/ miércoles 5 de mayo de 2021

Candidatos y reforma del Estado

El paseíllo está de más si seguirán diciendo exactamente lo mismo que la campaña pasada, y la anterior, y la previa, y la de antes. Si creen que una campaña de propuestas es anunciar las adhesiones de uno por uno de supuestos liderazgos, si asumen que firmar compromisos para cumplir sus obligaciones mínimas es una forma de granjearse la admiración y la simpatía de los electores; pero siguen siendo incapaces de escuchar realmente lo que le duele a la ciudadanía y ofrecer soluciones, aunque sea lo más discretas para los problemas que enfrenta a diario la sociedad morelense; bien podrían ahorrarse los millones de pesos, porque la gente bien puede decidir echando un volado entre tanto candidato que promete ser exactamente lo mismo que sus antecesores: un aplazador de los graves problemas de Morelos.

Hay honrosas excepciones, por supuesto, quizá uno o dos en Cuernavaca, alguno en Cuautla, otro en Jojutla, uno más en Jiutepec, de los que van para alcaldes; quizá entre los más de 30 que buscan diputaciones federales tres hayan generado propuestas legislativas interesantes; y de candidatos al legislativo local poco puede decirse aún. Pero en términos de calidad, las campañas en general, y por consiguiente los candidatos, siguen debiendo mucho a la ciudadanía.

Urgiría, porque básicamente a Morelos le están brotando un montón de fallas estructurales que requieren una profunda reforma del Estado. Revisar las estructuras de poder para garantizar su operación eficiente, pero también obediente de la ciudadanía es una de las tareas urgentes, mucho más cuando el Congreso local está paralizado por el enfrentamiento entre grupos de igual número de diputados que mantienen secuestrado al Legislativo a imposibilitar los acuerdos; un Ejecutivo cuyas discrecionales actuaciones en todos los rubros le han significado ser el peor evaluado en el país; un poder judicial que se mantiene bajo el permanente cuestionamiento de los otros y de la sociedad; y 36 ayuntamientos en permanente crisis económica y política por un pésimo acuerdo de distribución de recursos públicos. Si a esta colección de “retos” institucionales, sumamos el urgente rediseño que requieren algunos órganos autónomos, como el Instituto Morelense de Información Pública y Estadística, y la garantía de autonomía que urge al resto y que pasa también por reformas jurídicas que permitan garantizar su presupuesto; la tarea de la próxima legislatura local, y de los 36 alcaldes que serán electos el 6 de junio próximo, es enorme y requiere no sólo de acuerdos políticos de largo alcance, sino también de ideas frescas que debieran estarse debatiendo desde ahora para que el electorado pueda determinar desde ya el rumbo que queremos tome el estado.

Porque si bien es cierto que Morelos es ejemplar en la política nacional (tierra de experimentos le llaman algunos grillos), también lo es que la gente merece mucho más de lo que la clase política parece dispuesta a ofrecer. Si se trata de experimentar, tendríamos que hacerlo en serio, con un proyecto integral que permita construir un nuevo modelo de Estado funcional, efectivo, y que nos incluya a todos. ¿Algún candidato tiene esa propuesta? A todos nos encantará escucharla.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

El paseíllo está de más si seguirán diciendo exactamente lo mismo que la campaña pasada, y la anterior, y la previa, y la de antes. Si creen que una campaña de propuestas es anunciar las adhesiones de uno por uno de supuestos liderazgos, si asumen que firmar compromisos para cumplir sus obligaciones mínimas es una forma de granjearse la admiración y la simpatía de los electores; pero siguen siendo incapaces de escuchar realmente lo que le duele a la ciudadanía y ofrecer soluciones, aunque sea lo más discretas para los problemas que enfrenta a diario la sociedad morelense; bien podrían ahorrarse los millones de pesos, porque la gente bien puede decidir echando un volado entre tanto candidato que promete ser exactamente lo mismo que sus antecesores: un aplazador de los graves problemas de Morelos.

Hay honrosas excepciones, por supuesto, quizá uno o dos en Cuernavaca, alguno en Cuautla, otro en Jojutla, uno más en Jiutepec, de los que van para alcaldes; quizá entre los más de 30 que buscan diputaciones federales tres hayan generado propuestas legislativas interesantes; y de candidatos al legislativo local poco puede decirse aún. Pero en términos de calidad, las campañas en general, y por consiguiente los candidatos, siguen debiendo mucho a la ciudadanía.

Urgiría, porque básicamente a Morelos le están brotando un montón de fallas estructurales que requieren una profunda reforma del Estado. Revisar las estructuras de poder para garantizar su operación eficiente, pero también obediente de la ciudadanía es una de las tareas urgentes, mucho más cuando el Congreso local está paralizado por el enfrentamiento entre grupos de igual número de diputados que mantienen secuestrado al Legislativo a imposibilitar los acuerdos; un Ejecutivo cuyas discrecionales actuaciones en todos los rubros le han significado ser el peor evaluado en el país; un poder judicial que se mantiene bajo el permanente cuestionamiento de los otros y de la sociedad; y 36 ayuntamientos en permanente crisis económica y política por un pésimo acuerdo de distribución de recursos públicos. Si a esta colección de “retos” institucionales, sumamos el urgente rediseño que requieren algunos órganos autónomos, como el Instituto Morelense de Información Pública y Estadística, y la garantía de autonomía que urge al resto y que pasa también por reformas jurídicas que permitan garantizar su presupuesto; la tarea de la próxima legislatura local, y de los 36 alcaldes que serán electos el 6 de junio próximo, es enorme y requiere no sólo de acuerdos políticos de largo alcance, sino también de ideas frescas que debieran estarse debatiendo desde ahora para que el electorado pueda determinar desde ya el rumbo que queremos tome el estado.

Porque si bien es cierto que Morelos es ejemplar en la política nacional (tierra de experimentos le llaman algunos grillos), también lo es que la gente merece mucho más de lo que la clase política parece dispuesta a ofrecer. Si se trata de experimentar, tendríamos que hacerlo en serio, con un proyecto integral que permita construir un nuevo modelo de Estado funcional, efectivo, y que nos incluya a todos. ¿Algún candidato tiene esa propuesta? A todos nos encantará escucharla.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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