/ martes 22 de junio de 2021

Irma Eréndira cayó por sus excesos

Irma Eréndira Sandoval fue recién destituida de su cargo en el gabinete federal de manera simple y llana por el presidente López Obrador con la cortesía del caso, pero sin cumplir las formalidades esenciales de permitirle presentar su renuncia, ni anunciar el tema en una “mañanera”. Fue solo mediante un twit y un video del mandatario donde dio a conocer la noticia.

En su lugar, AMLO nombró al subsecretario Roberto Sotelo Aquino, viejo conocido del presidente, cuya relación arranca desde los años 80 en Tabasco, su estado natal, cuando AMLO era un joven líder priísta, y Sotelo era funcionario de Enrique González Pedrero, gobernador de esa entidad, postulado por el PRI y con amplia trayectoria intelectual y académica.

Irma Eréndira Sandoval es hija de Pablo Sandoval Ramírez*, antiguo dirigente del Partido Comunista en el estado de Guerrero, y hermana de Pablo Amílcar de los mismos apellidos, quien contendió a principios de este año en la precampaña por la candidatura de Morena en la entidad sureña y fue derrotado por Félix Salgado Macedonio.

Cuando Pablo Amílcar fue vencido en la encuesta de Morena, no se dio por vencido, y en lugar de cerrar filas ante los adversarios se dedicó a poner piedras en el camino del aspirante morenista. Pablo Amílcar contó siempre con el apoyo de su hermana Irma Eréndira así como del esposo de ésta, el periodista y académico John Ackerman, quien aprovechó sus múltiples foros para atacar tanto al candidato de Morena como a la dirección de su partido, encabezada por Mario Delgado.

Desde esos días, en los medios políticos se manejaba la inminente caída de la secretaria de la Función Pública, la cual no se concretó de inmediato por la intensa campaña electoral que culminó el 6 de junio. Era evidente que Irma Eréndira ya no era de las confianzas de AMLO, que éste ya le había “retirado las embajadas” y ni siquiera la recibía en audiencia en Palacio Nacional, para tratar los asuntos a su cargo.

En este sentido, la frialdad de AMLO hacia su secretaria del gabinete era apenas explicable. El hecho de que su hermano Pablo Amílcar hubiera participado en el proceso de selección de candidato fue algo que se derivó de su calidad de ciudadano y militante de Morena. Estuvo en su derecho.

Pero la intervención abierta de Irma Eréndira en su calidad de funcionaria pública no fue correcta, y menos aún la actitud de John Ackerman, quien desde sus espacios en la televisión oficial (TVUNAM, Canal 22, Canal 11, etc,) convirtió el tema en un asunto familiar, y llevó el debate hasta involucrar a Mario Delgado, y lanzar fuertes críticas por su apoyo a un “violador”.

En los hechos, la pareja formada por Irma Eréndira y John Ackerman ejerció la crítica externa más feroz contra las decisiones políticas de Morena, y sus textos y participaciones acompañaron las campañas de desprestigio contra “El Toro”. La campaña no cesó, ni cuando el INE retiró el registro a Salgado Macedonio por el tema de no haber presentado un informe de sus gastos de campaña.

En ese punto, la campaña contra Morena y sus decisiones electorales arreció, buscando obviamente que Mario Delgado tomara en cuenta a Pablo Amílcar como candidato sustituto. Pero eso ya no era posible. Ya había sido arrojado demasiado lodo contra el “Toro”, y el tema no se podía dilucidar mediante un simple ¡Usted disculpe!. En los hechos, Pablo Amílcar ya había desaparecido de la lista de “elegibles”. En una maniobra sencilla, la hija de Félix, Evelyn, tomó la estafeta y pudo concluir con éxito la campaña iniciada por su padre.

El asunto planteado ante Irma Eréndira Sandoval en aquellas circunstancias no fue el de la libertad de expresión; se trató esencialmente de su lealtad a las reglas no escritas de cualquier grupo humano: tienes libertad de expresión, pero una vez que se tomó la decisión, tu deber consiste en la lealtad a la causa. Y este fue el principio que Irma Eréndira no respetó.

Por el lado del nuevo secretario de la Función Pública, Roberto Salcedo Aquino, es claro que tiene toda la confianza de AMLO. Lo conoce desde hace unos 40 años como funcionario público. Y si lo nombró fue porque no desentona con las exigencias del presidente en cuanto a aptitud, honestidad y lealtad.

Hay un asunto que aún no se ha aclarado: el nuevo secretario es padre de Armando Sotelo, quien trabaja con un despacho contable que preside María Elena Vázquez Nava, exsecretaria de la Contraloría en el gobierno de Carlos Salinas. La ley actual establece como un posible “conflicto de interés” la relación de parentesco entre el secretario y su hijo, ya que desde ámbitos diferentes pueden presentarse intereses contrapuestos. En todo caso, en un asunto que el nuevo secretario deberá despejar en el corto plazo.

Una de las conclusiones de este asunto es la enorme dificultad de AMLO para configurar un gabinete homogéneo, ya que al haber elegido a personas que provienen de las viejas raíces de la izquierda, no previó que tales funcionarios pudieran desarrollar un activismo tan intenso en la precampaña de Guerrero, a tal grado que las lealtades familiares tuvieron mayor peso que las institucionales.

En esa disyuntiva, AMLO optó por un funcionario conocido desde muchos años antes, que al menos por el momento pueda garantizar honestidad en las funciones, pero sobre todo lealtad institucional para el jefe que lo distinguió con su nombramiento.


