/ sábado 21 de marzo de 2020

El día mundial del agua 2020: agua y cambio climático

Desde 1993, el 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua. Este año, la reflexión se centra en el binomio agua y cambio climático.

El agua es el principal elemento en el que percibimos los efectos de la perturbación del clima, desde los cada vez más intensos fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías e inundaciones, hasta el derretimiento de los glaciares, el aumento del nivel del mar y la intrusión de agua salina.

Ya desde hace tiempo, los recursos hídricos enfrentan una amenaza sin precedentes. En la actualidad, unos 2,200 millones de personas no tienen acceso al agua potable y 4,200 millones viven sin saneamiento adecuado de acuerdo con datos de la Organización da las Naciones Unidas (ONU). Y aún se prevé que los efectos del cambio climático incrementarán esas cifras. Para el año 2050, se estima que entre 3,500 y 4,400 millones de personas tendrán acceso limitado al agua.

El calentamiento global y el uso insostenible crearán una competencia sin precedentes por los recursos hídricos, lo que provocará el desplazamiento de millones de personas. Esto tendrá un efecto negativo en la salud y la productividad y actuará como multiplicador de amenazas para la inestabilidad y los conflictos.

Ahí la importancia de combatir el cambio climático, ahí la importancia de la mitigación, de la reducción de gases de efecto invernadero.

Pero los impactos ya han sido generados. Así que hay que adaptarse a las nuevas y cada vez mas graves condiciones. Al adaptarnos paulatinamente a los efectos que el cambio climático ha ocasionado sobre el agua, protegeremos la salud, la productividad y salvaremos vidas en los desastres hidrometeorológicos. En sentido inverso, si nosotros usamos el agua de manera más eficiente, también reduciremos la emisión de gases de efecto invernadero, el menor consumo de energía para el bombeo y el tratamiento de las aguas residuales son dos acciones que contribuyen a este fin.

La ONU resume en 3 puntos relevantes su mensaje clave para este 22 de marzo de 2020:

1. No podemos darnos el lujo de esperar. Los responsables de la política climática deben poner el agua en el centro de los planes de acción.

2. La gestión del agua puede ayudar a combatir el cambio climático. Existen soluciones de agua y saneamiento sostenibles, asequibles y escalables. Y,

3. Todos tienen un papel que desempeñar. En nuestra vida diaria, hay pasos sorprendentemente fáciles que todos podemos tomar para enfrentar el cambio climático.

La solución en el tema del agua es clara. Debemos aumentar con urgencia las acciones e inversiones para alcanzar el equilibrio en cuencas y acuíferos, hay que mejorar drásticamente la eficiencia en el uso del agua, hay que revertir la contaminación y evolucionar hacia la construcción de infraestructura verde. Debemos prever los riesgos climáticos en todos los niveles de la gestión del agua y responder a ellos. Es necesario redoblar urgentemente los esfuerzos para reforzar la resiliencia y la adaptación de quienes se vean amenazados por los trastornos climáticos.

Agua para frenar el coronavirus

Lavarse las manos es esencial para contener la propagación de COVID-19 y muchas otras enfermedades infecciosas.

Por desgracia, según la ONU, casi tres mil millones de personas en el mundo no tienen cómo lavarse las manos contra el coronavirus. Si tú tienes acceso a agua de calidad y jabón, únete a la campaña #ManosLimpias. Por tu comunidad, por ti y por todos.

Desde 1993, el 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua. Este año, la reflexión se centra en el binomio agua y cambio climático.

El agua es el principal elemento en el que percibimos los efectos de la perturbación del clima, desde los cada vez más intensos fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías e inundaciones, hasta el derretimiento de los glaciares, el aumento del nivel del mar y la intrusión de agua salina.

Ya desde hace tiempo, los recursos hídricos enfrentan una amenaza sin precedentes. En la actualidad, unos 2,200 millones de personas no tienen acceso al agua potable y 4,200 millones viven sin saneamiento adecuado de acuerdo con datos de la Organización da las Naciones Unidas (ONU). Y aún se prevé que los efectos del cambio climático incrementarán esas cifras. Para el año 2050, se estima que entre 3,500 y 4,400 millones de personas tendrán acceso limitado al agua.

El calentamiento global y el uso insostenible crearán una competencia sin precedentes por los recursos hídricos, lo que provocará el desplazamiento de millones de personas. Esto tendrá un efecto negativo en la salud y la productividad y actuará como multiplicador de amenazas para la inestabilidad y los conflictos.

Ahí la importancia de combatir el cambio climático, ahí la importancia de la mitigación, de la reducción de gases de efecto invernadero.

Pero los impactos ya han sido generados. Así que hay que adaptarse a las nuevas y cada vez mas graves condiciones. Al adaptarnos paulatinamente a los efectos que el cambio climático ha ocasionado sobre el agua, protegeremos la salud, la productividad y salvaremos vidas en los desastres hidrometeorológicos. En sentido inverso, si nosotros usamos el agua de manera más eficiente, también reduciremos la emisión de gases de efecto invernadero, el menor consumo de energía para el bombeo y el tratamiento de las aguas residuales son dos acciones que contribuyen a este fin.

La ONU resume en 3 puntos relevantes su mensaje clave para este 22 de marzo de 2020:

1. No podemos darnos el lujo de esperar. Los responsables de la política climática deben poner el agua en el centro de los planes de acción.

2. La gestión del agua puede ayudar a combatir el cambio climático. Existen soluciones de agua y saneamiento sostenibles, asequibles y escalables. Y,

3. Todos tienen un papel que desempeñar. En nuestra vida diaria, hay pasos sorprendentemente fáciles que todos podemos tomar para enfrentar el cambio climático.

La solución en el tema del agua es clara. Debemos aumentar con urgencia las acciones e inversiones para alcanzar el equilibrio en cuencas y acuíferos, hay que mejorar drásticamente la eficiencia en el uso del agua, hay que revertir la contaminación y evolucionar hacia la construcción de infraestructura verde. Debemos prever los riesgos climáticos en todos los niveles de la gestión del agua y responder a ellos. Es necesario redoblar urgentemente los esfuerzos para reforzar la resiliencia y la adaptación de quienes se vean amenazados por los trastornos climáticos.

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