/ jueves 30 de enero de 2020

El Presupuesto de egresos 2020, ¿herramienta o cadenas?

El Congreso de Morelos volvió a hacer de las suyas al aprobar en esta semana el presupuesto de egresos, sin importar los tiempos que marca el artículo 32 de la Constitución del Estado y aprovechándose de una mala práctica para “detener el reloj legislativo”.

Analizaremos en las próximas semanas el contenido y alcance de este instrumento de política pública, ya que asumimos que el tiempo que se tomaron los diputados se debió al estudio profundo que realizaron para conocer el contexto económico del país y del Estado.

Suponemos que el Congreso habrá cuestionado la pertinencia de mantener una política de balance fiscal y su margen de maniobra con respecto a los impuestos y la deuda local. De igual forma, asumimos que el presupuesto consideró el efecto de la inflación y los salarios sobre el empleo en Morelos con el propósito de identificar mecanismos de intervención para mejorar el desempeño económico de nuestros sectores productivos.

El tiempo que se tomaron los diputados seguramente también se debió a que lograron discutir las bases presupuestales para impulsar políticas públicas que permitan aliviar la pobreza y reducir las brechas de desigualdad económica; así como, para garantizar buenos servicios educativos, de salud y en materia de seguridad social.

Ante un entorno de lento crecimiento, asumimos que el Congreso del Estado diseñó un presupuesto que pudiera retomar su papel soberano y asegurar las condiciones endógenas del crecimiento, que permita al Estado aplicar recursos de forma contracíclica para que incentive la demanda, aumente las condiciones de rentabilidad de la inversión y mejore los niveles de productividad y competitividad.

El presupuesto de egresos puede servir como instrumento apoyo para impulsar el proceso de desarrollo y crecimiento en Morelos, por eso suponemos que buscará encarar de raíz los problemas históricos que enfrentamos y dejar atrás los paliativos insignificantes que no revertirán el contexto recesivo que se vive.

Dudo que el tiempo que se tomaron haya sido para discutir pragmáticamente la parte del presupuesto que les toca a cada diputado para poder impulsar sus propios proyectos y visiones fragmentadas de Estado.

Espero que para el 2020 nuestro presupuesto haya buscado orientarse a encarar los problemas que ocasionaron nuestros déficits históricos; ya que de no ser así, lejos de convertirse en una herramienta, se habrán hecho más gruesas las cadenas para escapar de nuestros propios laberintos.


Twitter/Facebook: @CzarArenas

El Congreso de Morelos volvió a hacer de las suyas al aprobar en esta semana el presupuesto de egresos, sin importar los tiempos que marca el artículo 32 de la Constitución del Estado y aprovechándose de una mala práctica para “detener el reloj legislativo”.

Analizaremos en las próximas semanas el contenido y alcance de este instrumento de política pública, ya que asumimos que el tiempo que se tomaron los diputados se debió al estudio profundo que realizaron para conocer el contexto económico del país y del Estado.

Suponemos que el Congreso habrá cuestionado la pertinencia de mantener una política de balance fiscal y su margen de maniobra con respecto a los impuestos y la deuda local. De igual forma, asumimos que el presupuesto consideró el efecto de la inflación y los salarios sobre el empleo en Morelos con el propósito de identificar mecanismos de intervención para mejorar el desempeño económico de nuestros sectores productivos.

El tiempo que se tomaron los diputados seguramente también se debió a que lograron discutir las bases presupuestales para impulsar políticas públicas que permitan aliviar la pobreza y reducir las brechas de desigualdad económica; así como, para garantizar buenos servicios educativos, de salud y en materia de seguridad social.

Ante un entorno de lento crecimiento, asumimos que el Congreso del Estado diseñó un presupuesto que pudiera retomar su papel soberano y asegurar las condiciones endógenas del crecimiento, que permita al Estado aplicar recursos de forma contracíclica para que incentive la demanda, aumente las condiciones de rentabilidad de la inversión y mejore los niveles de productividad y competitividad.

El presupuesto de egresos puede servir como instrumento apoyo para impulsar el proceso de desarrollo y crecimiento en Morelos, por eso suponemos que buscará encarar de raíz los problemas históricos que enfrentamos y dejar atrás los paliativos insignificantes que no revertirán el contexto recesivo que se vive.

Dudo que el tiempo que se tomaron haya sido para discutir pragmáticamente la parte del presupuesto que les toca a cada diputado para poder impulsar sus propios proyectos y visiones fragmentadas de Estado.

Espero que para el 2020 nuestro presupuesto haya buscado orientarse a encarar los problemas que ocasionaron nuestros déficits históricos; ya que de no ser así, lejos de convertirse en una herramienta, se habrán hecho más gruesas las cadenas para escapar de nuestros propios laberintos.


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