Daniel Martínez

  / viernes 8 de febrero de 2019

Cuernavaca y el mando coordinado

El ayuntamiento de Cuernavaca podría acabar sumándose al mando policial coordinado si en el convenio que recibieron oficialmente apenas ayer se especifican adecuadamente las atribuciones que tendrá el municipio sobre la operación de los cuerpos de seguridad pública, y éstas son suficientes para que la administración municipal no sea un mero espectador en la operación de las policías municipales. Eso es lo que se desprende del restablecimiento del diálogo entre autoridades del ayuntamiento y el gobierno del estado que prefiguran acuerdos más allá de la espectacularidad de las fotografías recientes.

No se trata, advertimos, de una claudicación de ninguna de las partes, las reservas que en el gobierno estatal se mantienen sobre la capacidad de los municipios para operar la policía, y en el ayuntamiento sobre la eficiencia de la Coordinación Estatal de Seguridad Pública, siguen existiendo; pero parece que en ambas partes hay la voluntad de escuchar y construir un acuerdo que permita implementar una estrategia homogénea en materia de seguridad para todo el estado; dado que si bien es cierto que la entidad es relativamente pequeña, también lo es que la presencia criminal, y los tipos delictivos varían entre las regiones.

Esta construcción de acuerdos parte de un principio elemental de la política y parece alejar, por lo menos de momento el componente de conflagración que el gobierno del estado y el ayuntamiento de Cuernavaca mantuvieron los últimos años. No se erradican las diferencias, pero se trabaja en coincidencias para que las autoridades estatales y municipales puedan hacer su trabajo lo que, en todo caso, resulta en beneficios directos o no tanto a la ciudadanía que con toda razón reclama en Cuernavaca por la crisis en que la ciudad ha estado sumida los últimos años y lo poco efectivo que resultó, en materia de política pública, el acre enfrentamiento que mantuvieron el entonces gobernador, Graco Ramírez, y el actual –que en ese momento ocupaba la alcaldía- Cuauhtémoc Blanco.

Ya con el camino de esa colección de fracasos andado, Antonio Villalobos Adán sabe que debe mantener su personalidad y sus posturas, pero también que es conveniente mantener el espíritu conciliador en tanto los recursos del municipio dependen, en gran medida, de la buena voluntad del gobierno estatal. Además, en la esfera aún más humana, Villalobos Adán es de Cuernavaca y sabe que sus residentes son de reclamo fuerte, sobre todo para quienes siendo paisanos no cumplen con su ciudad.

Y a lo mejor para muchos significa un mero trámite, pero el hecho de que el municipio reciba la propuesta formal de convenio para el mando coordinado, resulta especialmente significativa en tanto simboliza el restablecimiento de relaciones del más alto nivel entre los gobiernos municipal y estatal. Es decir, la foto de hace un par de semanas en la visita de Ricardo Monreal, no fue solamente un montaje para simular cordialidades inexistentes; hoy parece traducirse en avances de buena voluntad en el diálogo que comenzaron a evidenciarse en la ceremonia cívica por el aniversario de la Constitución, pero cuya construcción ha sido operada por varias personas, dentro y fuera de los gobiernos estatal y municipal.

Si bien se ve lejano que Cuauhtémoc y Lobito se vuelvan amigos, por lo menos parece que hay espacio para construir una relación institucional a partir de la apertura para discutir el modelo de mando coordinado. Si el cabildo aprobara la propuesta, sugiriera algunas modificaciones, o la rechaza, serán seguramente determinantes en la relación entre autoridades, aunque seguramente ya se habrán previsto todos esos escenarios.


Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

El ayuntamiento de Cuernavaca podría acabar sumándose al mando policial coordinado si en el convenio que recibieron oficialmente apenas ayer se especifican adecuadamente las atribuciones que tendrá el municipio sobre la operación de los cuerpos de seguridad pública, y éstas son suficientes para que la administración municipal no sea un mero espectador en la operación de las policías municipales. Eso es lo que se desprende del restablecimiento del diálogo entre autoridades del ayuntamiento y el gobierno del estado que prefiguran acuerdos más allá de la espectacularidad de las fotografías recientes.

No se trata, advertimos, de una claudicación de ninguna de las partes, las reservas que en el gobierno estatal se mantienen sobre la capacidad de los municipios para operar la policía, y en el ayuntamiento sobre la eficiencia de la Coordinación Estatal de Seguridad Pública, siguen existiendo; pero parece que en ambas partes hay la voluntad de escuchar y construir un acuerdo que permita implementar una estrategia homogénea en materia de seguridad para todo el estado; dado que si bien es cierto que la entidad es relativamente pequeña, también lo es que la presencia criminal, y los tipos delictivos varían entre las regiones.

Esta construcción de acuerdos parte de un principio elemental de la política y parece alejar, por lo menos de momento el componente de conflagración que el gobierno del estado y el ayuntamiento de Cuernavaca mantuvieron los últimos años. No se erradican las diferencias, pero se trabaja en coincidencias para que las autoridades estatales y municipales puedan hacer su trabajo lo que, en todo caso, resulta en beneficios directos o no tanto a la ciudadanía que con toda razón reclama en Cuernavaca por la crisis en que la ciudad ha estado sumida los últimos años y lo poco efectivo que resultó, en materia de política pública, el acre enfrentamiento que mantuvieron el entonces gobernador, Graco Ramírez, y el actual –que en ese momento ocupaba la alcaldía- Cuauhtémoc Blanco.

Ya con el camino de esa colección de fracasos andado, Antonio Villalobos Adán sabe que debe mantener su personalidad y sus posturas, pero también que es conveniente mantener el espíritu conciliador en tanto los recursos del municipio dependen, en gran medida, de la buena voluntad del gobierno estatal. Además, en la esfera aún más humana, Villalobos Adán es de Cuernavaca y sabe que sus residentes son de reclamo fuerte, sobre todo para quienes siendo paisanos no cumplen con su ciudad.

Y a lo mejor para muchos significa un mero trámite, pero el hecho de que el municipio reciba la propuesta formal de convenio para el mando coordinado, resulta especialmente significativa en tanto simboliza el restablecimiento de relaciones del más alto nivel entre los gobiernos municipal y estatal. Es decir, la foto de hace un par de semanas en la visita de Ricardo Monreal, no fue solamente un montaje para simular cordialidades inexistentes; hoy parece traducirse en avances de buena voluntad en el diálogo que comenzaron a evidenciarse en la ceremonia cívica por el aniversario de la Constitución, pero cuya construcción ha sido operada por varias personas, dentro y fuera de los gobiernos estatal y municipal.

Si bien se ve lejano que Cuauhtémoc y Lobito se vuelvan amigos, por lo menos parece que hay espacio para construir una relación institucional a partir de la apertura para discutir el modelo de mando coordinado. Si el cabildo aprobara la propuesta, sugiriera algunas modificaciones, o la rechaza, serán seguramente determinantes en la relación entre autoridades, aunque seguramente ya se habrán previsto todos esos escenarios.


Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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