/ sábado 15 de junio de 2024

¿Pueden ser objeto de una compreventa los derechos hereditarios?

En seguimiento al artículo que escribimos la semana anterior y satisfaciendo algunas de las inquietudes de quienes me honran leyendo esta columna, voy a hacer una reseña breve y sustanciosa respecto a que cuando muere el testador o si no hizo testamento y se abre la sucesión legítima, los herederos, tienen, de acuerdo a estos dos supuestos, derecho a la herencia, es decir a los derechos hereditarios, según la voluntad del testador o el mandato del cuerpo normativo respecto a la sucesión legítima.

El contrato de compraventa es el que se celebra entre el vendedor y el comprador respecto a un objeto determinado, en el que el primero se obliga a transmitir el dominio y la cosa, y el segundo a pagar un precio cierto y determinado; ahí en sus efectos se le van a aplicar todas las reglas de la compraventa; en este aspecto el artículo 1292 del Código Civil para la Ciudad de México, en el Libro Tercero denominado De La Sucesiones, mandata lo siguiente: “El heredero -podría ser el testamentario o el legítimo- de parte de los bienes que quiera vender a un extraño su derecho hereditario, debe -es una carga impuesta unilateralmente por la ley- notificar a sus coherederos -los que junto con él también tengan esos derechos hereditarios y de ahí que tengan ese calificativo- por medio de notario, judicialmente o por medio de dos testigos, las bases -podría ser al contado, a plazos, en moneda nacional, o extranjera- o condiciones en que se ha concretado la venta, -esto es muy importante distinguidos lectores porque la ley está considerando ese derecho hereditario como algo que al morir el autor de la sucesión, el heredero adquiere ese derecho, como lo dije en el artículo de la semana pasada- a fin de que aquéllos –los coherederos-, dentro del término de ocho días, hagan uso del derecho del tanto; si los herederos hacen uso de ese derecho, el vendedor -en este caso el titular de los derechos hereditarios sea por testamento o sucesión legítima- está obligado a consumar la venta a su favor, conforme a las bases concertadas. Por el sólo lapso de los ocho días se pierde el derecho del tanto; si la venta se hace omitiéndose la notificación prescrita en este artículo, será nula.”

Seguramente que esto llamará la atención de quienes me honran leyendo este artículo, porque no es usual, y sobre todo que se le tienen que aplicar las reglas de la compraventa, y ese derecho del tanto es el que normalmente tienen los copropietarios en una cosa un bien mueble o inmueble, y ese derecho del tanto queda regulado en el artículo del código comentado en el numeral 974 que habla de ese derecho del tanto, de varios y que se puede favorecer al de mayor parte.

Subrayar que si el coheredero quiere vender y no concede el derecho del tanto a los coherederos, dice la ley que el acto estará afectado de nulidad; por falla del legislador que ignora la teoría general de la naturaleza jurídica, no sabe que esa clase de nulidad es absoluta; es decir es imprescriptible, no es convalidable, siempre surtirá sus efectos, y cuando se declare será retroactiva, pero por lo pronto hay que señalar que esa compraventa nunca será perfecta, no habrá transmitido el dominio, porque una de las reglas de la propiedad, en copropiedad que se lleva al derecho hereditario es que se requiere el consentimiento unánime, es decir de todos los copropietarios en cuanto a que no ejercen el derecho del tanto y entonces el coheredero puede sin ningún problema, vender su parte alícuota en la herencia, que es una parte de ella.

Estamos en vísperas de que se den facilidades notariales para compraventas y actos de esta naturaleza, y aquí hacemos un exhorto a quienes nos leen, para que en un momento dado esperen estas jornadas que se avecinan, para poder realizar actos jurídicos, escrituras, testamentos y otros actos a precios muy reducidos, gracias a los arreglos que ha hecho Martí Batres, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, con las asociaciones y colegios de notarios, sobre todo de la Ciudad de México.

CONCLUSIÓN

Primera: Los derechos hereditarios de acuerdo con la ley, si son posibles física, jurídica y comercialmente, pueden ser objeto de un contrato de compraventa.

Segunda: Los términos de la compraventa se les notifican a los coherederos, para que si ellos quieren en un lapso de ocho días ejercer el derecho del tanto, en lugar de que le vendan esa parte proporcional de la herencia a un extraño, sea un propio coheredero el que se quede con ella.

Tercera: Las reglas, todas, incluidas la de la evicción y los vicios ocultos, se aplicarán derivados de la compraventa al caso específico de esta venta de los derechos hereditarios.


Profesor de Carrera, con 57 años de Cátedra ininterrumpida en Derecho Civil y Derecho Familiar, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.


