/ martes 24 de diciembre de 2019

El oso y el puerco espín

En los países en vías de consolidación democrática, hay que partir del hecho de que tienen un incipiente estado de derecho e instituciones débiles, particularmente en el orden electoral e incluso muchas veces éstas se encuentran en manos del Estado.

La cultura política derivada de contextos autoritarios, antidemocráticos y discrecionales constituye el gran reto.

Por tanto, el rol y las estrategias de las oposiciones en ese tipo de regímenes tendrá que estar orientada a construir no sólo la confianza en los procesos electorales, sino en las instituciones responsables de organización y arbitraje, trabajar el mejoramiento del diseño institucional para asegurar elecciones competitivas, libres, con órganos administrativos y judiciales imparciales e independientes.

Sin embargo, en las democracias en consolidación es difícil esperar que los actores políticos y sociales implicados en la contienda electoral tengan una actitud cooperativa, generando escenarios de suma cero, en los que el que gana, lo gana todo, y el que pierde lo pierde todo.

La suma variable que, supone la incertidumbre al disponer de victorias y derrotas entre los actores políticos, es el reto más interesante para la administración AMLO, dado que si bien las oposiciones se encuentran sumamente desorganizadas y desarticuladas, la realidad es al final, el único contrapeso que importa.

La dificultad más notable para México en la coyuntura más reciente es la relación de chantaje y por tanto de captura que ejerce la administración Trump al presidente, López Obrador con un personalismo que, es virtud para sus seguidores en México y, es una catástrofe al exterior.

Evocando la literatura, difícilmente un presidente mexicano puede conocer mejor que nadie nuestro país, sino conoce a la población estadunidense y la mexicana habitante de la unión americana, dado que, evocando al embajador estadounidense nuestra relación es la del oso y el puerco espín, marcada por la interdependencia entre las dos naciones.

En los países en vías de consolidación democrática, hay que partir del hecho de que tienen un incipiente estado de derecho e instituciones débiles, particularmente en el orden electoral e incluso muchas veces éstas se encuentran en manos del Estado.

La cultura política derivada de contextos autoritarios, antidemocráticos y discrecionales constituye el gran reto.

Por tanto, el rol y las estrategias de las oposiciones en ese tipo de regímenes tendrá que estar orientada a construir no sólo la confianza en los procesos electorales, sino en las instituciones responsables de organización y arbitraje, trabajar el mejoramiento del diseño institucional para asegurar elecciones competitivas, libres, con órganos administrativos y judiciales imparciales e independientes.

Sin embargo, en las democracias en consolidación es difícil esperar que los actores políticos y sociales implicados en la contienda electoral tengan una actitud cooperativa, generando escenarios de suma cero, en los que el que gana, lo gana todo, y el que pierde lo pierde todo.

La suma variable que, supone la incertidumbre al disponer de victorias y derrotas entre los actores políticos, es el reto más interesante para la administración AMLO, dado que si bien las oposiciones se encuentran sumamente desorganizadas y desarticuladas, la realidad es al final, el único contrapeso que importa.

La dificultad más notable para México en la coyuntura más reciente es la relación de chantaje y por tanto de captura que ejerce la administración Trump al presidente, López Obrador con un personalismo que, es virtud para sus seguidores en México y, es una catástrofe al exterior.

Evocando la literatura, difícilmente un presidente mexicano puede conocer mejor que nadie nuestro país, sino conoce a la población estadunidense y la mexicana habitante de la unión americana, dado que, evocando al embajador estadounidense nuestra relación es la del oso y el puerco espín, marcada por la interdependencia entre las dos naciones.