/ lunes 25 de abril de 2022

Erich Fromm rumbo a Cuernavaca (I)

Inspirada en el magnífico texto titulado: “Otro Volcán en Cuernavaca”, que el psicoanalista y psicólogo clínico experto en Ética Guillermo Delahanty Matuk escribió en 2013 parafraseando su título con el de mi libro “Los Volcanes de Cuernavaca” lo cual le agradezco a la distancia, entro al tema de este cuarto volcán que es ni más ni menos que Erich Fromm (Frankfurt 1900—Suiza 1980) quien vivió 25 años en la capital morelense, pero antes diré quién fue Fromm y ya verán que al leerlo queridos lectores, será como aspirar una bocanada de aire fresco en esta época en que por la TV solo vemos noticias de guerra, pullazos, violencia y tragedias, les traigo a colación a este personaje a quien se le considera el padre del psicoanálisis humanista. De familia de rabinos ortodoxos, fue notable el que Fromm quien a la par de estudiar el Talmud (enorme código civil y religioso escrito entre los siglos III y el V por eruditos hebreos de Babilonia y de Jerusalén), llegara con el tiempo a ser considerado uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, sobre todo en su capacidad para conjugar la profundidad y la simplicidad en el ser humano con un estilo accesible y transparente. Su teoría fue una mezcla de las raíces religiosas de su familia pero también de su unión con Freud respecto al formidable inconsciente y con Carl Marx en el determinismo social. Si bien, todos eran de origen judío, Fromm añadió la idea de la libertad a la educación y él mismo, con su vida, puso el ejemplo: empezó estudiando Leyes como una rígida orden paterna para manejar las empresas familiares, pero se mudó a la Universidad de Heidelberg para estudiar Sociología y más tarde en Berlín realizó estudios de psicoanálisis. A los 30 años es invitado a dirigir el departamento de Psicología en la Universidad de Frankfurt, pero en 1934 huye del creciente nazismo a los Estados Unidos. En Nueva York, incursiona en el área editorial y comienza a publicar parte de sus obras que después serían consideradas clásicas. Aunque es con “El arte de amar”, el libro con el que Fromm ayudó a generaciones a reflexionar sobre el amor y a responder algunas preguntas básicas, entre ellas: ¿qué significa amar? Les describo algunas obras, unas pocas. En su libro “Del tener al ser”, Fromm nos propone un arte de vivir cuyos pilares sean el amor, la razón y la actividad productiva, así como las posibilidades de independencia abandonando la orientación hacia el tener y orientándola hacia el ser. En “El lenguaje olvidado”, Fromm analiza lo que refiere como el único lenguaje común a toda la humanidad que no es otro que el de los sueños y los mitos lo que le da su carácter universal; independientes del poder que rige el pensamiento en la vigilia, los sueños y los mitos a lo largo de la historia han sido interpretados de distintas maneras. Juzgados por algunos como mensajes de los dioses y por otros como acechanzas del demonio, a inicios del siglo XX, con el nacimiento del psicoanálisis, (que es cuando Freud además de escuchar las palabras de sus pacientes comienza a observarlos al hablar, ya no es solo el uso del diván sino el frente a frente), se convirtieron en objeto de estudio esclareciendo la comprensión de la psique humana. Y termino, con uno de sus libros que más me gustan: “El corazón del hombre”. Porque en esta obra, Fromm trata de demostrar que los mayores descubrimientos de Freud: el complejo de Edipo, el narcisismo y el instinto de la muerte, son igual de poderosos en su potencia para optar por el bien o por el mal y el autor distingue diversas clases de agresión que si bien están al servicio de la vida, también menciona las que están al servicio de la destrucción como la necrofilia que es un verdadero amor a la muerte contrario al amor a la vida y no solo esto, sino que Fromm lleva su investigación a la elección entre el bien y el mal. En este, “El Corazón del hombre” que es la contraparte de “El Arte de Amar”, el tema principal es el desamor y su capacidad de destruir. En sus obras, este gran pero de veras gran filósofo para quien el psicoanálisis era un arte, el arte de escuchar sin miedo al otro con simpatía y amor, nos trasmite las estructuras, los valores espirituales para ofrecer a todos la oportunidad de encontrarse a sí mismos. Y fíjense, pese a su enorme talento, Fromm siempre se consideró un hombre modesto, orgulloso de su causa y de las verdades que descubrió, sin la vanidad de estar centrado en sí mismo. Y el próximo lunes, ya lo aterrizo en Cuernavaca.

