hecho parte del cuadro básico de medicamentos y parte de la mofa a los servicios públicos de salud que, según reza la mala leche popular “nada más recetan mejoralitos” (uno de los muchos nombres comerciales de la sustancia). La falta del medicamento parece un chiste, pero apunta a dos posibles realidades subyacentes, la primera es un error en la planeación del surtido de los medicamentos al sector público en el estado, y la segunda es un incremento inusual en el número de enfermos que demandan el medicamento. Cualquiera de los problemas que originaran la falta del analgésico es grave aunque las tabletas de paracetamol son sumamente baratas (menos de un peso por unidad).

Si se trata de una falla en la planeación (se pidió menos medicamento del estimado necesario para surtir a los centros de salud), ese problema podría presentarse también con otros muchos medicamentos que resultaran mucho más importantes y menos asequibles a los pacientes, como antibióticos, diuréticos, betabloqueadores, entre otros muchos que sirven como tratamiento a enfermedades graves. Si bien esos otros medicamentos tienen menor demanda que el paracetamol, una planeación deficiente de la demanda de medicamentos podría afectar su disponibilidad en el futuro próximo. Supongamos que no es un asunto de planeación para mantener la tranquilidad.

El origen alternativo es que el medicamento se haya agotado porque hay muchos más enfermos de los que se habían previsto en los estimados normales del sector. De ser así, el problema también es grave y, desgraciadamente, hay elementos para pensarlo. En 2018 en Morelos se registraron 98 casos de dengue y en lo que va del 2019 se reconocen 300. El paracetamol, abundantes líquidos y reposo son el tratamiento más común contra el dengue cuya incidencia se ha triplicado. Y no sólo se trata del dengue, sino de muchas otras enfermedades no necesariamente graves, como las respiratorias y diarreicas parecen registrar incrementos aunque sea moderados de incidencia. Este repunte de las enfermedades parece más asociado a los hábitos personales y sociales que a la acción de la autoridad sanitaria. La negativa de muchos sectores de la ciudadanía a participar o permitir las acciones preventivas (en la región oriente hay una enorme resistencia a la nebulización contra mosquitos vectores de enfermedades, por ejemplo), ha provocado el repunte de enfermedades que tenían modelos preventivos regularmente exitosos (en el caso del dengue se llegó de más de cinco mil casos en el 2012, a sólo 98 en el año pasado). Le negativa ciudadana de participación va de la mano, también, con las fallas que los ayuntamientos tienen en materia de servicios básicos elementales como la dotación de agua potable y la recolección de basura. Abatir la incidencia de enfermedades es urgente.


Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Lo parcialmente grave es que se agotaron cinco de las vacunas que el sector salud ofrece de manera gratuita a los menores de Morelos, decimos parcialmente grave porque tampoco es cuestión de escándalo aún en tanto el gobierno estatal ha anunciado que ya gestiona recursos por 2.5 millones de pesos para cubrir la escasez de los biológicos a la brevedad y de hecho reitera, en voz del secretario de salud, el compromiso del Ejecutivo con la vacunación como forma esencial de prevención del daño físico, familiar, social y económico que provocan las enfermedades evitables.

La noticia que no deja de ser curiosa en el mismo sector salud, es la falta de paracetamol, el medicamento tradicional en la mayoría de las recetas de los servicios de salud del Estado.

El paracetamol es una medicina que regularmente se administra en tabletas y sirve para tratar el dolor y reducir la fiebre. La efectividad asociada a su bajo riesgo lo han hecho el analgésico y antipirético favorito de la comunidad médica desde hace muchos años, lo que lo ha hecho parte del cuadro básico de medicamentos y parte de la mofa a los servicios públicos de salud que, según reza la mala leche popular “nada más recetan mejoralitos” (uno de los muchos nombres comerciales de la sustancia). La falta del medicamento parece un chiste, pero apunta a dos posibles realidades subyacentes, la primera es un error en la planeación del surtido de los medicamentos al sector público en el estado, y la segunda es un incremento inusual en el número de enfermos que demandan el medicamento. Cualquiera de los problemas que originaran la falta del analgésico es grave aunque las tabletas de paracetamol son sumamente baratas (menos de un peso por unidad).

Si se trata de una falla en la planeación (se pidió menos medicamento del estimado necesario para surtir a los centros de salud), ese problema podría presentarse también con otros muchos medicamentos que resultaran mucho más importantes y menos asequibles a los pacientes, como antibióticos, diuréticos, betabloqueadores, entre otros muchos que sirven como tratamiento a enfermedades graves. Si bien esos otros medicamentos tienen menor demanda que el paracetamol, una planeación deficiente de la demanda de medicamentos podría afectar su disponibilidad en el futuro próximo. Supongamos que no es un asunto de planeación para mantener la tranquilidad.

El origen alternativo es que el medicamento se haya agotado porque hay muchos más enfermos de los que se habían previsto en los estimados normales del sector. De ser así, el problema también es grave y, desgraciadamente, hay elementos para pensarlo. En 2018 en Morelos se registraron 98 casos de dengue y en lo que va del 2019 se reconocen 300. El paracetamol, abundantes líquidos y reposo son el tratamiento más común contra el dengue cuya incidencia se ha triplicado. Y no sólo se trata del dengue, sino de muchas otras enfermedades no necesariamente graves, como las respiratorias y diarreicas parecen registrar incrementos aunque sea moderados de incidencia. Este repunte de las enfermedades parece más asociado a los hábitos personales y sociales que a la acción de la autoridad sanitaria. La negativa de muchos sectores de la ciudadanía a participar o permitir las acciones preventivas (en la región oriente hay una enorme resistencia a la nebulización contra mosquitos vectores de enfermedades, por ejemplo), ha provocado el repunte de enfermedades que tenían modelos preventivos regularmente exitosos (en el caso del dengue se llegó de más de cinco mil casos en el 2012, a sólo 98 en el año pasado). Le negativa ciudadana de participación va de la mano, también, con las fallas que los ayuntamientos tienen en materia de servicios básicos elementales como la dotación de agua potable y la recolección de basura. Abatir la incidencia de enfermedades es urgente.


Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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