/ sábado 7 de noviembre de 2020

Como Jimmy's no hay dos

Antes que llegara el plato a la mesa, el olor que recorría el recinto ya anunciaba el estelar de la noche y las papilas gustativas comenzaron a hacer su trabajo.

De un momento a otro apareció frente a mi un monstruo que al mismo tiempo de inspirar respeto, me invitaba a iniciar la batalla. Aunque estaba temeroso, sabía en el fondo que esto no podía comenzar de otra forma que mediante un ataque directo y declarado.

Luego de la primer mordida, la batalla se transformó en romance: el sabor de la carne de res preparada meticulosamente por Jimmy, me sedujo tranquila y apaciblemente a avanzar sin prisas, despacio, poco a poco y hasta con cariño.

En el paladar, los sabores del tocino, la costra de queso, los aderezos, el pan, pero sobre todo los matices de la carne, hicieron del encuentro un fiesta de sabor.

Y es que Jimmi le pone todo el amor a la producción y así lo anuncia: solo falta darse una vuelta por su página de Face para comenzar a babear y planear el festín.

Además de la hamburguesa clásica, tuve la oportunidad y la panza, para saborear el jocho más sencillo, preparado con una salchicha artesanal de carne de puerco, unas hojas de tocino bien frito y por supuesto, los complementos que hacen de aquello una comida completa con vegetales y una porción bien servida de papas a la francesa.

Con Jimmy todo está confeccionado de forma artesanal. Quizá ese -además de su sazón particular- es el secreto del éxito que en cinco años lo ha llevado de ser un proyecto gastronómico a un restaurante consolidado en el gusto de los guayabos que lo buscan y lo siguen hasta ese rinconcito de Tetela del Monte donde la gente espera mesa para embriagarse de sabor.

En la carta hay tanta variedad como paladares exigentes, incluso te reta a medir tu capacidad con dos o tres hamburguesas monstruo, además por supuesto de la especialidad de la semana que se renueva cada siete días para aportarle dinamismo a la oferta gastronómica.

La única mala noticia es que Jimmy sólo sirve sus hamburguesas de jueves a sábado, en un horario apretado que requiere de programación, por eso les recomiendo pasar a ver sus variedades en las redes sociales y llamar para apartar.

De las otras ni me acuerdo, en mi mente ya solo existe su nombre… y no es canción aunque si romance.

Antes que llegara el plato a la mesa, el olor que recorría el recinto ya anunciaba el estelar de la noche y las papilas gustativas comenzaron a hacer su trabajo.

De un momento a otro apareció frente a mi un monstruo que al mismo tiempo de inspirar respeto, me invitaba a iniciar la batalla. Aunque estaba temeroso, sabía en el fondo que esto no podía comenzar de otra forma que mediante un ataque directo y declarado.

Luego de la primer mordida, la batalla se transformó en romance: el sabor de la carne de res preparada meticulosamente por Jimmy, me sedujo tranquila y apaciblemente a avanzar sin prisas, despacio, poco a poco y hasta con cariño.

En el paladar, los sabores del tocino, la costra de queso, los aderezos, el pan, pero sobre todo los matices de la carne, hicieron del encuentro un fiesta de sabor.

Y es que Jimmi le pone todo el amor a la producción y así lo anuncia: solo falta darse una vuelta por su página de Face para comenzar a babear y planear el festín.

Además de la hamburguesa clásica, tuve la oportunidad y la panza, para saborear el jocho más sencillo, preparado con una salchicha artesanal de carne de puerco, unas hojas de tocino bien frito y por supuesto, los complementos que hacen de aquello una comida completa con vegetales y una porción bien servida de papas a la francesa.

Con Jimmy todo está confeccionado de forma artesanal. Quizá ese -además de su sazón particular- es el secreto del éxito que en cinco años lo ha llevado de ser un proyecto gastronómico a un restaurante consolidado en el gusto de los guayabos que lo buscan y lo siguen hasta ese rinconcito de Tetela del Monte donde la gente espera mesa para embriagarse de sabor.

En la carta hay tanta variedad como paladares exigentes, incluso te reta a medir tu capacidad con dos o tres hamburguesas monstruo, además por supuesto de la especialidad de la semana que se renueva cada siete días para aportarle dinamismo a la oferta gastronómica.

La única mala noticia es que Jimmy sólo sirve sus hamburguesas de jueves a sábado, en un horario apretado que requiere de programación, por eso les recomiendo pasar a ver sus variedades en las redes sociales y llamar para apartar.

De las otras ni me acuerdo, en mi mente ya solo existe su nombre… y no es canción aunque si romance.

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