/ jueves 6 de febrero de 2020

El Presupuesto de Egresos para Morelos 2020

(Primera Parte)

El pasado 29 de enero de 2020 finalmente se publicó en el Periódico Oficial, el Presupuesto de Egresos para el estado de Morelos. Lo primero que surge a la vista es el uso de una narrativa más cercana al estilo de un informe de gobierno, que de un decreto de Presupuesto.

A lo largo de las consideraciones legislativas encontramos muchas afirmaciones sin fundamento o sustento estadístico. Pareciera que el decreto tiene por objeto construir una realidad que legitime su actuar, más allá de las necesidades propias de Morelos.

Por ejemplo, aún se habla del Seguro Popular como si no hubiera sido modificada su existencia a través del INSABI. Destaca que se ampliaron los programas del DIF ya que ha disminuido la carencia alimentaria, pero en los últimos informes del CONEVAL sobre la situación de pobreza y carencias sociales indican que lo que está ocurriendo es justamente lo contrario, incluyendo los indicadores alimentarios.

Se afirma que las carencias sociales que mide el CONEVAL han disminuido, cuando es falso.

Respecto a la parte económica, es criticable que buena parte de éste documento y la Ley de Ingresos sea un copy-paste de documentos que se usan a nivel federal, sin que tenga ninguna vinculación analítica sobre Morelos. Por otra parte, aunque se usan datos de actividad económica atrasados no se utilizan para explicar la tendencia de lo que ocurre en nuestra economía o alguna medida para poder intervenir activamente.

Pronosticar no es una tarea sencilla, pero en el Presupuesto de Egresos lo hacen notar como algo simple. Al menos al Congreso se le hizo más fácil señalar que se estima un crecimiento de 2.8 y 3.2 por ciento del PIB y un crecimiento del empleo formal de 2.5 por ciento, porque es lo que se considera “del entorno económico nacional e internacional” y porque está “de acuerdo con la Secretaría de Hacienda del Gobierno del Estado de Morelos”.

De nada sirve entonces citar el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), si a pesar de que se reconoce una tendencia de decrecimiento, lo única conclusión que van a obtener es que sí habrá un crecimiento casi de forma mágica debido al “entorno nacional e internacional”.

Lo mismo ocurre en el caso de la definición de la Política Fiscal que para Morelos se usa en el texto, ya que sólo se plantea que se llevará a cabo “a partir de un sistema impositivo que, además promueva la inversión y la generación de más y mejores empleos”.

Al más puro estilo de campaña, el decreto de Presupuesto destaca que se buscó “darle un rostro social y humano” haciendo un “análisis minucioso en el que se priorizó las demandas sociales.” Lo criticable es que en ninguna parte del decreto describen qué procesos de consulta o Parlamento Abierto realizaron para poder sostener su afirmación.

Por último, dice el decreto: “priorizamos las demandas sociales que hemos ido recogiendo a lo largo de este año y alcanzamos la construcción de un presupuesto de egresos conjunto de la mano con la ciudadanía.” Lo cual habla de la visión de muy corto plazo que se tiene de los procesos de transformaciones.

Si bien daremos continuidad en próximas semanas al tema, lo que hasta ahora podemos señalar es que el decreto de presupuesto se aleja de las nuevas prácticas en administración pública para planear y optimizar el uso de los recursos públicos.


Twitter / Facebook: @CzarArenas

(Primera Parte)

El pasado 29 de enero de 2020 finalmente se publicó en el Periódico Oficial, el Presupuesto de Egresos para el estado de Morelos. Lo primero que surge a la vista es el uso de una narrativa más cercana al estilo de un informe de gobierno, que de un decreto de Presupuesto.

A lo largo de las consideraciones legislativas encontramos muchas afirmaciones sin fundamento o sustento estadístico. Pareciera que el decreto tiene por objeto construir una realidad que legitime su actuar, más allá de las necesidades propias de Morelos.

Por ejemplo, aún se habla del Seguro Popular como si no hubiera sido modificada su existencia a través del INSABI. Destaca que se ampliaron los programas del DIF ya que ha disminuido la carencia alimentaria, pero en los últimos informes del CONEVAL sobre la situación de pobreza y carencias sociales indican que lo que está ocurriendo es justamente lo contrario, incluyendo los indicadores alimentarios.

Se afirma que las carencias sociales que mide el CONEVAL han disminuido, cuando es falso.

Respecto a la parte económica, es criticable que buena parte de éste documento y la Ley de Ingresos sea un copy-paste de documentos que se usan a nivel federal, sin que tenga ninguna vinculación analítica sobre Morelos. Por otra parte, aunque se usan datos de actividad económica atrasados no se utilizan para explicar la tendencia de lo que ocurre en nuestra economía o alguna medida para poder intervenir activamente.

Pronosticar no es una tarea sencilla, pero en el Presupuesto de Egresos lo hacen notar como algo simple. Al menos al Congreso se le hizo más fácil señalar que se estima un crecimiento de 2.8 y 3.2 por ciento del PIB y un crecimiento del empleo formal de 2.5 por ciento, porque es lo que se considera “del entorno económico nacional e internacional” y porque está “de acuerdo con la Secretaría de Hacienda del Gobierno del Estado de Morelos”.

De nada sirve entonces citar el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), si a pesar de que se reconoce una tendencia de decrecimiento, lo única conclusión que van a obtener es que sí habrá un crecimiento casi de forma mágica debido al “entorno nacional e internacional”.

Lo mismo ocurre en el caso de la definición de la Política Fiscal que para Morelos se usa en el texto, ya que sólo se plantea que se llevará a cabo “a partir de un sistema impositivo que, además promueva la inversión y la generación de más y mejores empleos”.

Al más puro estilo de campaña, el decreto de Presupuesto destaca que se buscó “darle un rostro social y humano” haciendo un “análisis minucioso en el que se priorizó las demandas sociales.” Lo criticable es que en ninguna parte del decreto describen qué procesos de consulta o Parlamento Abierto realizaron para poder sostener su afirmación.

Por último, dice el decreto: “priorizamos las demandas sociales que hemos ido recogiendo a lo largo de este año y alcanzamos la construcción de un presupuesto de egresos conjunto de la mano con la ciudadanía.” Lo cual habla de la visión de muy corto plazo que se tiene de los procesos de transformaciones.

Si bien daremos continuidad en próximas semanas al tema, lo que hasta ahora podemos señalar es que el decreto de presupuesto se aleja de las nuevas prácticas en administración pública para planear y optimizar el uso de los recursos públicos.


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