/ lunes 11 de enero de 2021

Fortalecer las instituciones

Nos ha llamado la atención el peso específico que el funcionamiento y eficacia de las instituciones tiene en un sistema político para partir al estudio de su comportamiento.

Creemos que la comprensión del funcionamiento de las instituciones puede arrojar luces en torno a cómo funcionan no sólo todo el sistema, sino la sociedad integrada por individuos que se desenvuelven ante el sistema y las instituciones y sus mutuas influencias.

A partir de la exposición de algunos importantes conceptos esgrimidos por Shepsle, expondremos algunas interrogantes en torno al funcionamiento de las instituciones, y plantearemos algunas caracterizaciones en torno a las cuales cuestionamos no la estabilidad de las instituciones, sino si efectivamente esas instituciones con una determinada estabilidad sirven tanto a la sociedad como al individuo.

Partimos de la revolución conductista en ciencia política, que de acuerdo con el autor, toma elementos de la sociología y la psicología conductista, para entender las regularidades empíricas mediante la apelación a las propiedades y comportamiento de los individuos. A partir de este enfoque, los individuos constituían las piezas fundamentales y los resultados políticos eran la simple agregación de las acciones individuales.

Shepsle aclara que los conductistas expresaron un profundo desinterés en las instituciones. Y explica que las instituciones eran, en el pensamiento de muchos conductistas, cáscaras vacías a ser llenadas con roles individuales, status y valores.

Posteriormente, hay un salto para enfocar el problema, a través del neo-institucionalismo. Es a partir de ahí que todas las preocupaciones respecto a las características institucionales han sido elaboradas. Considera que basados en las

teorías de elección racional que las antecedieron y en contraste con las tradiciones institucionales anteriores, estos esfuerzos son teorías en equilibrio, que buscan explicar las características de los resultados sociales no sólo sobre la base de las preferencias de los agentes y el comportamiento maximizador, sino también sobre la base de las características institucionales.

En su obra, Shepsle nos ofrece nuevos elementos en un esquema progresivo, evolutivo, y se trata del concepto de equilibrio inducido por la estructura, que se basa en la idea de que un proceso institucional, descrito por sus reglas, puede ser graficado como un juego en forma extensiva.

Y agrega que la secuencia, cuyos detalles se encuentran en las reglas institucionales de procedimiento que fueron suprimidos en la mayoría de las teorías anteriores, importa porque determina qué movimientos siguen a cuáles otros y quién logra moverse y cuándo; por tanto, la secuencia se vuelve estratégica.

Nos dice que la identidad de los individuos importa porque las reglas confieren el privilegio de ciertos movimientos sobre ciertos subgrupos específicos.

Ese es el rol conductista del presidente, López Obrador que, al tratar a las instituciones como cáscaras vacías las ha desmantelado, no con el propósito de colocar en ese juego a diversos roles individuales para beneficiar su proyecto, sino para tener (él) todos los roles de las instituciones.

La trascendental elección 2021 reforzará el tratamiento de cáscara vacía que del diseño institucional hace AMLO. La otra alternativa es dar paso a la restauración de un sistema político competitivo después de los comicios, con actores relevantes y sujetos a las reglas del juego de la democracia.

Facebook: Daniel Adame Osorio.

Instagram: @danieladameosorio.

Twitter: @Danieldao1

Nos ha llamado la atención el peso específico que el funcionamiento y eficacia de las instituciones tiene en un sistema político para partir al estudio de su comportamiento.

Creemos que la comprensión del funcionamiento de las instituciones puede arrojar luces en torno a cómo funcionan no sólo todo el sistema, sino la sociedad integrada por individuos que se desenvuelven ante el sistema y las instituciones y sus mutuas influencias.

A partir de la exposición de algunos importantes conceptos esgrimidos por Shepsle, expondremos algunas interrogantes en torno al funcionamiento de las instituciones, y plantearemos algunas caracterizaciones en torno a las cuales cuestionamos no la estabilidad de las instituciones, sino si efectivamente esas instituciones con una determinada estabilidad sirven tanto a la sociedad como al individuo.

Partimos de la revolución conductista en ciencia política, que de acuerdo con el autor, toma elementos de la sociología y la psicología conductista, para entender las regularidades empíricas mediante la apelación a las propiedades y comportamiento de los individuos. A partir de este enfoque, los individuos constituían las piezas fundamentales y los resultados políticos eran la simple agregación de las acciones individuales.

Shepsle aclara que los conductistas expresaron un profundo desinterés en las instituciones. Y explica que las instituciones eran, en el pensamiento de muchos conductistas, cáscaras vacías a ser llenadas con roles individuales, status y valores.

Posteriormente, hay un salto para enfocar el problema, a través del neo-institucionalismo. Es a partir de ahí que todas las preocupaciones respecto a las características institucionales han sido elaboradas. Considera que basados en las

teorías de elección racional que las antecedieron y en contraste con las tradiciones institucionales anteriores, estos esfuerzos son teorías en equilibrio, que buscan explicar las características de los resultados sociales no sólo sobre la base de las preferencias de los agentes y el comportamiento maximizador, sino también sobre la base de las características institucionales.

En su obra, Shepsle nos ofrece nuevos elementos en un esquema progresivo, evolutivo, y se trata del concepto de equilibrio inducido por la estructura, que se basa en la idea de que un proceso institucional, descrito por sus reglas, puede ser graficado como un juego en forma extensiva.

Y agrega que la secuencia, cuyos detalles se encuentran en las reglas institucionales de procedimiento que fueron suprimidos en la mayoría de las teorías anteriores, importa porque determina qué movimientos siguen a cuáles otros y quién logra moverse y cuándo; por tanto, la secuencia se vuelve estratégica.

Nos dice que la identidad de los individuos importa porque las reglas confieren el privilegio de ciertos movimientos sobre ciertos subgrupos específicos.

Ese es el rol conductista del presidente, López Obrador que, al tratar a las instituciones como cáscaras vacías las ha desmantelado, no con el propósito de colocar en ese juego a diversos roles individuales para beneficiar su proyecto, sino para tener (él) todos los roles de las instituciones.

La trascendental elección 2021 reforzará el tratamiento de cáscara vacía que del diseño institucional hace AMLO. La otra alternativa es dar paso a la restauración de un sistema político competitivo después de los comicios, con actores relevantes y sujetos a las reglas del juego de la democracia.

Facebook: Daniel Adame Osorio.

Instagram: @danieladameosorio.

Twitter: @Danieldao1