/ martes 18 de enero de 2022

¿Ignorantes o violadores de los derechos de la niñez?

Utilizar a un bebé para generar empatía demuestra la corta formación en valores; se trata de la “cosificación” de un ser humano. Pero hacerlo desde la investidura de una autoridad es inaceptable, pues son precisamente ellos quienes deben entender su función para respetar y garantizar los derechos humanos; entonces ¿hay ignorancia sobre esos derechos o poco les importa violarlos?

Este fin de semana, la sedienta pareja por polemizar y cobrar relevancia, conformada por el Gobernador de Nuevo León, Samuel García, y su esposa, Mariana Rodríguez, posaron con un bebé, a quien no respetaron su derecho de identidad, ni de intimidad y publicaron sin tapujos en sus redes sociales. Las notas difundidas, establecen que se trata de un bebé, quien se encuentra en el sistema DIF de esa entidad.

Resulta importante hacer notar como lo hace la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que el acogimiento en instituciones debe ser temporal, pues el ambiente propicio para el desarrollo de la niñez, es en familia. Sin embargo, me permito distinguir este hecho, de la figura de “familia de acogida”, contemplada en la norma y cuyo objetivo es brindar una crianza positiva, contribuir en el bienestar, con la posibilidad de formalizar una adopción; todo esto, con la certificación de la autoridad.

En el caso de los neoleoneses, se trata de una “salida” por un fin de semana, donde la pareja (sin deseos de adoptar) se “distrae” con un bebé, lo publicita y luego lo devuelve como si fuera una cosa a su institución.

El bebé presenta ya una condición de vulnerabilidad al no estar con su familia de origen, aunado a su corta edad, factores que en conjunto le exponen a la discriminación múltiple, por tanto, distinguimos entre las prohibiciones expresas en la Ley: “La adopción por discriminación, entendida como aquella donde se considera al niño como valor supletorio o reivindicatorio…”

Por fotografiarse “cuidando” a un bebé por dos días, no son mejores personas, tampoco son más bondadosos; pensemos si conviene a cada niño un cambio de entorno repentino, donde cada fin de semana acuda con personas distintas.

Generar las condiciones de desarrollo biopsicosocial para la niñez, conlleva una gran responsabilidad, escuchar lo que ellos tienen que decirnos, atender su autonomía progresiva, brindarle condiciones de seguridad, contribuir en valores, en su formación, generar cambios paulatinos en su entorno, es una ardua tarea. Esta pareja en el poder tiene la posibilidad y obligación de generar cambios palpables en la garantía de los derechos en la infancia. Mas parecen estar preocupados solo por la fotografía y popularidad efímera; con ese tipo de servidores públicos, seguiremos lejos de consolidar el respeto para nuestras niñas, niños y adolescentes.

Sus derechos están aparejados al principio del interés superior; velar por esto no es cambiar el entorno por un fin de semana; sino evaluar todo su contexto, sus necesidades, tal y como se enfatiza en los razonamientos del amparo en revisión 518/2013 de Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Sirvan estas líneas para cumplir con la obligación que como sociedad tenemos, porque la protección de niñas, niños y adolescentes, quienes son titulares de sus derechos, nos corresponde a todas y todos integrantes de esta sociedad. ¡Alza la voz para visibilizar sus derechos!

Las organizaciones civiles ya se pronunciaron, ahora esperemos acciones y recomendaciones en Derechos Humanos; la ignorancia no exime del cumplimiento de la ley (ignorantia juris non excusat) y eso debe quedarle claro a un gobernador.

Utilizar a un bebé para generar empatía demuestra la corta formación en valores; se trata de la “cosificación” de un ser humano. Pero hacerlo desde la investidura de una autoridad es inaceptable, pues son precisamente ellos quienes deben entender su función para respetar y garantizar los derechos humanos; entonces ¿hay ignorancia sobre esos derechos o poco les importa violarlos?

Este fin de semana, la sedienta pareja por polemizar y cobrar relevancia, conformada por el Gobernador de Nuevo León, Samuel García, y su esposa, Mariana Rodríguez, posaron con un bebé, a quien no respetaron su derecho de identidad, ni de intimidad y publicaron sin tapujos en sus redes sociales. Las notas difundidas, establecen que se trata de un bebé, quien se encuentra en el sistema DIF de esa entidad.

Resulta importante hacer notar como lo hace la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que el acogimiento en instituciones debe ser temporal, pues el ambiente propicio para el desarrollo de la niñez, es en familia. Sin embargo, me permito distinguir este hecho, de la figura de “familia de acogida”, contemplada en la norma y cuyo objetivo es brindar una crianza positiva, contribuir en el bienestar, con la posibilidad de formalizar una adopción; todo esto, con la certificación de la autoridad.

En el caso de los neoleoneses, se trata de una “salida” por un fin de semana, donde la pareja (sin deseos de adoptar) se “distrae” con un bebé, lo publicita y luego lo devuelve como si fuera una cosa a su institución.

El bebé presenta ya una condición de vulnerabilidad al no estar con su familia de origen, aunado a su corta edad, factores que en conjunto le exponen a la discriminación múltiple, por tanto, distinguimos entre las prohibiciones expresas en la Ley: “La adopción por discriminación, entendida como aquella donde se considera al niño como valor supletorio o reivindicatorio…”

Por fotografiarse “cuidando” a un bebé por dos días, no son mejores personas, tampoco son más bondadosos; pensemos si conviene a cada niño un cambio de entorno repentino, donde cada fin de semana acuda con personas distintas.

Generar las condiciones de desarrollo biopsicosocial para la niñez, conlleva una gran responsabilidad, escuchar lo que ellos tienen que decirnos, atender su autonomía progresiva, brindarle condiciones de seguridad, contribuir en valores, en su formación, generar cambios paulatinos en su entorno, es una ardua tarea. Esta pareja en el poder tiene la posibilidad y obligación de generar cambios palpables en la garantía de los derechos en la infancia. Mas parecen estar preocupados solo por la fotografía y popularidad efímera; con ese tipo de servidores públicos, seguiremos lejos de consolidar el respeto para nuestras niñas, niños y adolescentes.

Sus derechos están aparejados al principio del interés superior; velar por esto no es cambiar el entorno por un fin de semana; sino evaluar todo su contexto, sus necesidades, tal y como se enfatiza en los razonamientos del amparo en revisión 518/2013 de Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Sirvan estas líneas para cumplir con la obligación que como sociedad tenemos, porque la protección de niñas, niños y adolescentes, quienes son titulares de sus derechos, nos corresponde a todas y todos integrantes de esta sociedad. ¡Alza la voz para visibilizar sus derechos!

Las organizaciones civiles ya se pronunciaron, ahora esperemos acciones y recomendaciones en Derechos Humanos; la ignorancia no exime del cumplimiento de la ley (ignorantia juris non excusat) y eso debe quedarle claro a un gobernador.

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