* Pablo Sandoval Ramírez fue dirigente del Partido Comunista en el estado de Guerrero; posteriormente en los años 90 fue dirigente del PRD


Irma Eréndira Sandoval fue recién destituida de su cargo en el gabinete federal de manera simple y llana por el presidente López Obrador con la cortesía del caso, pero sin cumplir las formalidades esenciales de permitirle presentar su renuncia, ni anunciar el tema en una “mañanera”. Fue solo mediante un twit y un video del mandatario donde dio a conocer la noticia.

En su lugar, AMLO nombró al subsecretario Roberto Sotelo Aquino, viejo conocido del presidente, cuya relación arranca desde los años 80 en Tabasco, su estado natal, cuando AMLO era un joven líder priísta, y Sotelo era funcionario de Enrique González Pedrero, gobernador de esa entidad, postulado por el PRI y con amplia trayectoria intelectual y académica.

Irma Eréndira Sandoval es hija de Pablo Sandoval Ramírez*, antiguo dirigente del Partido Comunista en el estado de Guerrero, y hermana de Pablo Amílcar de los mismos apellidos, quien contendió a principios de este año en la precampaña por la candidatura de Morena en la entidad sureña y fue derrotado por Félix Salgado Macedonio.

Cuando Pablo Amílcar fue vencido en la encuesta de Morena, no se dio por vencido, y en lugar de cerrar filas ante los adversarios se dedicó a poner piedras en el camino del aspirante morenista. Pablo Amílcar contó siempre con el apoyo de su hermana Irma Eréndira así como del esposo de ésta, el periodista y académico John Ackerman, quien aprovechó sus múltiples foros para atacar tanto al candidato de Morena como a la dirección de su partido, encabezada por Mario Delgado.

Desde esos días, en los medios políticos se manejaba la inminente caída de la secretaria de la Función Pública, la cual no se concretó de inmediato por la intensa campaña electoral que culminó el 6 de junio. Era evidente que Irma Eréndira ya no era de las confianzas de AMLO, que éste ya le había “retirado las embajadas” y ni siquiera la recibía en audiencia en Palacio Nacional, para tratar los asuntos a su cargo.

En este sentido, la frialdad de AMLO hacia su secretaria del gabinete era apenas explicable. El hecho de que su hermano Pablo Amílcar hubiera participado en el proceso de selección de candidato fue algo que se derivó de su calidad de ciudadano y militante de Morena. Estuvo en su derecho.

Pero la intervención abierta de Irma Eréndira en su calidad de funcionaria pública no fue correcta, y menos aún la actitud de John Ackerman, quien desde sus espacios en la televisión oficial (TVUNAM, Canal 22, Canal 11, etc,) convirtió el tema en un asunto familiar, y llevó el debate hasta involucrar a Mario Delgado, y lanzar fuertes críticas por su apoyo a un “violador”.

En los hechos, la pareja formada por Irma Eréndira y John Ackerman ejerció la crítica externa más feroz contra las decisiones políticas de Morena, y sus textos y participaciones acompañaron las campañas de desprestigio contra “El Toro”. La campaña no cesó, ni cuando el INE retiró el registro a Salgado Macedonio por el tema de no haber presentado un informe de sus gastos de campaña.

En ese punto, la campaña contra Morena y sus decisiones electorales arreció, buscando obviamente que Mario Delgado tomara en cuenta a Pablo Amílcar como candidato sustituto. Pero eso ya no era posible. Ya había sido arrojado demasiado lodo contra el “Toro”, y el tema no se podía dilucidar mediante un simple ¡Usted disculpe!. En los hechos, Pablo Amílcar ya había desaparecido de la lista de “elegibles”. En una maniobra sencilla, la hija de Félix, Evelyn, tomó la estafeta y pudo concluir con éxito la campaña iniciada por su padre.

El asunto planteado ante Irma Eréndira Sandoval en aquellas circunstancias no fue el de la libertad de expresión; se trató esencialmente de su lealtad a las reglas no escritas de cualquier grupo humano: tienes libertad de expresión, pero una vez que se tomó la decisión, tu deber consiste en la lealtad a la causa. Y este fue el principio que Irma Eréndira no respetó.

Por el lado del nuevo secretario de la Función Pública, Roberto Salcedo Aquino, es claro que tiene toda la confianza de AMLO. Lo conoce desde hace unos 40 años como funcionario público. Y si lo nombró fue porque no desentona con las exigencias del presidente en cuanto a aptitud, honestidad y lealtad.

Hay un asunto que aún no se ha aclarado: el nuevo secretario es padre de Armando Sotelo, quien trabaja con un despacho contable que preside María Elena Vázquez Nava, exsecretaria de la Contraloría en el gobierno de Carlos Salinas. La ley actual establece como un posible “conflicto de interés” la relación de parentesco entre el secretario y su hijo, ya que desde ámbitos diferentes pueden presentarse intereses contrapuestos. En todo caso, en un asunto que el nuevo secretario deberá despejar en el corto plazo.

Una de las conclusiones de este asunto es la enorme dificultad de AMLO para configurar un gabinete homogéneo, ya que al haber elegido a personas que provienen de las viejas raíces de la izquierda, no previó que tales funcionarios pudieran desarrollar un activismo tan intenso en la precampaña de Guerrero, a tal grado que las lealtades familiares tuvieron mayor peso que las institucionales.

En esa disyuntiva, AMLO optó por un funcionario conocido desde muchos años antes, que al menos por el momento pueda garantizar honestidad en las funciones, pero sobre todo lealtad institucional para el jefe que lo distinguió con su nombramiento.


* Pablo Sandoval Ramírez fue dirigente del Partido Comunista en el estado de Guerrero; posteriormente en los años 90 fue dirigente del PRD


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