/ martes 25 de mayo de 2021

El PRIAN, bajo la tutela del empresariado

Bajo el patrocinio de la Coparmex, además de Claudio X. González y de las principales organizaciones empresariales del país, los partidos de la derecha mexicana han logrado algunos avances en el panorama electoral de México, y han convertido al próximo 6 de junio en una batalla crucial, la que decidirá a corto plazo si continúan los avances populares o si se detienen por causa de la votación opositora en el próximo congreso federal.

Vayamos por partes: aunque ya hay cierta tradición, es poco probable que los dos partidos de derecha (PRI y PAN) con el PRD al remolque, se hubieran unificado bajo una sola bandera. Y no por razones ideológicas, sino porque las disputas por las posiciones políticas tornarían inviable la alianza. Se requiere un acicate externo. Esa es la aportación de los empresarios, quienes los convocaron a la unión e hicieron posible el contubernio.

Por muchas razones, el prestigio y popularidad de AMLO sigue en pie. Por lo mismo, el objetivo principal de la oposición es atacarlo de frente para disminuirlo, porque lo quieran o no, la elección del 6 de junio será una especie de referéndum sobre la actuación del gobierno de AMLO y su programa de cambios.

Por eso los panistas se movieron con presteza para tomarse fotos en el lugar del accidente de la Línea 12 de Metro. Los periódicos de derecha arguyeron de inmediato que la causa de la tragedia fue la falta de mantenimiento, y lo achacaron a la política de austeridad, aunque el incidente tuvo causas muy variadas y complejas. Se trataba, sin embargo, de simplificar las cosas y fabricar un “culpable”.

Otro de los factores que puede influir en el ánimo de la población es la marcha de la vacunación contra el Covid. No solo se han logrado avances importantes, sino que la esperada tercera ola de contagios no se ha presentado. Desde hace unos 4 meses, la cifra de contagios y defunciones por Covid ha venido disminuyendo. La prensa de derecha no puede ya explotar el tema, y por lo tanto simplemente lo ignora. Pero la población, directamente beneficiada por las vacunas la tiene muy en cuenta.

Es posible que la alharaca de la prensa derechista pueda ocultar los éxitos de la 4T. Tienen en sus manos el poder mediático. Es probable que esa especie de empate técnico actual en términos de comunicación social pueda generar una inercia en favor de la oposición. Por lo tanto, es probable que estemos en vísperas de una sacudida de la opinión pública, una noticia bomba –similar a la de Andorra, o el encarcelamiento de Rosario Robles— que pueda magnetizar la atención general, y generar un ambiente propicio a una votación masiva en favor de los candidatos de la coalición de izquierda.

A la fecha, según Oraculus las preferencias electorales de las coaliciones para diputados federales son aproximadamente las siguientes:

- Morena: 41%

- PVEM: 5 %

- PT: 4 %

- En total, la preferencia es de 50 % de la población. Con estas cifras, alcanzaría para obtener unos 300 diputados (contando los plurinominales) con los cuales sería fácil conseguir la mayoría absoluta (50% más uno).

Al inicio de las campañas, en abril, había una distancia mayor en favor de la izquierda, pero el influjo de diversos factores políticos ha reducido las distancias. La prensa magnifica errores del gobierno y oculta los éxitos, por lo cual han logrado emparejar la balanza.

La coalición de derecha tendría al momento las siguientes cifras:

- PRI 19%

- PAN 17 %

- PRD 5 %

- En total, la derecha obtendría un 41 % de la votación, con la cual conseguirían unos 160 diputados, incluyendo los plurinominales, dejando el resto a los partidos de registro reciente que pudieran alcanzar el 3 % de los votos. En caso de que ninguno de los nuevos partidos llegara a ese umbral, no alcanzarían a obtener diputados plurinominales, por lo cual la coalición de izquierda aumentaría su volumen a unos 320 diputados, contra unos 180 de la oposición, aproximadamente.

En este panorama, la izquierda podría tener la mayoría absoluta, pero no le alcanzaría para obtener la mayoría calificada (66%, o sea unos 350 diputados) necesaria para realizar cambios a la Constitución. La izquierda podría seguir manejando el presupuesto anual, pero los cambios estructurales y de fondo serían muy difíciles. El proceso de cambio podría continuar, pero con mayor lentitud.

Por cuanto a los gobernadores, es posible que la izquierda obtenga el triunfo en Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Tlaxcala y Campeche. No hay cifras disponibles para Guerrero y Michoacán después de los cambios de candidaturas, pero es previsible que el grueso de los electores permanezca fiel a sus banderas e impulse a los nuevos aspirantes de la izquierda al triunfo.

Un elemento de última hora en Nuevo León es la posible caída y enjuiciamiento de los candidatos Adríán de la Garza, del PRI, y de Samuel García (Fosfo fosfo) de Movimiento Ciudadano, ambos acusados de realizar movimientos ilícitos con el dinero de sus campañas. Si llegara a concretarse su caída, quedaría la vía libre para el triunfo de la candidata de Morena-PT a la gubernatura, Clara Luz Flores.

En resumen: en la elección de 2018 los estados del norte votaron menos que los del sur; los estratos sociales acomodados votaron menos que los pobres, y los jóvenes votaron menos que los adultos. Hoy la derecha trata de revertir esas tendencias para lo cual dirige sus baterías a conseguir más votos de los estados del sur, tanto como de los jóvenes y de los sectores de clase media en todo el país.

En la conquista política de esos sectores reside hoy el núcleo de la presente batalla electoral. Por ningún motivo la izquierda se debe descuidar.

