/ sábado 1 de febrero de 2020

El control de la calidad del agua para consumo humano

La semana pasada comentamos en esta columna que el agua es uno de los principales vehículos de dispersión de enfermedades.

El agua contaminada o de mala calidad es la causa de 780 mil muertes al año en todo el mundo. Por eso a nivel global se promueven programas de control y vigilancia de la calidad del agua.

De acuerdo con documentos de la Organización Mundial de la Salud, se distinguen dos ámbitos de competencia en esta tarea tan importante, el control de la calidad es responsabilidad de quien presta el servicio de agua potable, y la vigilancia es competencia de una autoridad superior, regional o nacionalmente, hoy comentaremos el primero.

El control de la calidad del agua puede definirse como “el conjunto de actividades ejercidas en forma continua por el abastecedor con el objetivo de verificar que la calidad del agua suministrada a la población cumpla con la legislación”.

La definición de control de la calidad implica que el sistema de agua potable es el responsable de la calidad del agua que produce y distribuye, y de la seguridad del sistema que opera.

Normalmente, al sistema de agua potable (público o privado) se le asigna un área de suministro y su responsabilidad, desde el punto de vista de la calidad del producto entregado (agua con la calidad establecida en las normas legales), abarca desde la salida de la planta potabilizadora o de los pozos de abastecimiento de agua hasta el ingreso a la vivienda del usuario.

Para asegurar la calidad del agua, el sistema requiere aplicar una combinación de mantenimiento preventivo y de buenas prácticas operativas, apoyado por la evaluación continua de la calidad de las fuentes, de los procesos de tratamiento y del sistema de distribución, conjuntamente con las inspecciones sanitarias, lo que aseguraría la buena calidad del agua y la improbabilidad de su contaminación en el sistema de distribución. Esto en nuestro país sigue siendo una lejana aspiración en la mayoría de los casos.

Pero no todo es responsabilidad del sistema de agua potable. La calidad del agua en el domicilio es responsabilidad de los habitantes de la vivienda. Y en la mayor parte del país, la población ha construido cisternas e instalado tinacos para almacenar agua, esto se debe a que no tiene un servicio continuo y almacenarla le permite contar con ella cuando lo requiere. Sin embargo, pocos son los que limpian y desinfectan periódicamente sus almacenamientos.

Por otro lado, la calidad del agua suministrada a través de camiones cisterna u otro medio que no implique la participación de abastecedores públicos o privados, y que son comunes en las áreas urbano-marginales, no suele ser responsabilidad del sistema de agua potable, y por lo general, las labores de control de calidad son asumidos por una institución pública estatal o federal. En el caso de México no se observa una vigilancia estricta de las pipas por parte de ninguna autoridad.

Los servicios de abastecimiento de agua de las áreas urbano-marginales y rurales que son administrados por la misma comunidad, al igual que en el caso anterior, deberían ser vigilados por una institución pública estatal o federal. Sin embargo, son miles de sistemas comunitarios de agua que no reciben ningún apoyo por parte de los municipios o de los estados para realizar su tarea, y tampoco son monitoreados para vigilar la calidad del agua que se está distribuyendo a la población. Ese es otro de los grandes pendientes de la gestión del agua en México. #aguaparatodos

La semana pasada comentamos en esta columna que el agua es uno de los principales vehículos de dispersión de enfermedades.

El agua contaminada o de mala calidad es la causa de 780 mil muertes al año en todo el mundo. Por eso a nivel global se promueven programas de control y vigilancia de la calidad del agua.

De acuerdo con documentos de la Organización Mundial de la Salud, se distinguen dos ámbitos de competencia en esta tarea tan importante, el control de la calidad es responsabilidad de quien presta el servicio de agua potable, y la vigilancia es competencia de una autoridad superior, regional o nacionalmente, hoy comentaremos el primero.

El control de la calidad del agua puede definirse como “el conjunto de actividades ejercidas en forma continua por el abastecedor con el objetivo de verificar que la calidad del agua suministrada a la población cumpla con la legislación”.

La definición de control de la calidad implica que el sistema de agua potable es el responsable de la calidad del agua que produce y distribuye, y de la seguridad del sistema que opera.

Normalmente, al sistema de agua potable (público o privado) se le asigna un área de suministro y su responsabilidad, desde el punto de vista de la calidad del producto entregado (agua con la calidad establecida en las normas legales), abarca desde la salida de la planta potabilizadora o de los pozos de abastecimiento de agua hasta el ingreso a la vivienda del usuario.

Para asegurar la calidad del agua, el sistema requiere aplicar una combinación de mantenimiento preventivo y de buenas prácticas operativas, apoyado por la evaluación continua de la calidad de las fuentes, de los procesos de tratamiento y del sistema de distribución, conjuntamente con las inspecciones sanitarias, lo que aseguraría la buena calidad del agua y la improbabilidad de su contaminación en el sistema de distribución. Esto en nuestro país sigue siendo una lejana aspiración en la mayoría de los casos.

Pero no todo es responsabilidad del sistema de agua potable. La calidad del agua en el domicilio es responsabilidad de los habitantes de la vivienda. Y en la mayor parte del país, la población ha construido cisternas e instalado tinacos para almacenar agua, esto se debe a que no tiene un servicio continuo y almacenarla le permite contar con ella cuando lo requiere. Sin embargo, pocos son los que limpian y desinfectan periódicamente sus almacenamientos.

Por otro lado, la calidad del agua suministrada a través de camiones cisterna u otro medio que no implique la participación de abastecedores públicos o privados, y que son comunes en las áreas urbano-marginales, no suele ser responsabilidad del sistema de agua potable, y por lo general, las labores de control de calidad son asumidos por una institución pública estatal o federal. En el caso de México no se observa una vigilancia estricta de las pipas por parte de ninguna autoridad.

Los servicios de abastecimiento de agua de las áreas urbano-marginales y rurales que son administrados por la misma comunidad, al igual que en el caso anterior, deberían ser vigilados por una institución pública estatal o federal. Sin embargo, son miles de sistemas comunitarios de agua que no reciben ningún apoyo por parte de los municipios o de los estados para realizar su tarea, y tampoco son monitoreados para vigilar la calidad del agua que se está distribuyendo a la población. Ese es otro de los grandes pendientes de la gestión del agua en México. #aguaparatodos

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