En seguimiento al artículo que escribimos la semana anterior y satisfaciendo algunas de las inquietudes de quienes me honran leyendo esta columna, voy a hacer una reseña breve y sustanciosa respecto a que cuando muere el testador o si no hizo testamento y se abre la sucesión legítima, los herederos, tienen, de acuerdo a estos dos supuestos, derecho a la herencia, es decir a los derechos hereditarios, según la voluntad del testador o el mandato del cuerpo normativo respecto a la sucesión legítima.

El contrato de compraventa es el que se celebra entre el vendedor y el comprador respecto a un objeto determinado, en el que el primero se obliga a transmitir el dominio y la cosa, y el segundo a pagar un precio cierto y determinado; ahí en sus efectos se le van a aplicar todas las reglas de la compraventa; en este aspecto el artículo 1292 del Código Civil para la Ciudad de México, en el Libro Tercero denominado De La Sucesiones, mandata lo siguiente: “El heredero -podría ser el testamentario o el legítimo- de parte de los bienes que quiera vender a un extraño su derecho hereditario, debe -es una carga impuesta unilateralmente por la ley- notificar a sus coherederos -los que junto con él también tengan esos derechos hereditarios y de ahí que tengan ese calificativo- por medio de notario, judicialmente o por medio de dos testigos, las bases -podría ser al contado, a plazos, en moneda nacional, o extranjera- o condiciones en que se ha concretado la venta, -esto es muy importante distinguidos lectores porque la ley está considerando ese derecho hereditario como algo que al morir el autor de la sucesión, el heredero adquiere ese derecho, como lo dije en el artículo de la semana pasada- a fin de que aquéllos –los coherederos-, dentro del término de ocho días, hagan uso del derecho del tanto; si los herederos hacen uso de ese derecho, el vendedor -en este caso el titular de los derechos hereditarios sea por testamento o sucesión legítima- está obligado a consumar la venta a su favor, conforme a las bases concertadas. Por el sólo lapso de los ocho días se pierde el derecho del tanto; si la venta se hace omitiéndose la notificación prescrita en este artículo, será nula.”

Seguramente que esto llamará la atención de quienes me honran leyendo este artículo, porque no es usual, y sobre todo que se le tienen que aplicar las reglas de la compraventa, y ese derecho del tanto es el que normalmente tienen los copropietarios en una cosa un bien mueble o inmueble, y ese derecho del tanto queda regulado en el artículo del código comentado en el numeral 974 que habla de ese derecho del tanto, de varios y que se puede favorecer al de mayor parte.

Subrayar que si el coheredero quiere vender y no concede el derecho del tanto a los coherederos, dice la ley que el acto estará afectado de nulidad; por falla del legislador que ignora la teoría general de la naturaleza jurídica, no sabe que esa clase de nulidad es absoluta; es decir es imprescriptible, no es convalidable, siempre surtirá sus efectos, y cuando se declare será retroactiva, pero por lo pronto hay que señalar que esa compraventa nunca será perfecta, no habrá transmitido el dominio, porque una de las reglas de la propiedad, en copropiedad que se lleva al derecho hereditario es que se requiere el consentimiento unánime, es decir de todos los copropietarios en cuanto a que no ejercen el derecho del tanto y entonces el coheredero puede sin ningún problema, vender su parte alícuota en la herencia, que es una parte de ella.

Estamos en vísperas de que se den facilidades notariales para compraventas y actos de esta naturaleza, y aquí hacemos un exhorto a quienes nos leen, para que en un momento dado esperen estas jornadas que se avecinan, para poder realizar actos jurídicos, escrituras, testamentos y otros actos a precios muy reducidos, gracias a los arreglos que ha hecho Martí Batres, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, con las asociaciones y colegios de notarios, sobre todo de la Ciudad de México.

CONCLUSIÓN

Primera: Los derechos hereditarios de acuerdo con la ley, si son posibles física, jurídica y comercialmente, pueden ser objeto de un contrato de compraventa.

Segunda: Los términos de la compraventa se les notifican a los coherederos, para que si ellos quieren en un lapso de ocho días ejercer el derecho del tanto, en lugar de que le vendan esa parte proporcional de la herencia a un extraño, sea un propio coheredero el que se quede con ella.

Tercera: Las reglas, todas, incluidas la de la evicción y los vicios ocultos, se aplicarán derivados de la compraventa al caso específico de esta venta de los derechos hereditarios.


Profesor de Carrera, con 57 años de Cátedra ininterrumpida en Derecho Civil y Derecho Familiar, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.