/ sábado 31 de julio de 2021

Al que madruga...

Justo ayer y con un mes de anticipación a lo que habitualmente ocurre, un grupo de 16 de un total de 20 diputados electos, anunciaron que tomaron acuerdos para designar al panista

Francisco Erick Sánchez Zavala como el presidente de la Mesa Directiva, y a Paola Cruz Torres, de Morena, como quién será la presidenta de la Junta Política y de Gobierno para la siguiente Legislatura.

No fue una sorpresa, puesto que desde hace más de un mes comenzaron a sostener reuniones de preparación, pero si pareció ágil el anuncio de quienes serán -por así decirlo- los titulares de los órganos de dirección y control del nuevo Congreso, ya que habitualmente esos acuerdos se concretan en los tres días previos al 1 de septiembre, cuando da inicio el periodo de la nueva Legislatura.

Y aunque nos congratula constatar que el diálogo rinde frutos, según como se han conducido las legislaturas anteriores, parece que nada es definitivo, hasta que no se asiente en las actas oficiales y los acuerdos sean tomados en el ejercicio que les corresponde.

Para muestra solo hace falta recordar que un par de días previos al 1 de septiembre de 2018, uno de los diputados -electos hasta entonces- se anticipó a lavar con detergente la sede del Congreso, como para enviar el mensaje de que llegarían a sacar la suciedad que habían dejado las Legislaturas anteriores.

Incluso transitó varios meses como uno de los diputados más influyentes, se apoderó de comisiones y definió a los titulares de varios órganos internos.

A la postre, sus actitudes, desplantes y la desesperación por continuar a como diera lugar dentro de la política, lo llevaron a brincar de un partido a otro hasta que nadie lo quiso, para terminar como uno de los diputados no solo menos influyentes sino más despreciados por sus iguales.

Es decir, nada de lo que ocurre en política es definitivo y mucho menos si en las decisiones que se toman existen huecos que en algún momento se llenarán.

Me refiero a que en un mes todo puede ocurrir, sobre todo cuando para afianzar los acuerdos, aún falta por definir quién encabezará cada una de las Comisiones Legislativas -especialmente las de Hacienda, Gobernación, Seguridad y algunas más- que son estratégicas para los equilibrios hacia el interior y el exterior del Congreso.

Falta también que la autoridad electoral decida quién será la diputada por el Distrito 1 de Cuernavaca, lo que dejará al PAN o a Morena con una diputada más o una menos.

Además, aún no hemos visto, por lo menos no en lo público, cuál será la postura de diputadas como Tania Valentina Rodríguez Ruiz, del PT, que repetirá y que su experiencia por si sola, la vuelve un factor definitorio en la integración de la nueva Legislatura.

Por lo pronto los avances parecen reales y mayoritarios.

Por cierto y únicamente por futurear… si el primer año -la luna de miel- de la Legislatura, Paco Sánchez y Paola Cruz estarán al frente de los Órganos, para el segundo y tercero podríamos ver en esas sillas a Óscar Cano "el Toby", Agustín Alonso, Tania Valentina, Ariadna Barrera o Mirna Zavala, cada uno con proyectos políticos muy personales y de grupos.

Si así fuera, sin duda, esto se va a poner bueno para algunos y muy pero muy malo para otros, sobre todo para la segunda mitad de un sexenio que parece sostenido por hilitos.

Justo ayer y con un mes de anticipación a lo que habitualmente ocurre, un grupo de 16 de un total de 20 diputados electos, anunciaron que tomaron acuerdos para designar al panista

Francisco Erick Sánchez Zavala como el presidente de la Mesa Directiva, y a Paola Cruz Torres, de Morena, como quién será la presidenta de la Junta Política y de Gobierno para la siguiente Legislatura.

No fue una sorpresa, puesto que desde hace más de un mes comenzaron a sostener reuniones de preparación, pero si pareció ágil el anuncio de quienes serán -por así decirlo- los titulares de los órganos de dirección y control del nuevo Congreso, ya que habitualmente esos acuerdos se concretan en los tres días previos al 1 de septiembre, cuando da inicio el periodo de la nueva Legislatura.

Y aunque nos congratula constatar que el diálogo rinde frutos, según como se han conducido las legislaturas anteriores, parece que nada es definitivo, hasta que no se asiente en las actas oficiales y los acuerdos sean tomados en el ejercicio que les corresponde.

Para muestra solo hace falta recordar que un par de días previos al 1 de septiembre de 2018, uno de los diputados -electos hasta entonces- se anticipó a lavar con detergente la sede del Congreso, como para enviar el mensaje de que llegarían a sacar la suciedad que habían dejado las Legislaturas anteriores.

Incluso transitó varios meses como uno de los diputados más influyentes, se apoderó de comisiones y definió a los titulares de varios órganos internos.

A la postre, sus actitudes, desplantes y la desesperación por continuar a como diera lugar dentro de la política, lo llevaron a brincar de un partido a otro hasta que nadie lo quiso, para terminar como uno de los diputados no solo menos influyentes sino más despreciados por sus iguales.

Es decir, nada de lo que ocurre en política es definitivo y mucho menos si en las decisiones que se toman existen huecos que en algún momento se llenarán.

Me refiero a que en un mes todo puede ocurrir, sobre todo cuando para afianzar los acuerdos, aún falta por definir quién encabezará cada una de las Comisiones Legislativas -especialmente las de Hacienda, Gobernación, Seguridad y algunas más- que son estratégicas para los equilibrios hacia el interior y el exterior del Congreso.

Falta también que la autoridad electoral decida quién será la diputada por el Distrito 1 de Cuernavaca, lo que dejará al PAN o a Morena con una diputada más o una menos.

Además, aún no hemos visto, por lo menos no en lo público, cuál será la postura de diputadas como Tania Valentina Rodríguez Ruiz, del PT, que repetirá y que su experiencia por si sola, la vuelve un factor definitorio en la integración de la nueva Legislatura.

Por lo pronto los avances parecen reales y mayoritarios.

Por cierto y únicamente por futurear… si el primer año -la luna de miel- de la Legislatura, Paco Sánchez y Paola Cruz estarán al frente de los Órganos, para el segundo y tercero podríamos ver en esas sillas a Óscar Cano "el Toby", Agustín Alonso, Tania Valentina, Ariadna Barrera o Mirna Zavala, cada uno con proyectos políticos muy personales y de grupos.

Si así fuera, sin duda, esto se va a poner bueno para algunos y muy pero muy malo para otros, sobre todo para la segunda mitad de un sexenio que parece sostenido por hilitos.

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