Michelle Onofre

  / martes 8 de octubre de 2019

Dueños de la calle

Cuautla es reconocida como la capital histórica de Morelos y el nombramiento no puede ser más acertado, este municipio ha sido pieza clave en la construcción de nuestro país, la Independencia y la Revolución sucedida un siglo después, vieron importantes y épicos episodios en la heroica tierra morelense.

Sin embargo, si alguien tiene deseos de visitar este sitio y no tiene los medios económicos o el tiempo para trasladarse a Morelos, la solución es sencilla, basta con acercarse a uno de los tianguis que abundan en nuestras colonias, parece risible pero no lo es, Cuautla es un municipio plagado de historia, pero también de comerciantes ambulantes quienes se han apoderado de las estrechas calles y aceras, haciendo el caminar una aventura llena de adrenalina al tratar de esquivar a los no pocos vehículos con la necesidad de transitar por estas caóticas vías, no hay espacios para nadie, únicamente anaqueles o estructuras para la exhibición de diversas mercancías, el ambulantaje no se conforma con apropiarse de banquetas, toma buena parte del arroyo vehicular como departamento anexo para la venta, un espectáculo triste y sin motivos de visita para el turismo.

En Cuernavaca la “ciudad de la eterna primavera”, las cosas no son distintas, el primer cuadro hierve por los congestionamientos vehiculares, la pasada administración Graquista anunció que la calle Guerrero cerraría al paso de automotores para convertirse en un corredor turístico peatonal, el costo económico sobra decir fue alto como siempre, la utilidad poca y el objetivo no se cumplió; quedó olvidado el gris pasillo peatonal con bancas y macetas al servicio de exhibidores de mercancía o depósitos de basura, una vez más, el comercio informal y la economía subterránea se habían apoderado de un débil intento por cambiar las cosas. Y qué decir del Palacio de Cortés y el “madruguete” dado por el INAH para quitar a los comerciantes de la explanada con el proceso de restauración.

El alcalde de la capital morelense Antonio Villalobos, tomó acciones que parecen encaminadas a poner orden en la periferia de la clínica #1 del IMSS, en la vía más transitada de la ciudad “Plan de Ayala”, retirando tras muchos años de permanencia (más de los que puedo recordar) a los ambulantes vendedores de comida, cuyas instalaciones y estacionamientos se apostaban en lo que debió ser área de tránsito, ascenso y descenso para los cientos de pacientes; el estilo de la remoción no fue cordial pero sí efectivo al momento; gran cantidad de patrullas y efectivos actuaron en el desalojo.

La consecuencia son manifestaciones por quienes consideran afectados sus derechos y sobre todo su ingreso; ya se habla de mesas de diálogo entre las autoridades municipales y los comerciantes, mas sería importante les quede claro a ambas partes que las aceras pertenecen a los peatones y una representación ciudadana sería de gran importancia para una salida justa a esta problemática.

Los riesgos a la salud que paradójicamente se generan alrededor de la concurrida clínica, la competencia desleal al comercio establecido y el libre tránsito de pacientes y sus familiares son prioridades, de no ser tomadas en cuenta difícilmente verán solución en un futuro.

Por si fuera poco, Villalobos ha demostrado falta de oficio político cuando habla sin dar detalle de proyectos como el del Parque Melchor Ocampo sin haberlo aterrizado, esto dio lugar a versiones de que este bello pero descuidado espacio construido en 1897 por el entonces gobernador Manuel Alarcón se convertiría en una alternativa de tianguis, las protestas de ambientalistas no se hicieron esperar.

El asunto sigue escalando y esperemos no cobre tintes violentos, pues según ha manifestado el propio alcalde hay amenazas contra funcionarios de su administración; es necesario dar pasos firmes para cumplir eficazmente con el mandato popular, de lo que resulte en este conflicto se verá quiénes son los verdaderos dueños de la calle.


Twitter: @michelleonofre

Cuautla es reconocida como la capital histórica de Morelos y el nombramiento no puede ser más acertado, este municipio ha sido pieza clave en la construcción de nuestro país, la Independencia y la Revolución sucedida un siglo después, vieron importantes y épicos episodios en la heroica tierra morelense.

Sin embargo, si alguien tiene deseos de visitar este sitio y no tiene los medios económicos o el tiempo para trasladarse a Morelos, la solución es sencilla, basta con acercarse a uno de los tianguis que abundan en nuestras colonias, parece risible pero no lo es, Cuautla es un municipio plagado de historia, pero también de comerciantes ambulantes quienes se han apoderado de las estrechas calles y aceras, haciendo el caminar una aventura llena de adrenalina al tratar de esquivar a los no pocos vehículos con la necesidad de transitar por estas caóticas vías, no hay espacios para nadie, únicamente anaqueles o estructuras para la exhibición de diversas mercancías, el ambulantaje no se conforma con apropiarse de banquetas, toma buena parte del arroyo vehicular como departamento anexo para la venta, un espectáculo triste y sin motivos de visita para el turismo.

En Cuernavaca la “ciudad de la eterna primavera”, las cosas no son distintas, el primer cuadro hierve por los congestionamientos vehiculares, la pasada administración Graquista anunció que la calle Guerrero cerraría al paso de automotores para convertirse en un corredor turístico peatonal, el costo económico sobra decir fue alto como siempre, la utilidad poca y el objetivo no se cumplió; quedó olvidado el gris pasillo peatonal con bancas y macetas al servicio de exhibidores de mercancía o depósitos de basura, una vez más, el comercio informal y la economía subterránea se habían apoderado de un débil intento por cambiar las cosas. Y qué decir del Palacio de Cortés y el “madruguete” dado por el INAH para quitar a los comerciantes de la explanada con el proceso de restauración.

El alcalde de la capital morelense Antonio Villalobos, tomó acciones que parecen encaminadas a poner orden en la periferia de la clínica #1 del IMSS, en la vía más transitada de la ciudad “Plan de Ayala”, retirando tras muchos años de permanencia (más de los que puedo recordar) a los ambulantes vendedores de comida, cuyas instalaciones y estacionamientos se apostaban en lo que debió ser área de tránsito, ascenso y descenso para los cientos de pacientes; el estilo de la remoción no fue cordial pero sí efectivo al momento; gran cantidad de patrullas y efectivos actuaron en el desalojo.

La consecuencia son manifestaciones por quienes consideran afectados sus derechos y sobre todo su ingreso; ya se habla de mesas de diálogo entre las autoridades municipales y los comerciantes, mas sería importante les quede claro a ambas partes que las aceras pertenecen a los peatones y una representación ciudadana sería de gran importancia para una salida justa a esta problemática.

Los riesgos a la salud que paradójicamente se generan alrededor de la concurrida clínica, la competencia desleal al comercio establecido y el libre tránsito de pacientes y sus familiares son prioridades, de no ser tomadas en cuenta difícilmente verán solución en un futuro.

Por si fuera poco, Villalobos ha demostrado falta de oficio político cuando habla sin dar detalle de proyectos como el del Parque Melchor Ocampo sin haberlo aterrizado, esto dio lugar a versiones de que este bello pero descuidado espacio construido en 1897 por el entonces gobernador Manuel Alarcón se convertiría en una alternativa de tianguis, las protestas de ambientalistas no se hicieron esperar.

El asunto sigue escalando y esperemos no cobre tintes violentos, pues según ha manifestado el propio alcalde hay amenazas contra funcionarios de su administración; es necesario dar pasos firmes para cumplir eficazmente con el mandato popular, de lo que resulte en este conflicto se verá quiénes son los verdaderos dueños de la calle.


Twitter: @michelleonofre

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