Bajo el patrocinio de la Coparmex, además de Claudio X. González y de las principales organizaciones empresariales del país, los partidos de la derecha mexicana han logrado algunos avances en el panorama electoral de México, y han convertido al próximo 6 de junio en una batalla crucial, la que decidirá a corto plazo si continúan los avances populares o si se detienen por causa de la votación opositora en el próximo congreso federal.

Vayamos por partes: aunque ya hay cierta tradición, es poco probable que los dos partidos de derecha (PRI y PAN) con el PRD al remolque, se hubieran unificado bajo una sola bandera. Y no por razones ideológicas, sino porque las disputas por las posiciones políticas tornarían inviable la alianza. Se requiere un acicate externo. Esa es la aportación de los empresarios, quienes los convocaron a la unión e hicieron posible el contubernio.

Por muchas razones, el prestigio y popularidad de AMLO sigue en pie. Por lo mismo, el objetivo principal de la oposición es atacarlo de frente para disminuirlo, porque lo quieran o no, la elección del 6 de junio será una especie de referéndum sobre la actuación del gobierno de AMLO y su programa de cambios.

Por eso los panistas se movieron con presteza para tomarse fotos en el lugar del accidente de la Línea 12 de Metro. Los periódicos de derecha arguyeron de inmediato que la causa de la tragedia fue la falta de mantenimiento, y lo achacaron a la política de austeridad, aunque el incidente tuvo causas muy variadas y complejas. Se trataba, sin embargo, de simplificar las cosas y fabricar un “culpable”.

Otro de los factores que puede influir en el ánimo de la población es la marcha de la vacunación contra el Covid. No solo se han logrado avances importantes, sino que la esperada tercera ola de contagios no se ha presentado. Desde hace unos 4 meses, la cifra de contagios y defunciones por Covid ha venido disminuyendo. La prensa de derecha no puede ya explotar el tema, y por lo tanto simplemente lo ignora. Pero la población, directamente beneficiada por las vacunas la tiene muy en cuenta.

Es posible que la alharaca de la prensa derechista pueda ocultar los éxitos de la 4T. Tienen en sus manos el poder mediático. Es probable que esa especie de empate técnico actual en términos de comunicación social pueda generar una inercia en favor de la oposición. Por lo tanto, es probable que estemos en vísperas de una sacudida de la opinión pública, una noticia bomba –similar a la de Andorra, o el encarcelamiento de Rosario Robles— que pueda magnetizar la atención general, y generar un ambiente propicio a una votación masiva en favor de los candidatos de la coalición de izquierda.

A la fecha, según Oraculus las preferencias electorales de las coaliciones para diputados federales son aproximadamente las siguientes:

- Morena: 41%

- PVEM: 5 %

- PT: 4 %

- En total, la preferencia es de 50 % de la población. Con estas cifras, alcanzaría para obtener unos 300 diputados (contando los plurinominales) con los cuales sería fácil conseguir la mayoría absoluta (50% más uno).

Al inicio de las campañas, en abril, había una distancia mayor en favor de la izquierda, pero el influjo de diversos factores políticos ha reducido las distancias. La prensa magnifica errores del gobierno y oculta los éxitos, por lo cual han logrado emparejar la balanza.

La coalición de derecha tendría al momento las siguientes cifras:

- PRI 19%

- PAN 17 %

- PRD 5 %

- En total, la derecha obtendría un 41 % de la votación, con la cual conseguirían unos 160 diputados, incluyendo los plurinominales, dejando el resto a los partidos de registro reciente que pudieran alcanzar el 3 % de los votos. En caso de que ninguno de los nuevos partidos llegara a ese umbral, no alcanzarían a obtener diputados plurinominales, por lo cual la coalición de izquierda aumentaría su volumen a unos 320 diputados, contra unos 180 de la oposición, aproximadamente.

En este panorama, la izquierda podría tener la mayoría absoluta, pero no le alcanzaría para obtener la mayoría calificada (66%, o sea unos 350 diputados) necesaria para realizar cambios a la Constitución. La izquierda podría seguir manejando el presupuesto anual, pero los cambios estructurales y de fondo serían muy difíciles. El proceso de cambio podría continuar, pero con mayor lentitud.

Por cuanto a los gobernadores, es posible que la izquierda obtenga el triunfo en Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Tlaxcala y Campeche. No hay cifras disponibles para Guerrero y Michoacán después de los cambios de candidaturas, pero es previsible que el grueso de los electores permanezca fiel a sus banderas e impulse a los nuevos aspirantes de la izquierda al triunfo.

Un elemento de última hora en Nuevo León es la posible caída y enjuiciamiento de los candidatos Adríán de la Garza, del PRI, y de Samuel García (Fosfo fosfo) de Movimiento Ciudadano, ambos acusados de realizar movimientos ilícitos con el dinero de sus campañas. Si llegara a concretarse su caída, quedaría la vía libre para el triunfo de la candidata de Morena-PT a la gubernatura, Clara Luz Flores.

En resumen: en la elección de 2018 los estados del norte votaron menos que los del sur; los estratos sociales acomodados votaron menos que los pobres, y los jóvenes votaron menos que los adultos. Hoy la derecha trata de revertir esas tendencias para lo cual dirige sus baterías a conseguir más votos de los estados del sur, tanto como de los jóvenes y de los sectores de clase media en todo el país.

En la conquista política de esos sectores reside hoy el núcleo de la presente batalla electoral. Por ningún motivo la izquierda se debe descuidar.

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