/ sábado 1 de agosto de 2020

¿Faltará México al Tratado con los Estados Unidos?

Esta semana se llevó a cabo en Palacio Nacional una conferencia de prensa para explicar la importancia del denominado Tratado de Aguas de 1944 entre México y Estados Unidos de América, que regula la administración conjunta de los ríos internacionales Colorado, Bravo y Tijuana. Se ha tensado mucho la relación con los agricultores de Chihuahua. Ellos defienden el agua que necesitan para sus cultivos, pero México no puede incumplir con el Tratado Internacional.

En el balance promedio, México debe entregarle casi 432 millones de metros cúbicos de agua al año a Estados Unidos del río Bravo a través de las presas La Amistad en Coahuila y Falcón en Tamaulipas. En contraparte, Estados Unidos debe entregarle 1 mil 850 millones de metros cúbicos anuales de agua a México del río Colorado de la Presa Imperial en California.

La directora general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Blanca Jiménez Cisneros, señaló que México recibe cuatro veces más agua de la que entrega a Estados Unidos. Además, el Tratado permite a México la flexibilidad de pagar en quinquenios y si se retrasa en uno puede pagar al siguiente, mientras que el país vecino tiene una fecha de pago establecida de manera anual. Es, en pocas palabras, un Tratado favorable a nuestro país.

De conformidad con lo estipulado en el Tratado y en el Acta 234 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), México no puede incurrir en adeudos por dos quinquenios consecutivos. El ciclo 34, que concluyó en octubre de 2015, cerró con un déficit de 324.7 millones de metros cúbicos. Si bien este adeudo fue cubierto en el primer año del ciclo actual, el ciclo 35, que concluye en octubre de 2020, no podrá cerrar con adeudos por parte de México.

A la fecha, falta entregar a Estados Unidos un volumen de 486 millones de metros cúbicos para cerrar este ciclo sin ningún faltante. Es decir, falta más de lo que se entrega en un año, y ya estamos a la mitad de la temporada de lluvias actual, se esperaba que la presencia del huracán Hanna, dejara abundante agua que pudieran ingresar a las presas Internacionales La Amistad y Falcón, pero esto no ocurrió en las cantidades esperadas.

México no puede incumplir con el Tratado, pero de esa agua también dependen 1.2 millones de habitantes en Coahuila y Tamaulipas. Sin duda una dura prueba para la autoridad del agua.

El agua no es de un municipio, ni de un estado, el agua es propiedad de la nación, y su distribución debe realizarse con criterios de equidad y sustentabilidad para todos los habitantes de la cuenca hidrológica. Esa es la tarea de la autoridad del agua. En el caso que nos ocupa esto se complica porque además compartimos la cuenca (del Rio Bravo) con nuestro poderoso vecino del norte: los Estados Unidos de América.

Desde diciembre pasado se comenzaron múltiples reuniones con los usuarios, con el objetivo de establecer acuerdos sobre el pago. Sin embargo, no se logró establecer una propuesta conjunta y la resistencia se ha tornado violenta en diversos momentos y lugares.

El Gobierno de México tiene que cumplir con el acuerdo internacional, sin afectar el agua concesionada para los usuarios de Chihuahua y de los estados fronterizos, cuyos riegos agrícolas, actual y próximo, deben garantizar. Ojalá que lo logren.

Esta semana se llevó a cabo en Palacio Nacional una conferencia de prensa para explicar la importancia del denominado Tratado de Aguas de 1944 entre México y Estados Unidos de América, que regula la administración conjunta de los ríos internacionales Colorado, Bravo y Tijuana. Se ha tensado mucho la relación con los agricultores de Chihuahua. Ellos defienden el agua que necesitan para sus cultivos, pero México no puede incumplir con el Tratado Internacional.

En el balance promedio, México debe entregarle casi 432 millones de metros cúbicos de agua al año a Estados Unidos del río Bravo a través de las presas La Amistad en Coahuila y Falcón en Tamaulipas. En contraparte, Estados Unidos debe entregarle 1 mil 850 millones de metros cúbicos anuales de agua a México del río Colorado de la Presa Imperial en California.

La directora general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Blanca Jiménez Cisneros, señaló que México recibe cuatro veces más agua de la que entrega a Estados Unidos. Además, el Tratado permite a México la flexibilidad de pagar en quinquenios y si se retrasa en uno puede pagar al siguiente, mientras que el país vecino tiene una fecha de pago establecida de manera anual. Es, en pocas palabras, un Tratado favorable a nuestro país.

De conformidad con lo estipulado en el Tratado y en el Acta 234 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), México no puede incurrir en adeudos por dos quinquenios consecutivos. El ciclo 34, que concluyó en octubre de 2015, cerró con un déficit de 324.7 millones de metros cúbicos. Si bien este adeudo fue cubierto en el primer año del ciclo actual, el ciclo 35, que concluye en octubre de 2020, no podrá cerrar con adeudos por parte de México.

A la fecha, falta entregar a Estados Unidos un volumen de 486 millones de metros cúbicos para cerrar este ciclo sin ningún faltante. Es decir, falta más de lo que se entrega en un año, y ya estamos a la mitad de la temporada de lluvias actual, se esperaba que la presencia del huracán Hanna, dejara abundante agua que pudieran ingresar a las presas Internacionales La Amistad y Falcón, pero esto no ocurrió en las cantidades esperadas.

México no puede incumplir con el Tratado, pero de esa agua también dependen 1.2 millones de habitantes en Coahuila y Tamaulipas. Sin duda una dura prueba para la autoridad del agua.

El agua no es de un municipio, ni de un estado, el agua es propiedad de la nación, y su distribución debe realizarse con criterios de equidad y sustentabilidad para todos los habitantes de la cuenca hidrológica. Esa es la tarea de la autoridad del agua. En el caso que nos ocupa esto se complica porque además compartimos la cuenca (del Rio Bravo) con nuestro poderoso vecino del norte: los Estados Unidos de América.

Desde diciembre pasado se comenzaron múltiples reuniones con los usuarios, con el objetivo de establecer acuerdos sobre el pago. Sin embargo, no se logró establecer una propuesta conjunta y la resistencia se ha tornado violenta en diversos momentos y lugares.

El Gobierno de México tiene que cumplir con el acuerdo internacional, sin afectar el agua concesionada para los usuarios de Chihuahua y de los estados fronterizos, cuyos riegos agrícolas, actual y próximo, deben garantizar. Ojalá que lo logren.

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