Juan Carlos Valencia Vargas

  / sábado 21 de septiembre de 2019

La crisis que viene

La semana pasada comentamos que en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 viene incluido un nuevo recorte a los recursos que se transfieren a estados y municipios para realizar obras de agua potable, drenaje y saneamiento, este último recorte es de más del 30% respecto al presupuesto de este año.

También comentamos que desde el 2017 se han venido haciendo recortes a este subsector, que de concretarse el de este año, acumularían casi un 80% respecto al presupuesto destinado en 2016.

Cuando se realizó el primer gran recorte, a finales del 2016, alguien me decía que seguramente la estrategia era ahorcar a los sistemas de agua potable municipales para provocar la privatización del servicio. Desconozco si había algo de razón en esa afirmación, pero hoy gobierna la Cuarta Transformación, y se mantiene la misma política. Esta claro que el Gobierno de Peña Nieto era más afín a esa tendencia, pero la 4T se ha manifestado abiertamente en contra de la participación privada en el sector agua, en todas sus formas. Incluso hay un proyecto de Ley (la llamada Ley Batres) que busca prohibir la participación privada hasta en sus formas más básicas, como hacer obras públicas o proporcionar servicios para los que se les contrata por parte de los sistemas de agua potable, así que la versión de que con los recortes se busca privatizar el servicio no parece ser la razón.

En noviembre de 2016 escribí en mi columna lo comentado por Ramón Aguirre, el entonces Presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento (ANEAS), hoy vuelve a tener vigencia su mensaje.

"La realidad es que el recorte a los organismos operadores va a generar una innecesaria crisis en muchos lugares del país. Después de una revisión de todo el presupuesto nos dimos cuenta que de todos los sectores, ninguno tuvo un recorte tan grande” dijo.

Hace apenas unos años el Congreso estableció en la Constitución el Derecho al Agua como un Derecho Humano, ¿no se supone que debería de haber una progresividad en el cumplimiento de ese derecho? ¿no se supone que es un tema de seguridad nacional? y además ¿no es un servicio que demandamos los mexicanos todos los días? ¿Entonces cabe pensar el recortarle el presupuesto? No, definitivamente no hay congruencia. ¿Acaso se pensó que con sólo ponerlo en la Constitución se haría realidad? ¿Se hará realidad por decreto? No. No será así.

"Entendemos que se tienen que hacer recortes porque no hay recursos, lo que no entendemos es que el sector más afectado sea el de agua potable y los recursos que se dan a los organismos de agua para apoyar en infraestructura. Entonces veo el panorama negro, con ese recorte, muchas ciudades del país pueden entrar en crisis", expresó el entonces presidente de ANEAS.

Los organismos del agua en todo el país operan con números rojos, no tienen ingresos suficientes ni para dar una adecuada operación a la infraestructura existente, menos para darle mantenimiento o para sustituir las redes ya deterioradas; impensable hablar de ampliar hacia nuevas zonas. Los organismos de agua funcionan con el soporte de los gobiernos estatales y de la federación, prácticamente dependen de eso para rehabilitar o ampliar su infraestructura, por eso es que este recorte presupuestal puede acelerar la crisis.

La semana pasada comentamos que en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 viene incluido un nuevo recorte a los recursos que se transfieren a estados y municipios para realizar obras de agua potable, drenaje y saneamiento, este último recorte es de más del 30% respecto al presupuesto de este año.

También comentamos que desde el 2017 se han venido haciendo recortes a este subsector, que de concretarse el de este año, acumularían casi un 80% respecto al presupuesto destinado en 2016.

Cuando se realizó el primer gran recorte, a finales del 2016, alguien me decía que seguramente la estrategia era ahorcar a los sistemas de agua potable municipales para provocar la privatización del servicio. Desconozco si había algo de razón en esa afirmación, pero hoy gobierna la Cuarta Transformación, y se mantiene la misma política. Esta claro que el Gobierno de Peña Nieto era más afín a esa tendencia, pero la 4T se ha manifestado abiertamente en contra de la participación privada en el sector agua, en todas sus formas. Incluso hay un proyecto de Ley (la llamada Ley Batres) que busca prohibir la participación privada hasta en sus formas más básicas, como hacer obras públicas o proporcionar servicios para los que se les contrata por parte de los sistemas de agua potable, así que la versión de que con los recortes se busca privatizar el servicio no parece ser la razón.

En noviembre de 2016 escribí en mi columna lo comentado por Ramón Aguirre, el entonces Presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento (ANEAS), hoy vuelve a tener vigencia su mensaje.

"La realidad es que el recorte a los organismos operadores va a generar una innecesaria crisis en muchos lugares del país. Después de una revisión de todo el presupuesto nos dimos cuenta que de todos los sectores, ninguno tuvo un recorte tan grande” dijo.

Hace apenas unos años el Congreso estableció en la Constitución el Derecho al Agua como un Derecho Humano, ¿no se supone que debería de haber una progresividad en el cumplimiento de ese derecho? ¿no se supone que es un tema de seguridad nacional? y además ¿no es un servicio que demandamos los mexicanos todos los días? ¿Entonces cabe pensar el recortarle el presupuesto? No, definitivamente no hay congruencia. ¿Acaso se pensó que con sólo ponerlo en la Constitución se haría realidad? ¿Se hará realidad por decreto? No. No será así.

"Entendemos que se tienen que hacer recortes porque no hay recursos, lo que no entendemos es que el sector más afectado sea el de agua potable y los recursos que se dan a los organismos de agua para apoyar en infraestructura. Entonces veo el panorama negro, con ese recorte, muchas ciudades del país pueden entrar en crisis", expresó el entonces presidente de ANEAS.

Los organismos del agua en todo el país operan con números rojos, no tienen ingresos suficientes ni para dar una adecuada operación a la infraestructura existente, menos para darle mantenimiento o para sustituir las redes ya deterioradas; impensable hablar de ampliar hacia nuevas zonas. Los organismos de agua funcionan con el soporte de los gobiernos estatales y de la federación, prácticamente dependen de eso para rehabilitar o ampliar su infraestructura, por eso es que este recorte presupuestal puede acelerar la crisis.

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