César Arenas

  / jueves 7 de noviembre de 2019

El (lamentable) uso del FAIS en Morelos

Desde el año 2014 se estableció con principio rector que los recursos del FAIS se destinarían a proyectos que incidieran directa o complementariamente en la reducción de indicadores de pobreza, con énfasis en aquellas zonas de atención prioritaria o territorios en condición de marginación o pobreza extrema.

Para apoyar a las dependencias y municipios ejecutores (del FISE y FISM, respectivamente), se buscó generar capacidades para que los operadores del Fondo pudieran identificar las carencias, potenciar recursos mediante concurrencias e implementar estrategias focalizadas de forma eficiente, transparente y efectivas.

Además, se crearon aparatos institucionales y se contó con personal especializado para vigilar el cumplimiento efectivo de todos los objetivos del FAIS y conducir procesos para el desarrollo local. A la vuelta de 3 años se había logrado crear una generación de servidores públicos que conocían y atendían los criterios, procedimientos y tiempos exigidos tanto por la Sedesol, como por la Secretaría de Hacienda, respecto a la operación del FAIS.

Entre los avances logrados estaba el haber elevado el nivel de cumplimiento de las obligaciones de transparencia y reporte de uso de recursos, así como el aprovechamiento del tiempo para la planeación y ejecución de recursos, el conocimiento de la normatividad asociada al FAIS y la promoción del desarrollo institucional municipal, a fin de que los municipios pudieran fortalecer su marco jurídico, la operación, organización y la participación ciudadana.

Lamentablemente los datos actuales resultan diametralmente opuestos a lo ocurrido en el pasado. De acuerdo con la información disponible de la Secretaría de Bienestar, en 2018, Morelos planeó 83 proyectos con cargo al FISE invertidos en los rubros de agua (con el 32% de los recursos) y educación (con el 65% de los recursos).

Al primer trimestre de 2019, la información disponible sobre la planeación de los proyectos de inversión reflejaba que las instancias ejecutoras de los recursos 2018 fueron la SEDESO, la Ceagua y el Gobierno del Estado, pero sin poder conocer el grado avance físico de obras ni otro tipo de información relevante.

Lo anterior sugiere que de poco a nada sirvieron las mesas de trabajo realizadas durante la transición, ya que finalmente estos recursos no se planearon adecuadamente. Pero si lo anterior no implicara un problema, ya en primer y segundo trimestre de 2019, no existe ningún tipo de información sobre los proyectos de obras a realizar con cargo al FISE del ejercicio fiscal actual, lo cual hasta el momento se encuentra reflejado en la página oficial de la Secretaría de Bienestar (https://www.gob.mx/bienestar/documentos/reportes-trimestrales-fise-2019).

Además, no debemos pasar por alto que esta forma de proceder siempre conlleva a otro tipo de irregularidades. Al respecto, ha trascendido las diversas denuncias que existen contra funcionarios de la Sedeso por un presunto desvío de 26 millones de pesos en obras, cuya existencia se ha puesto en duda desde el Congreso del Estado.

Resulta lamentable que desde el primer año de ejercicio de los recursos del FAIS existan señalamientos de irregularidades, pero ahora también el hecho de que exista un desfase u omisión en los recursos que se utilizarán en los proyectos de 2019. Sin duda, no son buenas señales. Hay que recordar que estos recursos tienen múltiples controles y normas asociadas que lo regulan, desde las responsabilidades financieras, administrativas, hasta las responsabilidades penales.

Todo parece indicar que existe una lamentable conducción del FAIS; pero no podemos olvidar que hubo un tiempo en Morelos donde se le reconocía por contar con buenas prácticas.


Twitter / Facebook: @CzarArenas

Desde el año 2014 se estableció con principio rector que los recursos del FAIS se destinarían a proyectos que incidieran directa o complementariamente en la reducción de indicadores de pobreza, con énfasis en aquellas zonas de atención prioritaria o territorios en condición de marginación o pobreza extrema.

Para apoyar a las dependencias y municipios ejecutores (del FISE y FISM, respectivamente), se buscó generar capacidades para que los operadores del Fondo pudieran identificar las carencias, potenciar recursos mediante concurrencias e implementar estrategias focalizadas de forma eficiente, transparente y efectivas.

Además, se crearon aparatos institucionales y se contó con personal especializado para vigilar el cumplimiento efectivo de todos los objetivos del FAIS y conducir procesos para el desarrollo local. A la vuelta de 3 años se había logrado crear una generación de servidores públicos que conocían y atendían los criterios, procedimientos y tiempos exigidos tanto por la Sedesol, como por la Secretaría de Hacienda, respecto a la operación del FAIS.

Entre los avances logrados estaba el haber elevado el nivel de cumplimiento de las obligaciones de transparencia y reporte de uso de recursos, así como el aprovechamiento del tiempo para la planeación y ejecución de recursos, el conocimiento de la normatividad asociada al FAIS y la promoción del desarrollo institucional municipal, a fin de que los municipios pudieran fortalecer su marco jurídico, la operación, organización y la participación ciudadana.

Lamentablemente los datos actuales resultan diametralmente opuestos a lo ocurrido en el pasado. De acuerdo con la información disponible de la Secretaría de Bienestar, en 2018, Morelos planeó 83 proyectos con cargo al FISE invertidos en los rubros de agua (con el 32% de los recursos) y educación (con el 65% de los recursos).

Al primer trimestre de 2019, la información disponible sobre la planeación de los proyectos de inversión reflejaba que las instancias ejecutoras de los recursos 2018 fueron la SEDESO, la Ceagua y el Gobierno del Estado, pero sin poder conocer el grado avance físico de obras ni otro tipo de información relevante.

Lo anterior sugiere que de poco a nada sirvieron las mesas de trabajo realizadas durante la transición, ya que finalmente estos recursos no se planearon adecuadamente. Pero si lo anterior no implicara un problema, ya en primer y segundo trimestre de 2019, no existe ningún tipo de información sobre los proyectos de obras a realizar con cargo al FISE del ejercicio fiscal actual, lo cual hasta el momento se encuentra reflejado en la página oficial de la Secretaría de Bienestar (https://www.gob.mx/bienestar/documentos/reportes-trimestrales-fise-2019).

Además, no debemos pasar por alto que esta forma de proceder siempre conlleva a otro tipo de irregularidades. Al respecto, ha trascendido las diversas denuncias que existen contra funcionarios de la Sedeso por un presunto desvío de 26 millones de pesos en obras, cuya existencia se ha puesto en duda desde el Congreso del Estado.

Resulta lamentable que desde el primer año de ejercicio de los recursos del FAIS existan señalamientos de irregularidades, pero ahora también el hecho de que exista un desfase u omisión en los recursos que se utilizarán en los proyectos de 2019. Sin duda, no son buenas señales. Hay que recordar que estos recursos tienen múltiples controles y normas asociadas que lo regulan, desde las responsabilidades financieras, administrativas, hasta las responsabilidades penales.

Todo parece indicar que existe una lamentable conducción del FAIS; pero no podemos olvidar que hubo un tiempo en Morelos donde se le reconocía por contar con buenas prácticas.


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