Inspirada en el magnífico texto titulado: “Otro Volcán en Cuernavaca”, que el psicoanalista y psicólogo clínico experto en Ética Guillermo Delahanty Matuk escribió en 2013 parafraseando su título con el de mi libro “Los Volcanes de Cuernavaca” lo cual le agradezco a la distancia, entro al tema de este cuarto volcán que es ni más ni menos que Erich Fromm (Frankfurt 1900—Suiza 1980) quien vivió 25 años en la capital morelense, pero antes diré quién fue Fromm y ya verán que al leerlo queridos lectores, será como aspirar una bocanada de aire fresco en esta época en que por la TV solo vemos noticias de guerra, pullazos, violencia y tragedias, les traigo a colación a este personaje a quien se le considera el padre del psicoanálisis humanista. De familia de rabinos ortodoxos, fue notable el que Fromm quien a la par de estudiar el Talmud (enorme código civil y religioso escrito entre los siglos III y el V por eruditos hebreos de Babilonia y de Jerusalén), llegara con el tiempo a ser considerado uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, sobre todo en su capacidad para conjugar la profundidad y la simplicidad en el ser humano con un estilo accesible y transparente. Su teoría fue una mezcla de las raíces religiosas de su familia pero también de su unión con Freud respecto al formidable inconsciente y con Carl Marx en el determinismo social. Si bien, todos eran de origen judío, Fromm añadió la idea de la libertad a la educación y él mismo, con su vida, puso el ejemplo: empezó estudiando Leyes como una rígida orden paterna para manejar las empresas familiares, pero se mudó a la Universidad de Heidelberg para estudiar Sociología y más tarde en Berlín realizó estudios de psicoanálisis. A los 30 años es invitado a dirigir el departamento de Psicología en la Universidad de Frankfurt, pero en 1934 huye del creciente nazismo a los Estados Unidos. En Nueva York, incursiona en el área editorial y comienza a publicar parte de sus obras que después serían consideradas clásicas. Aunque es con “El arte de amar”, el libro con el que Fromm ayudó a generaciones a reflexionar sobre el amor y a responder algunas preguntas básicas, entre ellas: ¿qué significa amar? Les describo algunas obras, unas pocas. En su libro “Del tener al ser”, Fromm nos propone un arte de vivir cuyos pilares sean el amor, la razón y la actividad productiva, así como las posibilidades de independencia abandonando la orientación hacia el tener y orientándola hacia el ser. En “El lenguaje olvidado”, Fromm analiza lo que refiere como el único lenguaje común a toda la humanidad que no es otro que el de los sueños y los mitos lo que le da su carácter universal; independientes del poder que rige el pensamiento en la vigilia, los sueños y los mitos a lo largo de la historia han sido interpretados de distintas maneras. Juzgados por algunos como mensajes de los dioses y por otros como acechanzas del demonio, a inicios del siglo XX, con el nacimiento del psicoanálisis, (que es cuando Freud además de escuchar las palabras de sus pacientes comienza a observarlos al hablar, ya no es solo el uso del diván sino el frente a frente), se convirtieron en objeto de estudio esclareciendo la comprensión de la psique humana. Y termino, con uno de sus libros que más me gustan: “El corazón del hombre”. Porque en esta obra, Fromm trata de demostrar que los mayores descubrimientos de Freud: el complejo de Edipo, el narcisismo y el instinto de la muerte, son igual de poderosos en su potencia para optar por el bien o por el mal y el autor distingue diversas clases de agresión que si bien están al servicio de la vida, también menciona las que están al servicio de la destrucción como la necrofilia que es un verdadero amor a la muerte contrario al amor a la vida y no solo esto, sino que Fromm lleva su investigación a la elección entre el bien y el mal. En este, “El Corazón del hombre” que es la contraparte de “El Arte de Amar”, el tema principal es el desamor y su capacidad de destruir. En sus obras, este gran pero de veras gran filósofo para quien el psicoanálisis era un arte, el arte de escuchar sin miedo al otro con simpatía y amor, nos trasmite las estructuras, los valores espirituales para ofrecer a todos la oportunidad de encontrarse a sí mismos. Y fíjense, pese a su enorme talento, Fromm siempre se consideró un hombre modesto, orgulloso de su causa y de las verdades que descubrió, sin la vanidad de estar centrado en sí mismo. Y el próximo lunes, ya lo aterrizo en Cuernavaca.

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