Daniel Martínez

  / jueves 7 de marzo de 2019

Abucheados son todos…

Puede que no se trate de una estrategia oficialmente reconocida, pero los abucheos a los gobernadores en los actos públicos en que reciben al presidente, Andrés Manuel López Obrador, parecen bastante orquestados como para ser considerados reacciones espontáneas. Porque si bien la mayoría de estas manifestaciones de aparente rechazo se han presentado en estados gobernados por gente de partidos adversarios de López Obrador, no tendría que pasarse por alto que también han ocurrido en Morelos, con un mandatario que tiene un amplio respaldo popular y que viene de un partido aliado al del presidente. En efecto, al propio Cuauhtémoc Blanco le ha tocado enfrentar los gritos de desaprobación que, curiosamente, sólo se han presentado en Morelos durante un acto con el presidente.

No se trata de que todo mundo aplauda a los gobernadores, incluso puede pensarse que habrá los que tengan un amplio rechazo de la ciudadanía que los eligió. El caso de Morelos es diverso porque Cuauhtémoc Blanco Bravo es respaldado abiertamente por mucha gente, y quienes lo rechazan (bastantes menos, por cierto) tampoco parecen ser muy adeptos a la figura de Andrés Manuel López Obrador salvo por una fracción de Morena que habría querido tener otro candidato a la gubernatura pero que no representan mayoría ni al interior de su partido. De hecho, la decisión de nominar a Cuauhtémoc Blanco como candidato a la gubernatura por la coalición de Morena, PT y PES, vino directamente de Andrés Manuel López Obrador, así que los abucheos en el caso de Morelos no parecen venir de una manifestación espontánea de seguidores lopezobradoristas, sino de una orquestación de un grupo que si bien apoya disciplinadamente a López Obrador, parece dispuesto a desgastar a figuras políticas regionales y obtener en el futuro cercano algún dividendo electoral.

Yeidckol Polevnsky, la dirigente nacional de Morena, asegura que la estrategia de abucheos no es de diseño institucional en su partido y que el supuesto manual que alienta las rechiflas es falso. Queremos creerle, porque sería terrible que hubiera una orquestación institucional desde su partido para desacreditar a quienes son percibidos como enemigos de esa facción del pensamiento político o del poder público en México. Tendrá que reconocer la dirigente de Morena que muchos de los seguidores de López Obrador son bastante proclives a mostrar su rechazo para cualquier político que no sea el actual presidente de la República lo que haría pensar en que, aún sin tratarse de una estrategia partidista, sí exista una orquestación de grupos dentro del partido para organizar muestras de reprobación a los mandatarios con los que ese grupo particular no está de acuerdo, aún tratándose de quienes se reconocen a sí mismos como aliados del presidente, y son reconocidos por él como tales.

La molestia de los mandatarios es normal, mucho más cuando se ha ubicado “mano negra” aunque no sea institucional, en las escandalosas desacreditaciones. Si esa molestia puede generar problemas de diálogo entre los gobiernos, federales y estatales en algún momento se verá conforme a la evolución que tomen los hechos en las próximas giras presidenciales. El tema no debiera ser tan delicado, pero en un ambiente de hipersensibilidad política, amenaza apoderarse bastante pronto de la agenda nacional, dedicada en las últimas fechas a la validación o descalificación de tantas cosas en aras de los prejuicios de los ideólogos del gobierno federal y sus corifeos, es decir, a dirigir abucheos (aunque sean simbólicos) a conveniencia de la tendencia que se piensa hoy dominante.

Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Puede que no se trate de una estrategia oficialmente reconocida, pero los abucheos a los gobernadores en los actos públicos en que reciben al presidente, Andrés Manuel López Obrador, parecen bastante orquestados como para ser considerados reacciones espontáneas. Porque si bien la mayoría de estas manifestaciones de aparente rechazo se han presentado en estados gobernados por gente de partidos adversarios de López Obrador, no tendría que pasarse por alto que también han ocurrido en Morelos, con un mandatario que tiene un amplio respaldo popular y que viene de un partido aliado al del presidente. En efecto, al propio Cuauhtémoc Blanco le ha tocado enfrentar los gritos de desaprobación que, curiosamente, sólo se han presentado en Morelos durante un acto con el presidente.

No se trata de que todo mundo aplauda a los gobernadores, incluso puede pensarse que habrá los que tengan un amplio rechazo de la ciudadanía que los eligió. El caso de Morelos es diverso porque Cuauhtémoc Blanco Bravo es respaldado abiertamente por mucha gente, y quienes lo rechazan (bastantes menos, por cierto) tampoco parecen ser muy adeptos a la figura de Andrés Manuel López Obrador salvo por una fracción de Morena que habría querido tener otro candidato a la gubernatura pero que no representan mayoría ni al interior de su partido. De hecho, la decisión de nominar a Cuauhtémoc Blanco como candidato a la gubernatura por la coalición de Morena, PT y PES, vino directamente de Andrés Manuel López Obrador, así que los abucheos en el caso de Morelos no parecen venir de una manifestación espontánea de seguidores lopezobradoristas, sino de una orquestación de un grupo que si bien apoya disciplinadamente a López Obrador, parece dispuesto a desgastar a figuras políticas regionales y obtener en el futuro cercano algún dividendo electoral.

Yeidckol Polevnsky, la dirigente nacional de Morena, asegura que la estrategia de abucheos no es de diseño institucional en su partido y que el supuesto manual que alienta las rechiflas es falso. Queremos creerle, porque sería terrible que hubiera una orquestación institucional desde su partido para desacreditar a quienes son percibidos como enemigos de esa facción del pensamiento político o del poder público en México. Tendrá que reconocer la dirigente de Morena que muchos de los seguidores de López Obrador son bastante proclives a mostrar su rechazo para cualquier político que no sea el actual presidente de la República lo que haría pensar en que, aún sin tratarse de una estrategia partidista, sí exista una orquestación de grupos dentro del partido para organizar muestras de reprobación a los mandatarios con los que ese grupo particular no está de acuerdo, aún tratándose de quienes se reconocen a sí mismos como aliados del presidente, y son reconocidos por él como tales.

La molestia de los mandatarios es normal, mucho más cuando se ha ubicado “mano negra” aunque no sea institucional, en las escandalosas desacreditaciones. Si esa molestia puede generar problemas de diálogo entre los gobiernos, federales y estatales en algún momento se verá conforme a la evolución que tomen los hechos en las próximas giras presidenciales. El tema no debiera ser tan delicado, pero en un ambiente de hipersensibilidad política, amenaza apoderarse bastante pronto de la agenda nacional, dedicada en las últimas fechas a la validación o descalificación de tantas cosas en aras de los prejuicios de los ideólogos del gobierno federal y sus corifeos, es decir, a dirigir abucheos (aunque sean simbólicos) a conveniencia de la tendencia que se piensa hoy dominante.

Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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