Carlos Félix

  / miércoles 9 de enero de 2019

La cuesta de enero

Históricamente, el primer mes del año es difícil. Sobrevivir al Maratón “Guadalupe-Reyes” no es sencillo, y la resaca económica, anímica y moral es fuerte. El aguinaldo se terminó, las vacaciones llegaron a su fin y hay que volver a la rutina, los horarios, las responsabilidades. Por si fuera poco, hay gastos, programados o no, que realizar: los servicios básicos, seguros, colegiaturas y demás. Súmenle los problemas de desabasto de gas doméstico y combustible con su respectivo aumento, hoy llamado “gansolinazo”.

Veremos también que tan cara sale la lucha contra el huachicol emprendida por López Obrador. Y todo eso pese al aumento del salario mínimo a 102.68 pesos, que no va a alcanzar para todo lo que hay que cubrir: los préstamos, los créditos, las tandas, la verificación vehicular y sobre todo, el reemplacamiento que ya se ha anunciado para este inicio de año, aunque está en suspenso por los diputados. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dobló las manos, y en aras de la austeridad, reduciría en un 25% el salario de los ministros. Veremos si ese ahorro impacta en nuestra economía familiar.

Eso a nivel local, pero la cancelación del NAICM ha impactado al exterior y por eso, los riesgos en materia geopolítica mundial son, en 2019, Trump, el Brexit… y Andrés Manuel López Obrador según una consultora internacional. La histórica y reputada diplomacia mexicana (la doctrina Estrada, la no intervención, la libre autodeterminación de los pueblos) estará a prueba, pues AMLO no ha respondido, como se comprometió en campaña a responder cada insulto de su homólogo estadounidense. Ha hecho mutis cada que se le cuestiona sobre Venezuela o Brasil y su táctica del avestruz ya preocupa.

Otro que se está cansando del diálogo y la concertación, bases de la política, es Cuauhtémoc Blanco. Con eso de que no han sido aprobados por el Poder Legislativo el presupuesto de egresos y la ley de ingresos para este año, ya amenazó con que “no me saquen el dragón”, al referirse a su fuerte carácter cuando estaba en la cancha. Y es que el paquete económico 2019 sigue atorado en el Congreso (hasta el momento de escribir estas líneas) pese a los esfuerzos y buenos oficios de la presidenta de la Comisión de Hacienda, Rosalina Mazari Espin. Blanco culpa del retraso a Rabin Salazar, Yeidckol Polevnsky, Zoé Robledo y a todo Morena.

En un caso extremo, se ejercería el del año pasado, mismo riesgo que se corre en Estados Unidos, con su “shutdown” pero por causas muy distintas. El cierre parcial de la Administración ha superado las dos semanas de duración, uno de los más largos de la historia y afecta a un cuarto de los trabajadores gubernamentales (dos millones de personas, excluidos los empleados de correos). Parques cerrados, basura sin recoger y servicios están al mínimo en EE UU.

Así estaba Cuernavaca, paralizada, abandonada. Pero la buena noticia, ha sido la llegada de Toño Villalobos a la Presidencia Municipal. Se ha visto su mano y la del equipo que lo apuntala, con cercanía, conocimiento, pero firmeza también. Ya organizó, incluso, una rodada por la paz. Las y los regidores se han sumado con el mismo espíritu de trabajar. Se nota el arraigo y como los sectores se han ido sumado a su forma de gobernar, sin poses y si con la voluntad de recuperar de su abandono a la ciudad, la capital de todos. Hay que entrarle. Juntos haremos Cuernavaca y va por ella.

Que sea este un año mejor que el anterior. Mis mejores deseos para todos, aunque no sea fácil, pues acertó el escritor francés Alejando Dumas cuando dijo: “El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo”.

Hasta la próxima entrega, donde podrán seguir leyendo lo que hay en mi mente.


Comentarios: cfelix7@hotmail.com

Twitter: @CarlosFelix1

Históricamente, el primer mes del año es difícil. Sobrevivir al Maratón “Guadalupe-Reyes” no es sencillo, y la resaca económica, anímica y moral es fuerte. El aguinaldo se terminó, las vacaciones llegaron a su fin y hay que volver a la rutina, los horarios, las responsabilidades. Por si fuera poco, hay gastos, programados o no, que realizar: los servicios básicos, seguros, colegiaturas y demás. Súmenle los problemas de desabasto de gas doméstico y combustible con su respectivo aumento, hoy llamado “gansolinazo”.

Veremos también que tan cara sale la lucha contra el huachicol emprendida por López Obrador. Y todo eso pese al aumento del salario mínimo a 102.68 pesos, que no va a alcanzar para todo lo que hay que cubrir: los préstamos, los créditos, las tandas, la verificación vehicular y sobre todo, el reemplacamiento que ya se ha anunciado para este inicio de año, aunque está en suspenso por los diputados. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dobló las manos, y en aras de la austeridad, reduciría en un 25% el salario de los ministros. Veremos si ese ahorro impacta en nuestra economía familiar.

Eso a nivel local, pero la cancelación del NAICM ha impactado al exterior y por eso, los riesgos en materia geopolítica mundial son, en 2019, Trump, el Brexit… y Andrés Manuel López Obrador según una consultora internacional. La histórica y reputada diplomacia mexicana (la doctrina Estrada, la no intervención, la libre autodeterminación de los pueblos) estará a prueba, pues AMLO no ha respondido, como se comprometió en campaña a responder cada insulto de su homólogo estadounidense. Ha hecho mutis cada que se le cuestiona sobre Venezuela o Brasil y su táctica del avestruz ya preocupa.

Otro que se está cansando del diálogo y la concertación, bases de la política, es Cuauhtémoc Blanco. Con eso de que no han sido aprobados por el Poder Legislativo el presupuesto de egresos y la ley de ingresos para este año, ya amenazó con que “no me saquen el dragón”, al referirse a su fuerte carácter cuando estaba en la cancha. Y es que el paquete económico 2019 sigue atorado en el Congreso (hasta el momento de escribir estas líneas) pese a los esfuerzos y buenos oficios de la presidenta de la Comisión de Hacienda, Rosalina Mazari Espin. Blanco culpa del retraso a Rabin Salazar, Yeidckol Polevnsky, Zoé Robledo y a todo Morena.

En un caso extremo, se ejercería el del año pasado, mismo riesgo que se corre en Estados Unidos, con su “shutdown” pero por causas muy distintas. El cierre parcial de la Administración ha superado las dos semanas de duración, uno de los más largos de la historia y afecta a un cuarto de los trabajadores gubernamentales (dos millones de personas, excluidos los empleados de correos). Parques cerrados, basura sin recoger y servicios están al mínimo en EE UU.

Así estaba Cuernavaca, paralizada, abandonada. Pero la buena noticia, ha sido la llegada de Toño Villalobos a la Presidencia Municipal. Se ha visto su mano y la del equipo que lo apuntala, con cercanía, conocimiento, pero firmeza también. Ya organizó, incluso, una rodada por la paz. Las y los regidores se han sumado con el mismo espíritu de trabajar. Se nota el arraigo y como los sectores se han ido sumado a su forma de gobernar, sin poses y si con la voluntad de recuperar de su abandono a la ciudad, la capital de todos. Hay que entrarle. Juntos haremos Cuernavaca y va por ella.

Que sea este un año mejor que el anterior. Mis mejores deseos para todos, aunque no sea fácil, pues acertó el escritor francés Alejando Dumas cuando dijo: “El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo”.

Hasta la próxima entrega, donde podrán seguir leyendo lo que hay en mi mente.


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