Michelle Onofre

  / martes 9 de abril de 2019

La deuda

La llegada de López Obrador a la presidencia de México estuvo coronada por una real esperanza más que una simple expectativa, la victoria tan abrumadora y aplastante es reflejo fiel del hartazgo popular que lo llevó hasta la silla más importante del país después de un largo y sinuoso andar en la política.

El presidente ha demostrado ser una especie de Midas político, ya que incluso lo que muchos pudieran considerar pifias han sido capitalizadas en su favor acrecentando su innegable popularidad.

La raquítica oposición se ha ido perdiendo en la nada mientras optan por vanas estrategias y ridículas posturas, sin embargo, existe una promesa aún no cumplida que podría representar el Waterloo del tabasqueño.

Un camino que nos ha llevado a lo que parece ser el trimestre más violento en la historia del país, después de haber vivido dos años con los más altos registros en los índices de homicidios dolosos 2017 y 2018 respectivamente, el panorama se ve desolador, cierto es, el gobierno apenas ha iniciado, las acciones de inmediata implementación aun no cuajan y las que pueden ser a mediano plazo están todavía en diseño, pero la paciencia no suele ser inagotable y si los resultados no son visualizados, ninguna popularidad por muy avasallante que sea, evitará el colapso de un proyecto.

La guardia nacional, representa la única solución posible para muchos, pero para otros, también es prueba de la contradicción más grande salida de la boca de Andrés Manuel López Obrador, sacar al ejército de las calles es algo que no veremos al menos no en la inmediatez.

El acontecer diario no ha dejado de lado el tema de la Guardia Nacional desde opiniones negativas de mequetrefes que algún día fueron presidentes con botas y terminaron como bufones tuiteros, hasta la confirmación de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas Michelle Bachelet que firmará un acuerdo con el Presidente de la República para garantizar la participación del organismo en la constitución legal de la Guardia Nacional, que incluye la construcción de leyes secundarias y el apoyo en los procesos formativos de los nuevos elementos, lo anterior sin duda es un paso hacia la legitimidad que AMLO busca darle a su proyecto sobre todo en el tema tan cuestionado del respeto a los derechos humanos.

Mientras todo esto ocurre y las noticias de la procedencia de los mandos de la Guardia han polarizado a la opinión pública, la realidad continúa avanzando, las calles de México siguen siendo tierra de nadie con un aproximado de 8500 homicidios dolosos tan solo en los primeros tres meses de este 2019, ninguna noticia, ninguna promesa puede quitar el miedo que los mexicanos sentimos al salir a la calle, las ejecuciones han rebasado lo visto con anterioridad, ya ningún funcionario de cualquier nivel puede convencernos de que no pasa nada y que las matanzas son entre gente del crimen organizado, los hechos han desmentido a todos los que nos dijeron que la gente de bien no debía temer, niños, mujeres, periodistas, activistas, gente trabajadora, nadie está a salvo, hoy mas que nunca la falta de seguridad pesa en el sentir popular y es una deuda añeja con nefastos intereses acumulados que el gobierno federal deberá pagar antes de que la fatalidad rebase a esta sociedad tristemente acostumbrada al agravio.

Twitter: @michelleonofre

La llegada de López Obrador a la presidencia de México estuvo coronada por una real esperanza más que una simple expectativa, la victoria tan abrumadora y aplastante es reflejo fiel del hartazgo popular que lo llevó hasta la silla más importante del país después de un largo y sinuoso andar en la política.

El presidente ha demostrado ser una especie de Midas político, ya que incluso lo que muchos pudieran considerar pifias han sido capitalizadas en su favor acrecentando su innegable popularidad.

La raquítica oposición se ha ido perdiendo en la nada mientras optan por vanas estrategias y ridículas posturas, sin embargo, existe una promesa aún no cumplida que podría representar el Waterloo del tabasqueño.

Un camino que nos ha llevado a lo que parece ser el trimestre más violento en la historia del país, después de haber vivido dos años con los más altos registros en los índices de homicidios dolosos 2017 y 2018 respectivamente, el panorama se ve desolador, cierto es, el gobierno apenas ha iniciado, las acciones de inmediata implementación aun no cuajan y las que pueden ser a mediano plazo están todavía en diseño, pero la paciencia no suele ser inagotable y si los resultados no son visualizados, ninguna popularidad por muy avasallante que sea, evitará el colapso de un proyecto.

La guardia nacional, representa la única solución posible para muchos, pero para otros, también es prueba de la contradicción más grande salida de la boca de Andrés Manuel López Obrador, sacar al ejército de las calles es algo que no veremos al menos no en la inmediatez.

El acontecer diario no ha dejado de lado el tema de la Guardia Nacional desde opiniones negativas de mequetrefes que algún día fueron presidentes con botas y terminaron como bufones tuiteros, hasta la confirmación de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas Michelle Bachelet que firmará un acuerdo con el Presidente de la República para garantizar la participación del organismo en la constitución legal de la Guardia Nacional, que incluye la construcción de leyes secundarias y el apoyo en los procesos formativos de los nuevos elementos, lo anterior sin duda es un paso hacia la legitimidad que AMLO busca darle a su proyecto sobre todo en el tema tan cuestionado del respeto a los derechos humanos.

Mientras todo esto ocurre y las noticias de la procedencia de los mandos de la Guardia han polarizado a la opinión pública, la realidad continúa avanzando, las calles de México siguen siendo tierra de nadie con un aproximado de 8500 homicidios dolosos tan solo en los primeros tres meses de este 2019, ninguna noticia, ninguna promesa puede quitar el miedo que los mexicanos sentimos al salir a la calle, las ejecuciones han rebasado lo visto con anterioridad, ya ningún funcionario de cualquier nivel puede convencernos de que no pasa nada y que las matanzas son entre gente del crimen organizado, los hechos han desmentido a todos los que nos dijeron que la gente de bien no debía temer, niños, mujeres, periodistas, activistas, gente trabajadora, nadie está a salvo, hoy mas que nunca la falta de seguridad pesa en el sentir popular y es una deuda añeja con nefastos intereses acumulados que el gobierno federal deberá pagar antes de que la fatalidad rebase a esta sociedad tristemente acostumbrada al agravio.

Twitter: @michelleonofre

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