/ sábado 25 de abril de 2020

El desierto que nos trajo el coronavirus

A estas alturas del partido ya son prácticamente nulas las posibilidades de aventurarse a un recorrido en auto para encontrar algo para la cusquedad, sobre todo cuando ataca de improviso. Todo, o la mayoría, está cerrado.

Me pasó este mismo jueves que después de una salida obligatoria, recorrí varias de las taquerías más seguras de la hermosa Cuernaburra y nada. Desde avenida Morelos Sur, con una desviación hacia Lomas de Cortés, y hasta lo más norte de avenida Emiliano Zapata donde -afortunadamente- mi amigo Alan de Tacoyote me rescató, aunque solo me pudo vender para llevar.

Hablar de Tacoyote es hablar de trasnochados y es que, aunque ofrece servicio desde la media tarde ahí en la Glorieta de Buena Vista, generalmente se identifica porque cierra tarde, cuando otros ya están durmiendo.

En algún momento llegaron a atender hasta después de las 4 de la mañana; hoy las nuevas circunstancias los obligan a bajar la cortina como a la una, pasadita la media noche.

-Y quién sabe hasta cuando dure esto-, me dijo Alan previendo que en pocos días, la instrucción de cierre será una realidad por parte de las autoridades locales.

En Tacoyote, que es un localito contiguo a la muy famosa “Hamburguesita", lo que yo generalmente me pido es un taco de chuleta con queso, dos de pastor con queso y uno más también de pastor pero sencillito.

Pero sin duda, el alambre “Para morir igual", es una exageración. Alguna vez lo llevé a la casa y duró dos días. Cuando lo recibes en la mano su peso te advierte que se trata se algo serio y su precio, la verdad no corresponde a las panzas que puede alimentar.

También hay que probar las tortas cubanas o cualquiera de sus combinaciones: están chonchas y bien preparadas. En lo que si me queda a deber un poco es en sus salsas y en las instalaciones, que son pequeñas y un tanto descuidadas.

Hasta en tanto esto no se convierta en un desierto, hay que tratar de apoyar la economía de los pequeños negocios, porque ahí es de donde viven muchas familias, además que las opciones de la colonia, seguramente seguirán operando en productos para llevar.

A estas alturas del partido ya son prácticamente nulas las posibilidades de aventurarse a un recorrido en auto para encontrar algo para la cusquedad, sobre todo cuando ataca de improviso. Todo, o la mayoría, está cerrado.

Me pasó este mismo jueves que después de una salida obligatoria, recorrí varias de las taquerías más seguras de la hermosa Cuernaburra y nada. Desde avenida Morelos Sur, con una desviación hacia Lomas de Cortés, y hasta lo más norte de avenida Emiliano Zapata donde -afortunadamente- mi amigo Alan de Tacoyote me rescató, aunque solo me pudo vender para llevar.

Hablar de Tacoyote es hablar de trasnochados y es que, aunque ofrece servicio desde la media tarde ahí en la Glorieta de Buena Vista, generalmente se identifica porque cierra tarde, cuando otros ya están durmiendo.

En algún momento llegaron a atender hasta después de las 4 de la mañana; hoy las nuevas circunstancias los obligan a bajar la cortina como a la una, pasadita la media noche.

-Y quién sabe hasta cuando dure esto-, me dijo Alan previendo que en pocos días, la instrucción de cierre será una realidad por parte de las autoridades locales.

En Tacoyote, que es un localito contiguo a la muy famosa “Hamburguesita", lo que yo generalmente me pido es un taco de chuleta con queso, dos de pastor con queso y uno más también de pastor pero sencillito.

Pero sin duda, el alambre “Para morir igual", es una exageración. Alguna vez lo llevé a la casa y duró dos días. Cuando lo recibes en la mano su peso te advierte que se trata se algo serio y su precio, la verdad no corresponde a las panzas que puede alimentar.

También hay que probar las tortas cubanas o cualquiera de sus combinaciones: están chonchas y bien preparadas. En lo que si me queda a deber un poco es en sus salsas y en las instalaciones, que son pequeñas y un tanto descuidadas.

Hasta en tanto esto no se convierta en un desierto, hay que tratar de apoyar la economía de los pequeños negocios, porque ahí es de donde viven muchas familias, además que las opciones de la colonia, seguramente seguirán operando en productos para llevar.