Daniel Martínez

  / viernes 6 de diciembre de 2019

Cuauh y los pacientes...

Cuando Julio Frenk ocupó la Secretaría de Salud en el gobierno federal inició una política de reconocimiento a los derechos de los pacientes y los familiares de los pacientes en el sector salud que incluía el fortalecimiento de la Conamed (creada en 1996), pero también una campaña profunda de difusión de esos derechos en los hospitales, clínicas y centros de salud de todo el país.

Hasta entonces los usuarios del sector salud en el país no ocupaban el centro del mismo, que había sido cedido a los trabajadores y más exactamente a los burócratas de la salud, percibía a los pacientes como receptores de favores de la bondad del Estado Mexicano; y en cambio ignoraban su derecho a recibir atención médica de calidad; un trato digno y respetuoso; información clara, suficiente, oportuna y veraz sobre su padecimiento y el tratamiento del mismo; a decidir libremente sobre su atención, a otorgar o no su consentimiento informado; a ser tratado con confidencialidad; a contar con facilidades para conseguir una segunda opinión médica; a ser atendidos de urgencia; a tener expedientes clínicos; y a ser atendidos en caso de inconformidad por la atención médica recibida. Estos derechos generales, de los que derivan múltiples particulares, son frecuentemente violados por las estructuras del sector salud que permiten o promueven y a veces hasta obligan al personal médico y de trabajo social a cometer actos inhumanos.

Los esquemas de corrupción; la pobre capacitación del personal en materia de derechos del paciente y atención de calidad; la saturación en las áreas de servicios y de urgencias; la falta de inversión en infraestructura y equipo; el poco alcance real de las políticas de prevención de enfermedades; la escasa cultura de autocuidado de la población; entre otros problemas asociados al cuidado de la salud, mantienen la constante de baja calidad en la atención médica de primer nivel, de urgencias y alargan los tiempos de espera para las consultas de especialidades y la atención médica de más alto nivel, lo que lesiona directamente los derechos de miles de pacientes en todo el país.

Hay que reconocer que estos esquemas no pueden ser combatidos sólo con la supervisión, pero la misma es un inicio en el conocimiento que los tomadores de decisiones en el sector salud deben tener de primera mano para orientar los escasos recursos y fortalecer en la medida de lo posible los presupuestos. Por ello uno puede ver con cierto optimismo las visitas que el gobernador, Cuauhtémoc Blanco, realizó al Hospital Parres en Cuernavaca y al de la Mujer en Yautepec. Las visitas son un proyecto de acercamiento de la autoridad a los pacientes y familiares de los pacientes, que ayudaría a mejorar algunos procedimientos y áreas de atención en el terreno de lo elemental (como limpieza en las salas de espera, atención a los familiares de los pacientes, reducción en los tiempos de espera en la medida de lo posible, surtido adecuado de las farmacias), y podría ayudar a tomar decisiones urgentes en materia de dotación de recursos que siendo tan escasos requieren dirigirse con la mayor precisión.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Cuando Julio Frenk ocupó la Secretaría de Salud en el gobierno federal inició una política de reconocimiento a los derechos de los pacientes y los familiares de los pacientes en el sector salud que incluía el fortalecimiento de la Conamed (creada en 1996), pero también una campaña profunda de difusión de esos derechos en los hospitales, clínicas y centros de salud de todo el país.

Hasta entonces los usuarios del sector salud en el país no ocupaban el centro del mismo, que había sido cedido a los trabajadores y más exactamente a los burócratas de la salud, percibía a los pacientes como receptores de favores de la bondad del Estado Mexicano; y en cambio ignoraban su derecho a recibir atención médica de calidad; un trato digno y respetuoso; información clara, suficiente, oportuna y veraz sobre su padecimiento y el tratamiento del mismo; a decidir libremente sobre su atención, a otorgar o no su consentimiento informado; a ser tratado con confidencialidad; a contar con facilidades para conseguir una segunda opinión médica; a ser atendidos de urgencia; a tener expedientes clínicos; y a ser atendidos en caso de inconformidad por la atención médica recibida. Estos derechos generales, de los que derivan múltiples particulares, son frecuentemente violados por las estructuras del sector salud que permiten o promueven y a veces hasta obligan al personal médico y de trabajo social a cometer actos inhumanos.

Los esquemas de corrupción; la pobre capacitación del personal en materia de derechos del paciente y atención de calidad; la saturación en las áreas de servicios y de urgencias; la falta de inversión en infraestructura y equipo; el poco alcance real de las políticas de prevención de enfermedades; la escasa cultura de autocuidado de la población; entre otros problemas asociados al cuidado de la salud, mantienen la constante de baja calidad en la atención médica de primer nivel, de urgencias y alargan los tiempos de espera para las consultas de especialidades y la atención médica de más alto nivel, lo que lesiona directamente los derechos de miles de pacientes en todo el país.

Hay que reconocer que estos esquemas no pueden ser combatidos sólo con la supervisión, pero la misma es un inicio en el conocimiento que los tomadores de decisiones en el sector salud deben tener de primera mano para orientar los escasos recursos y fortalecer en la medida de lo posible los presupuestos. Por ello uno puede ver con cierto optimismo las visitas que el gobernador, Cuauhtémoc Blanco, realizó al Hospital Parres en Cuernavaca y al de la Mujer en Yautepec. Las visitas son un proyecto de acercamiento de la autoridad a los pacientes y familiares de los pacientes, que ayudaría a mejorar algunos procedimientos y áreas de atención en el terreno de lo elemental (como limpieza en las salas de espera, atención a los familiares de los pacientes, reducción en los tiempos de espera en la medida de lo posible, surtido adecuado de las farmacias), y podría ayudar a tomar decisiones urgentes en materia de dotación de recursos que siendo tan escasos requieren dirigirse con la mayor precisión.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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