/ lunes 19 de octubre de 2020

Coahuila, Hidalgo ¿y Morelos?

La realidad no es espantosa, pero sí sus interpretaciones. Considerar que los resultados electorales del domingo en Hidalgo y Coahuila significan el resurgimiento del PRI y se pueden traducir como que en el 2021 los mexicanos tendrán esas dos opciones para elegir resulta de verdadero terror, a lo mejor porque ya se acercan el Halloween y los días de muertos.

Claro que los priistas festejan, porque han tenido muy poco qué celebrar en los últimos años, y por supuesto los morenistas aducen toda serie de pretextos y reparten culpas por no haber logrado triunfo en los dos estados que medio se disputaron el domingo. La evidencia apunta, sin embargo, a que el fenómeno de las elecciones locales sigue siendo un auto regional en el que resulta bastante poco relevante lo que ocurre en el plano nacional, a no ser que se trate de una elección presidencial. Las elecciones en Coahuila e Hidalgo respondieron a dinámicas locales más cercanas a la aprobación de las autoridades estatales y municipales, el trabajo de los partidos políticos en las regiones, los liderazgos regionales, y otros, que a la aprobación que pudiera tener el gobierno federal.

En todo caso, lo que enseñan las elecciones del domingo es lo que ya se sabía desde hace mucho; en la democracia no hay invencibles, lo regional tiende a superar a lo nacional en la mente de los electores, el respaldo a las autoridades más cercanas (alcaldes y gobernador) influye en la intención de voto más que el que se pueda tener a las figuras más lejanas, el trabajo efectivo y por objetivos es determinante en los éxitos de campaña, y otras más sobre la propuesta y propaganda electoral que son válidas históricamente en las contiendas electorales en todo el mundo.

El conocimiento reforzado por los procesos electorales de Hidalgo y Coahuila puede aplicarse en Morelos para advertir cosas que podrían pasar dadas las tendencias que se han mostrado los dos primeros años de gobierno de Cuauhtémoc Blanco, los 22 meses de gestión de los alcaldes, y los más de dos años de la Legislatura. La gestión del gobernador podría influir negativamente en la intención de voto por Encuentro Social, la tampoco buena percepción ciudadana sobre el trabajo de los legisladores y alcaldes de Morena, si bien podría hacer menos daño que la del gobernador, tampoco operará necesariamente como un valor. La posibilidad de que la coalición en el gobierno que no supo integrar una mayoría legislativa ni entre los alcaldes, pierda posiciones en el Congreso y Ayuntamientos es alta, aunque tendría que reconocerse que no se percibe un adversario que pueda consolidar esta tendencia en todo el estado; en cambio, en diversas regiones es notable el surgimiento o renacimiento de liderazgos. Es decir, si lo que fue la coalición Juntos Haremos Historia (que se refrendaría aparentemente sólo si Muñoz Ledo se hace de la dirigencia nacional de Morena), pierde la mayoría que logró en curules y ayuntamientos en el 2018, no será frente a un sólo partido político, sino a liderazgos diversos; es decir, sería una derrota parte a parte. Falta mucho aún y casi todo puede corregirse.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

La realidad no es espantosa, pero sí sus interpretaciones. Considerar que los resultados electorales del domingo en Hidalgo y Coahuila significan el resurgimiento del PRI y se pueden traducir como que en el 2021 los mexicanos tendrán esas dos opciones para elegir resulta de verdadero terror, a lo mejor porque ya se acercan el Halloween y los días de muertos.

Claro que los priistas festejan, porque han tenido muy poco qué celebrar en los últimos años, y por supuesto los morenistas aducen toda serie de pretextos y reparten culpas por no haber logrado triunfo en los dos estados que medio se disputaron el domingo. La evidencia apunta, sin embargo, a que el fenómeno de las elecciones locales sigue siendo un auto regional en el que resulta bastante poco relevante lo que ocurre en el plano nacional, a no ser que se trate de una elección presidencial. Las elecciones en Coahuila e Hidalgo respondieron a dinámicas locales más cercanas a la aprobación de las autoridades estatales y municipales, el trabajo de los partidos políticos en las regiones, los liderazgos regionales, y otros, que a la aprobación que pudiera tener el gobierno federal.

En todo caso, lo que enseñan las elecciones del domingo es lo que ya se sabía desde hace mucho; en la democracia no hay invencibles, lo regional tiende a superar a lo nacional en la mente de los electores, el respaldo a las autoridades más cercanas (alcaldes y gobernador) influye en la intención de voto más que el que se pueda tener a las figuras más lejanas, el trabajo efectivo y por objetivos es determinante en los éxitos de campaña, y otras más sobre la propuesta y propaganda electoral que son válidas históricamente en las contiendas electorales en todo el mundo.

El conocimiento reforzado por los procesos electorales de Hidalgo y Coahuila puede aplicarse en Morelos para advertir cosas que podrían pasar dadas las tendencias que se han mostrado los dos primeros años de gobierno de Cuauhtémoc Blanco, los 22 meses de gestión de los alcaldes, y los más de dos años de la Legislatura. La gestión del gobernador podría influir negativamente en la intención de voto por Encuentro Social, la tampoco buena percepción ciudadana sobre el trabajo de los legisladores y alcaldes de Morena, si bien podría hacer menos daño que la del gobernador, tampoco operará necesariamente como un valor. La posibilidad de que la coalición en el gobierno que no supo integrar una mayoría legislativa ni entre los alcaldes, pierda posiciones en el Congreso y Ayuntamientos es alta, aunque tendría que reconocerse que no se percibe un adversario que pueda consolidar esta tendencia en todo el estado; en cambio, en diversas regiones es notable el surgimiento o renacimiento de liderazgos. Es decir, si lo que fue la coalición Juntos Haremos Historia (que se refrendaría aparentemente sólo si Muñoz Ledo se hace de la dirigencia nacional de Morena), pierde la mayoría que logró en curules y ayuntamientos en el 2018, no será frente a un sólo partido político, sino a liderazgos diversos; es decir, sería una derrota parte a parte. Falta mucho aún y casi todo puede corregirse.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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