Daniel Martínez

  / viernes 31 de mayo de 2019

El Zapata extraviado…

Conocí a Xólotl Polo hace muchos años cuando, por invitación de mi difunto amigo Gabriel Castillo le hice una entrevista para el canal 3 del Instituto Morelense de Radio y Televisión.

No era tan famoso entonces, pero en su obra ya se notaban los trazos de un grande. Los lustros sirvieron al artista para convertirse en uno de los grandes de su generación en la que destaca por la enorme calidad en el trazo. Sin afán de llenar páginas con combinaciones adjetivales que nadie entiende, podría decir que Polo tiene una técnica distintiva (eso que se llama estilo), y su importancia en la riquísima plástica mexicana es indudable desde ya.

Resulta que Xólotl, donó un enorme cuadro llamado El Mesías, que representa a Emiliano Zapata al Congreso del Estado hace varios años (no es su mejor Zapata, por cierto –tiene uno cargando a una mujer sobre la que repta una serpiente que parece estéticamente más cuidado). Pero el Mesías es la obra más famosa de Xolotl Polo porque se colocó en el salón de comisiones del antiguo Palacio Legislativo en Matamoros donde fue vista por miles y fotografiada otras tantas veces. Además, es una obra de tamaño considerable, 1.80 metros de alto (superior a la estatura promedio de los mexicanos), y 1.50 de ancho; además, es un lienzo trabajado al óleo con detalles en oro de 24 kilates.

Y aunque hay diferencias impresionantes en las estimaciones del costo (hay quienes lo calculan en 500 mil y otros hasta en un millón de pesos), lo cierto es que calcular el valor de una pieza así es ocioso (aunque los subastadores se enojen), en tanto la apreciación del arte es subjetiva, por una parte, y el significado cultural de la misma no es susceptible a ninguna medición. El cuadro viene a cuento porque está desaparecido, junto con otros bienes del Legislativo, desde que la sede de Matamoros se cerró por los daños del sismo de septiembre de 2017.

Cualquiera ha perdido cosas en una mudanza, una taza, un electrodoméstico pequeño… pero perder un cuadro de ese tamaño, con ese valor artístico y cultural, parece imposible. No fue lo único que se extravió, se apresura a decir el presidente de la Mesa Directiva, Alfonso de Jesús Sotelo, y claro que no es ningún consuelo sino un montón de agravantes. La mudanza del Congreso a su nuevo recinto (polémico por los costos y las irregularidades en su construcción), significó el extravío de muchas cosas, empezando por la vergüenza.

Este jueves, Xólotl acudió a los medios de comunicación a denunciar el extravío de la obra. Nadie sabe decirle dónde está, quién la tendría o a quién responsabilizar por la pérdida. No se trata del valor monetario, sino del patrimonio de los morelenses, afirma el pintor, que debe estar exhibido tal y como se planteó en la donación del enorme cuadro.

La representación del legado zapatista que para el autor y muchos de sus espectadores significa el retrato expresionista del caudillo, debe recuperarse, igual que todos los bienes que fueron sustraídos por la anterior legislatura, o por quien haya sido. Eso es lo que tendría que pasar, aunque se ve difícil, mucho más ahora que se ha puesto un precio en pesos al lienzo y esa tasación hace que quien se haya hecho de él, probablemente lo tenga en un mucho mayor aprecio, porque evidentemente se trataría de alguien a quien sólo interesa el producto de su latrocinio.

Entre lo mucho que debiera recuperar Morelos, además de la vergüenza, la obra artística de Polo, y otras que pudieran haberse puesto fuera de su lugar, deben ocupar un sitio preponderante, especialmente porque se trata de ejemplares únicos, no como los billetes que dicen también se llevaron tantos políticos del pasado. Igual es un llamado de atención para tomar medidas mayores de protección al patrimonio con que los poderes adornan los espacios públicos en que despachan.

Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Conocí a Xólotl Polo hace muchos años cuando, por invitación de mi difunto amigo Gabriel Castillo le hice una entrevista para el canal 3 del Instituto Morelense de Radio y Televisión.

No era tan famoso entonces, pero en su obra ya se notaban los trazos de un grande. Los lustros sirvieron al artista para convertirse en uno de los grandes de su generación en la que destaca por la enorme calidad en el trazo. Sin afán de llenar páginas con combinaciones adjetivales que nadie entiende, podría decir que Polo tiene una técnica distintiva (eso que se llama estilo), y su importancia en la riquísima plástica mexicana es indudable desde ya.

Resulta que Xólotl, donó un enorme cuadro llamado El Mesías, que representa a Emiliano Zapata al Congreso del Estado hace varios años (no es su mejor Zapata, por cierto –tiene uno cargando a una mujer sobre la que repta una serpiente que parece estéticamente más cuidado). Pero el Mesías es la obra más famosa de Xolotl Polo porque se colocó en el salón de comisiones del antiguo Palacio Legislativo en Matamoros donde fue vista por miles y fotografiada otras tantas veces. Además, es una obra de tamaño considerable, 1.80 metros de alto (superior a la estatura promedio de los mexicanos), y 1.50 de ancho; además, es un lienzo trabajado al óleo con detalles en oro de 24 kilates.

Y aunque hay diferencias impresionantes en las estimaciones del costo (hay quienes lo calculan en 500 mil y otros hasta en un millón de pesos), lo cierto es que calcular el valor de una pieza así es ocioso (aunque los subastadores se enojen), en tanto la apreciación del arte es subjetiva, por una parte, y el significado cultural de la misma no es susceptible a ninguna medición. El cuadro viene a cuento porque está desaparecido, junto con otros bienes del Legislativo, desde que la sede de Matamoros se cerró por los daños del sismo de septiembre de 2017.

Cualquiera ha perdido cosas en una mudanza, una taza, un electrodoméstico pequeño… pero perder un cuadro de ese tamaño, con ese valor artístico y cultural, parece imposible. No fue lo único que se extravió, se apresura a decir el presidente de la Mesa Directiva, Alfonso de Jesús Sotelo, y claro que no es ningún consuelo sino un montón de agravantes. La mudanza del Congreso a su nuevo recinto (polémico por los costos y las irregularidades en su construcción), significó el extravío de muchas cosas, empezando por la vergüenza.

Este jueves, Xólotl acudió a los medios de comunicación a denunciar el extravío de la obra. Nadie sabe decirle dónde está, quién la tendría o a quién responsabilizar por la pérdida. No se trata del valor monetario, sino del patrimonio de los morelenses, afirma el pintor, que debe estar exhibido tal y como se planteó en la donación del enorme cuadro.

La representación del legado zapatista que para el autor y muchos de sus espectadores significa el retrato expresionista del caudillo, debe recuperarse, igual que todos los bienes que fueron sustraídos por la anterior legislatura, o por quien haya sido. Eso es lo que tendría que pasar, aunque se ve difícil, mucho más ahora que se ha puesto un precio en pesos al lienzo y esa tasación hace que quien se haya hecho de él, probablemente lo tenga en un mucho mayor aprecio, porque evidentemente se trataría de alguien a quien sólo interesa el producto de su latrocinio.

Entre lo mucho que debiera recuperar Morelos, además de la vergüenza, la obra artística de Polo, y otras que pudieran haberse puesto fuera de su lugar, deben ocupar un sitio preponderante, especialmente porque se trata de ejemplares únicos, no como los billetes que dicen también se llevaron tantos políticos del pasado. Igual es un llamado de atención para tomar medidas mayores de protección al patrimonio con que los poderes adornan los espacios públicos en que despachan.

Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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